» Convocatorias

  • BannerCEHRF Concurso para ocupar plaza de Profesor-investigador de tiempo completo »

    El Colegio de Sonora convoca a participar en el concurso para ocupar una plaza de Profesor-investigador de tiempo completo a fin de incorporarse en el [...]

  • quinto turismo Hospedaje para Quinto Coloquio Internacional Ciudades del Turismo »

    Los asistentes al Quinto Coloquio Internacional Ciudades del Turismo “El imaginario y la construcción del territorio turístico”, que se celebrará en la ciudad de Mazatlán, [...]

  • CARTEL-XXVI-SIMPOSIO-POSTER XXVI Simposio de Historia: “Sonora irrumpe ante la nación. Hermosillo, Sonora, capital nacional de la legalidad, 1913 – 2013″. »

    Se invita a investigadores y estudiosos de nuestro pasado histórico, a participar del 26 al 30 de noviembre de 2013 con el tema: “Sonora irrumpe ante la nación. Hermosillo, Sonora: capital nacional de la legalidad, 1913 – 2013″.

FOTO DE LA SEMANA: Pueblos de la Sierra

La imagen fue capturada por Inés Martínez de Castro.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

fuera-de-ruta-503

60 años de votar y ser votadas

 

Elizabeth Cejudo Ramos*

El 17 de octubre conmemoramos el 60 aniversario del voto femenino en México. En 1953 se concretó un objetivo perseguido por mujeres mexicanas organizadas desde inicios del siglo XX. El asunto se planteó como una de las reivindicaciones del proyecto revolucionario, sin embargo no se incluyó en la Constitución de 1917 bajo el pretexto de que las mujeres podrían ser influidas por el clero a la hora de tomar decisiones políticas.

El tema descansó por varios años hasta entrada la década de los treinta, cuando el movimiento de mujeres tenía mayor fuerza. Entonces, el presidente Lázaro Cárdenas se comprometió a modificar el artículo 34 constitucional y reconocerles a las mujeres su derecho a votar y ser votadas.  En ese momento se abre un debate en la opinión pública, que fue retomado por la prensa sonorense.

En 1937, el articulista Jorge Labra exponía sus dudas sobre el interés de las mexicanas en la política: “La mujer mexicana no gusta de la política. Si algunas, saltando los valladares de la tradición, se resuelven con decidido arrojo a invadir el terreno de la lucha en que disputan los varones para tratar de arrebatarle la victoria en ruda competencia, las más prefieren rendirlos en el remanso al que voluntariamente acude el hombre para entregarse al dominio sin par de la mujer. Las mujeres, ilustradas o ignorantes, sueñan más con conquistar a un hombre que a su puesto”.

El periodista Israel González, fundador del periódico El Pueblo, no dudaba del interés y capacidad de las mexicanas, su preocupación residía en la validez del derecho reconocido: “El voto a la mujer no debe ser negado porque sea peligroso sino porque no existe y es lo mismo que no darle nada”. Esta opinión era compartida por el escritor Nemesio García Naranjo, quien temía que en caso de darse el voto femenino, éste no se respetara: “El problema no es femenino, sino masculino, ellas ya están listas para votar, pero ellos se encuentran todavía muy lejos de respetar los votos. Resumiendo, no le tengo miedo al voto femenino, lo que temo es que no lo sepan respetar”.

Por varios días los titulares de la prensa hermosillense anunciaban la aprobación inminente del sufragio femenino, sin embargo, a pesar de que fue aprobado por parte del Congreso, la reforma no surtió efecto pues no se publicó en el Diario Oficial de la Federación. Tendrían que pasar más de diez años para que ello ocurriera: a pesar del transcurso del tiempo, el discurso con respecto a la participación  político-electoral de las mujeres no cambió significativamente.

Mientras el presidente Cárdenas planteaba en la década de los treinta que las mujeres habían adquirido la experiencia necesaria para votar responsablemente y eran igualmente capaces que los hombres de tener una participación política efectiva, en los años cincuenta el presidente Ruíz Cortines consideraba que las mujeres tenían derecho a participar en política no por la igualdad o por un sentido de justicia, sino porque desde sus casas ellas ayudarían a los hombres a tomar las mejores decisiones a través de su abnegación, trabajo y fuerza moral y espiritual.

Es importante reflexionar si después de 60 años los discursos producidos sobre el sector femenino y su incursión en política se han modificado significativamente, pues la idea de la mujer como centro del hogar persiste a la fecha.

En los últimos sesenta años, los avances de la mujer mexicana en el campo político son innegables. También es cierto que hay mucho por hacer para lograr vivir en condiciones equitativas. Ciertamente hay más mujeres en puestos públicos, pero son pocas las que actúan con base en una agenda feminista, incluso cuando dirigen instancias especializadas en la atención a la mujer. La actitud de estas funcionarias contrasta con el entusiasmo y trabajo constante de grupos de mujeres que presionan desde la sociedad civil para generar cambios. A ellas, que ejercen plenamente ciudadanía, les debemos reconocimiento.

 

*Maestra en Ciencias Sociales por El Colegio de Sonora.