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FOTO DE LA SEMANA: Sin título

La imagen fue capturada por Gabriela Salido.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Para disminuir los atropellamientos en Hermosillo

Elsa Cornejo Vucovich *

 

Para disminuir los atropellamientos en nuestra ciudad, hay de dos sopas: o agarran la onda los automovilistas y se vuelven menos bestias, o se ponen las pilas los peatones y se vuelven menos brutos. Eso parece decir el discurso colectivo, pero quisiera hacer otra propuesta desde la salud pública, la cual se ocupa de resolver problemas de manera estructural, reconociendo que las intervenciones que dependen exclusivamente de una toma de conciencia individual no son las más efectivas.

Aquí no importa quién “tiene la culpa”. Necesitamos políticas públicas y estrategias de diseño urbano efectivas que tomen en cuenta las necesidades locales y las idiosincrasias culturales, considerando que estas estrategias tienen como efecto colateral concientizar a la población y generar una mejor cultura vial. Veamos algunos ejemplos:

En Beijing, las grandes avenidas tienen barreras permanentes de metal que separan todo un carril para ciclistas de los carriles para automóviles. Es imposible que un peatón cruce por media calle, pero hay muchos cruces peatonales subterráneos accesibles, así como puentes bien diseñados con escalones no demasiado altos que facilitan el ascenso.

En Washington, los automovilistas siempre se detienen completamente para darle el paso a un peatón (aunque el peatón se cruce por media calle), pero al mismo tiempo los cruces peatonales son muy accesibles, muchas veces tienen su propio semáforo, y los peatones tienden a respetar los cruces designados. Se puede cruzar en una esquina sin romper el paso y sin voltear a ver si viene carro, con la entera confianza de que cualquier automovilista se detendrá. Esto no sucede en Hermosillo; aquí la ley que impera es la de sobrevivencia del más fuerte (o de perdida, del más gandaya).

En el centro de Londres, la mayoría de los ciclistas y deportistas portan ropa, chaleco o mochila reflejante, y respetan las vías que les son asignadas. Pero también hay grandes parques donde se puede andar en bicicleta o caminar tranquilamente, y los habitantes prefieren utilizar el sistema de transporte público para trasladarse por ser más conveniente y barato. Lo mismo en la Ciudad de México, donde se ha invertido en modernizar el transporte,  se han adoptado medidas como, por ejemplo, dedicarle un carril exclusivo al Metrobus. Si tu automóvil invade ese carril, uno de los prolíferos agentes de tránsito te para, te levanta la multa (bastante elevada) e inmediatamente se lleva tu automóvil al corralón hasta que pagues.

No nos vayamos tan lejos. La ciudad de Tucson ha invertido en construir puentes peatonales deprimidos alrededor de la Universidad de Arizona que están tan bien diseñados que es mucho más fácil cruzar por ahí que sacarles la vuelta. Además, ha acondicionado calles enteras para darles prioridad a los estudiantes ciclistas. A diferencia, las calles alrededor de la Universidad de Sonora parecen más carreteras que zonas escolares.

También es importante que la propuesta sea sustentable. Hasta ahorita, por ejemplo, la respuesta a la demanda de la cada vez mayor cantidad de ciclistas en nuestra ciudad ha sido ponerles patrullas a algunos grupos de ciclistas que se reúnen en masa para pedalear de manera recreativa. Esto ni es sustentable ni resuelva las necesidades de quienes utilizan la bicicleta como su principal medio de transporte.

La cultura vial y peatonal está mediada por el ambiente construido y las políticas urbanas y de transporte. Así como puede haber políticas estratégicas, se pueden implementar medidas sencillas y probadas que permiten caminar de manera segura, embellecen la ciudad, y a su vez invitan al conductor a reducir su velocidad de manera orgánica, sin necesidad de topes, radares de tránsito u otras medidas coercitivas. Hay expertos locales en infraestructura, diseño urbano, y salud pública que pueden generar propuestas atractivas que respondan a las necesidades tanto de automovilistas como de peatones y ciclistas. ¿Por qué no hacemos las cosas bien de una vez?

*Asistente de Investigación de El Colegio de Sonora. ecornejo@colson.edu.mx