» Convocatorias

  • BannerCEHRF Concurso para ocupar plaza de Profesor-investigador de tiempo completo »

    El Colegio de Sonora convoca a participar en el concurso para ocupar una plaza de Profesor-investigador de tiempo completo a fin de incorporarse en el [...]

  • quinto turismo Hospedaje para Quinto Coloquio Internacional Ciudades del Turismo »

    Los asistentes al Quinto Coloquio Internacional Ciudades del Turismo “El imaginario y la construcción del territorio turístico”, que se celebrará en la ciudad de Mazatlán, [...]

  • CARTEL-XXVI-SIMPOSIO-POSTER XXVI Simposio de Historia: “Sonora irrumpe ante la nación. Hermosillo, Sonora, capital nacional de la legalidad, 1913 – 2013″. »

    Se invita a investigadores y estudiosos de nuestro pasado histórico, a participar del 26 al 30 de noviembre de 2013 con el tema: “Sonora irrumpe ante la nación. Hermosillo, Sonora: capital nacional de la legalidad, 1913 – 2013″.

» Novedades Editoriales

  • pesquerias-498 Pesquerías Globalizadas »

    Coordinadores: Gloria Ciria Valdéz Gardea Manuel Salvador Galindo Bect COLSON-UABC (2013)

  • lucia-baltico-492 Lucía del Báltico »

    Lucía del Báltico narra la historia de una joven escandinava quien junto con decenas de pasajeros aborda el trasatlántico Kungsholm que parte de la ciudad de [...]

  • region-57 región y sociedad número 57 »

    Publicación cuatrimestral. Año XXV, número 57, mayo-agosto de 2013. $80.00

FOTO DE LA SEMANA: “Camino a casa ya de noche”

La imagen fue capturada por José Martín Aguirre Villalvazo.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

Fuera-ruta-498

Lorenz y la evolución de la especie humana

Esther Padilla Calderón*

La etología es una rama de la biología y de la psicología experimental, que estudia el comportamiento de los animales en su interacción con el medio en que se encuentran, sea en libertad o bajo cautiverio —en condiciones de laboratorio—,  (http://es.wikipedia.org/wiki/Etolog%C3%ADa). Konrad Lorenz, médico y zoólogo de origen vienés, es considerado uno de los padres de la etología, y en uno de sus más importantes trabajos, producto de años de investigación sobre el comportamiento animal, señaló que: “[…] el peligro que actualmente corre la humanidad no se debe a su capacidad de dominar los fenómenos físicos, sino a su incapacidad de dirigir racionalmente los fenómenos sociales” (1984, 246).

Se trata de  un trabajo publicado en Alemania en 1963,[1] sin embargo, desde mi perspectiva, sus reflexiones no carecen de actualidad, y desde distintas disciplinas, o mejor, desde la interdisciplinariedad, es importante su consideración. Se ha dicho que la especie humana es aún una especie en construcción, y Konrad Lorenz, reflexionando alrededor de esta idea y con base en sus experimentos, observaciones y análisis ha señalado que: “[…] si la humanidad no puede hacer nada contra la patológica disolución de su estructura social, y si, con las atómicas en la mano, no sabe comportarse con más inteligencia, en materia social, que cualquier especie zoológica, se debe en buena parte al hecho de la orgullosa sobrestimación de su propio comportamiento […].” (ibíd., 247).

Se han producido avances importantes sobre el conocimiento de la especie humana y de las sociedades que ésta ha construido, pero no siempre se aprovechan de la mejor manera. Es necesario superar los obstáculos que impiden aprovechar los conocimientos existentes en beneficio de todos, y producir más y mejores conocimientos acerca de nuestra especie y de su interacción con otras especies y con el medio ambiente en general.

Lorenz consideró que la humanidad —atrincherada en la estima de sí misma— debía “predicar la humildad” y no negarse a aceptar el hecho de que “forma parte de la naturaleza y que ha evolucionado por un proceso natural”. Bastaría con mostrar a las personas “cuán grande y bello es el universo y cuán respetables las leyes que lo rigen”, para que no quedara duda alguna acerca de la idea de que también los seres humanos debemos nuestra existencia “al más estupendo de los fenómenos naturales”: la evolución. (Ibíd., 247-248).

Lorenz consideró que todo el que pudiera entender la fuerza, la belleza y la grandeza de los procesos evolutivos, podría aceptar —gracias al descubrimiento darwiniano— que tenemos “el mismo origen que los animales”, o —gracias a los aprendizajes freudianos—, que nos mueven iguales instintos “que a nuestros antecesores prehumanos”. Pero lo más importante de todo sería que al aceptar el hecho de que nuestro origen está en la naturaleza, podríamos sentir un respeto profundo por “la razón” y “la moral”, las cuales son creaciones y construcciones “que aparecen en el mundo” junto con el hombre. Si los humanos reconociéramos nuestra herencia animal, nuestro origen en la naturaleza, podríamos dominar el mundo sin destruirlo.

Es asombroso advertir cómo numerosos grupos étnicos que sobreviven a “la civilización”, tienen una mayor conciencia de nuestra evolución y nuestro origen como especie, que tantos seres humanos que se consideran “civilizados”. Admira ver cómo los indígenas y otros grupos sociales marginales, rinden culto a la naturaleza, la respetan y mantienen una relación de cooperación con ella, evitando dañarla.

Como diría Lorenz, “tomar por algo absoluto al hombre actual” es de gran arrogancia, y también “es el más peligroso de todos los dogmas indefendibles”. Con todo, yo, de acuerdo con Lorenz, considero que no es necesario un gran optimismo para aceptar que de nosotros “puede salir algo superior y mejor”, una especie renovada que no actúe en contra de sí misma.


[1] Ver: Lorenz, Konrad. 1984. Sobre la agresión: el pretendido mal. México: Siglo xxi.

*Doctora en Ciencias Sociales, área de concentración Historia Regional. El Colegio de Sonora