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FOTO DE LA SEMANA: Sin título

La imagen fue capturada por Anayeli Cabrera Murrieta

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Cuando la historia se tiñe de rojo

*Zulema Trejo Contreras

 

La muerte de una persona ha llegado a convertirse, desafortunadamente, en algo tan común en los medios de comunicación, que pocas veces nos conmueve; una de esas ocasiones fue hace unas semanas cuando nos enteramos con consternación del asesinato de Priscilla Carolina. ¿Por qué nos consternamos ante esta muerte? No hay una respuesta para este cuestionamiento, hay muchas, todas ellas válidas. La vida arrebatada a todo ser humano por otro es motivo de tristeza, la muerte que llega agazapada e inesperada en un arrebato de cólera es causa de indignación; el asesinato, a manos de la furia y el descontrol materializados en un hombre, de una joven que apenas rebasaba la veintena, hace que la gama de emociones de quienes vimos o leímos la noticia pasemos por una gama de emociones que van de la sorpresa al enojo, de la frustración a la indignación, de la consternación pasiva a la acción de exigir justicia.

Priscilla Carolina no es la primera mujer que muere a manos de un hombre que pierde el control de sus emociones consciente o inconscientemente. En la actualidad se pueden encontrar múltiples ejemplos, demasiados, de mujeres víctimas de feminicidio y aunque el término es relativamente nuevo en nuestro vocabulario, el fenómeno que designa no lo es. La historia registra varios casos de mujeres que han muerto, básicamente, por ser mujeres; quizá el ejemplo más emblemático sea el de las mujeres asesinadas en Londres, en 1888, por el hombre conocido como Jack “el destripador.” De aquel entonces a la fecha, profesionistas y aficionados se han dado a la tarea de investigar quién fue en realidad Jack; al día de hoy se tienen muchas teorías al respecto que van desde acusar a un nieto de la reina Victoria llamado Albert Víctor, hasta señalar que en realidad se trató de una mujer… A más de cien años estos asesinatos siguen impunes.

No sólo las mujeres más pobres son y han sido víctimas de violencia que acaba con sus vidas. En el siglo XIV, la reina Blanca de Castilla fue obligada a separarse de su esposo por ser incapaz de tener hijos. Bajo este argumento se solicitó y obtuvo la anulación del matrimonio por parte del Papa. Una vez anulado su matrimonio, Blanca quedó bajo la “protección” de su padre y su cuñado, quienes al no poder concertar otro matrimonio para ella debido a su supuesta infertilidad, la encerraron en un castillo y la sometieron a un régimen de crueldad cuyo punto culminante fue su asesinato. Hasta hoy no se sabe quién fue su asesino material, los especialistas en el tema debaten entre si fue su propio padre o su cuñado; sea quien haya sido el autor del crimen, los hechos señalan que quedó impune. Hoy como entonces, Blanca sigue esperando que se haga justicia.

Como ser humano, como mujer, como ciudadana, espero que Priscilla Carolina no se una a las víctimas de Jack “el destripador” ni a Blanca de Castilla en su eterna espera de justicia. Espero que pasado el tiempo no haya alguien que use su caso como ejemplo de las injusticias que se han cometido a lo largo de la historia.

*Profesora-investigadora del Centro de Estudios Históricos de Región y Frontera.