» Convocatorias

  • BannerCEHRF Concurso para ocupar plaza de Profesor-investigador de tiempo completo »

    El Colegio de Sonora convoca a participar en el concurso para ocupar una plaza de Profesor-investigador de tiempo completo a fin de incorporarse en el [...]

  • quinto turismo Hospedaje para Quinto Coloquio Internacional Ciudades del Turismo »

    Los asistentes al Quinto Coloquio Internacional Ciudades del Turismo “El imaginario y la construcción del territorio turístico”, que se celebrará en la ciudad de Mazatlán, [...]

  • CARTEL-XXVI-SIMPOSIO-POSTER XXVI Simposio de Historia: “Sonora irrumpe ante la nación. Hermosillo, Sonora, capital nacional de la legalidad, 1913 – 2013″. »

    Se invita a investigadores y estudiosos de nuestro pasado histórico, a participar del 26 al 30 de noviembre de 2013 con el tema: “Sonora irrumpe ante la nación. Hermosillo, Sonora: capital nacional de la legalidad, 1913 – 2013″.

FOTO DE LA SEMANA: “A la orilla…”

La imagen fue capturada por Ana Rosa Sánchez.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

obser-urb-500

La milla

Cristina Martinez*

“La milla” de la Universidad de Sonora en Hermosillo es lo mismo que la laguna del Náinari para Ciudad Obregón: se trata fundamentalmente de un espacio público emblemático para realizar deporte y más particularmente caminata y carrera por gusto o entrenamiento. Lugares como estos son vitales para la salud física y mental de la ciudadanía, más sin embargo, inexplicablemente, no llegan a ser reproducidos por las autoridades en la medida de lo necesario, de allí que los potenciales usuarios despliegan  creatividad y habilitan cualquier espacio a su alcance como calles, llanos, cerros, apropiándose simbólica y materialmente de las esferas que les han sido negadas. Este es el caso de La milla, que más adelante les narraré.

Mientras tanto, debo señalar que un espacio público es cualquier espacio abierto de la ciudad utilizado por sus habitantes; en este sentido se trata de calles, banquetas, camellones, jardines, parques, plazas, entre otros.

Dos niveles de análisis de dicho concepto son, en primer lugar, el referente jurídico que remite a la administración pública de espacios, con garantía a la accesibilidad de toda la población, que fija las condiciones de su funcionamiento y desarrollo, y, en segundo lugar, la dimensión socioespacial, que permite construir espacios comunes de la ciudadanía a partir de conductas y vivencias personales. De allí  la urgencia de construir puentes entre una y otra acepción con la intención de complementar procesos y hacer ganadora la propuesta de los habitantes de la ciudad.

Para ilustrar esta relevancia, es muy importante decir aquí que la sociología norteamericana ha producido numerosos estudios que dan cuenta del comportamiento humano en los espacios públicos, caracterizando de esta manera la vida urbana de sus habitantes.

En su acepción amplia, Lofland, una académica británica, asegura que estos modelan la conducta del individuo y que la tensión social inherente es negociada a partir del manejo de cada persona, esto es, que los espacios públicos urbanos afectan lo que pensamos y lo que hacemos.

Más particularmente, ella estudia la forma de vivir la “experiencia pública” a partir de los pequeños grupos que se apropian del espacio público en el uso rutinario de restaurantes y/o secciones de plazas y parques, que en el devenir del tiempo los convirtió en residentes con “derecho al lugar”. Dice la autora que la asiduidad a estos espacios públicos creó una cierta identidad en el grupo a partir de actitudes y lenguaje del cuerpo que las hizo reconocerse como personas relajadas, abiertas y muy dueñas del rumbo de su vida.

De manera resumida, estos autores concluyen que los espacios públicos no figuran como telón de fondo y sí intervienen de manera directa en el comportamiento de los grupos sociales. Y aunque hacen mención de los actores sociales como transformadores del entorno y viceversa, su paradigma analítico pierde de vista al resto de los actores que intervienen en el proceso global, tales como los gobiernos y las  burguesías locales.

El espacio deportivo denominada “La milla” de la Universidad de Sonora en Hermosillo resulta de la apropiación simbólica y material de los usuarios que originalmente empezaron a correr en los terrenos llanos destinados a futuros edificios, y con el paso del tiempo se empoderaron planteando mejoras al lugar. Todavía más, cuando las autoridades decidieron construir nuevas edificaciones universitarias, los deportistas se negaron a abandonar el lugar y en cambio demandaron la unidad deportiva que es ahora.

El accidente reciente frente a este lugar donde una corredora con trayecto foráneo fue atropellada y muerta, además de una urgente cultura vial, plantea la necesidad de nuevos espacios deportivos en las distintas colonias de la ciudad donde personajes como éste salen a las calles y se apropian de ellas con el peligro de perder la vida.

*Profesora-investigadora del Centro de Estudios de América del Norte de El Colegio de Sonora. cmartin@colson.edu.mx