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    Se invita a investigadores y estudiosos de nuestro pasado histórico, a participar del 26 al 30 de noviembre de 2013 con el tema: “Sonora irrumpe ante la nación. Hermosillo, Sonora: capital nacional de la legalidad, 1913 – 2013″.

FOTO DE LA SEMANA: Tarde en H

La imagen fue capturada por Antonio Morales.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Controversias de la reforma hacendaria

Álvaro Bracamonte Sierra*.

La amenaza del Grupo México, propietario de la Minera de Cananea (hoy llamada Buenavista) y la de Nacozari, de llevarse a otros países una inversión superior a los 5 mil millones de dólares en rechazo al impuesto de 7.5 por ciento a las ganancias del sector, dibuja la clase de chantajes y presiones que son capaces de urdir los potentados con tal de no pagar al fisco lo que les corresponde.

Desde luego no es el único grupo que ha manifestado su oposición, ahí están los industriales de las bebidas azucaradas, los maquiladores y otros más. En general las cúpulas empresariales objetan la reforma por considerar que lesiona los esquemas incentivadores de la competitividad y porque es eminentemente recaudatoria.

Por el lado opuesto, es decir, de las voces provenientes del lado izquierdo en la geografía político- ideológica, también hay desacuerdo debido a que la consideran limitada y favorecedora de privilegios hacia los hombres de empresa: plantean, por ejemplo, que el impuesto a las ganancias de quienes cotizan en la bolsa no debe ser del 10 por ciento sino de 15 ó 20 por ciento; que el impuesto a los dividendos de la explotación minera debiera ser de por lo menos 14 por ciento; que el gravamen a las bebidas azucaradas debió ser de dos pesos en lugar de uno y que el de la comida chatarra hubo de quedar en por lo menos 10 por ciento y no en cinco como finalmente resultó.

Es evidente que en cuestiones fiscales resulta imposible que todos estén conformes, más aún cuando de lo que se trata es de poner fin a las exenciones fiscales y no se tiene claridad en qué se gastarán los recursos. Quizá por eso en el pasado no prosperaban las iniciativas en materia hacendaria: habitualmente quedaban en misceláneas fiscales. Los grupos de poder se oponían rotundamente a pagar impuestos y para ello se encargaban de apoyar económicamente a los candidatos (a todos) en los procesos electorales. Después, a quien resultaba ganador no le pedían posiciones en el gabinete sino sencillamente que siguieran los privilegios, es decir, poder seguir evadiendo sus responsabilidades fiscales. Se dice que en el 2006 el probable triunfo de AMLO puso demasiado nerviosos a los barones del dinero pues temían que anularía las dispensas que disfrutaban.

Al margen de estas controversias, puede sostenerse que la reforma hacendaria es recaudatoria porque les aplica impuestos a amplios sectores que antes no pagaban; es progresiva porque pagarán más los que más ganan: El ISR se eleva para los que perciben más de 500 mil pesos anuales y será sensiblemente mayor para quienes tienen percepciones superiores a los 3 millones de pesos.

También es cierto que la reforma hacendaria es social porque contempla el seguro al desempleo y la pensión universal, viejos anhelos reivindicadores de la equidad y el bienestar social.

No obstante que sobre estos atributos nadie podría estar en contra, ahora que la iniciativa ha llegado a la Cámara de Diputados resulta que empiezan a aumentar las presiones en aspectos específicos. Al menos tres temas son los que concentran las energías de quienes la cuestionan: la homologación del IVA en la frontera, el IVA a las importaciones temporales y el impuesto a las ganancias de los mineros.

En unos casos los razonamientos esgrimidos por los opositores parecen sensatos y deberían ser atendidos. Es interesante el de la homologación del IVA en la frontera: el argumento de por qué debe eliminarse es que da pie a la evasión: se recurre a facturar como fronterizo un artículo que será usado en un lugar no fronterizo. La explicación de la contraparte suena consistente: no puede o no debería castigarse a los fronterizos por las irregularidades de unos pocos o por la incapacidad de las autoridades para vigilar y castigar a los infractores. Agregan que del otro lado de la línea el impuesto es de 8 por ciento, de ahí que se propiciaría el aumento de las compras en los supermercados americanos con la consecuente afectación del comercio local. Valdría la pena estudiar esta situación y, de ser así, reconsiderar el asunto de la homologación del IVA en toda la frontera.

En la minuta aprobada por los diputados, el IVA a las importaciones de las maquiladoras se ajustó para dar una salida a aquellos exportadores que importan insumos realmente de manera temporal. En cuanto al caso de los mineros, el tono empleado por el controvertido y polémico grupo Larrea revela la verdadera naturaleza de su berrinche: no quieren pagar pese a las millonarias ganancias obtenidas. Quiero suponer que se trata de bravuconadas, pues tan sólo el Grupo México las incrementó en más de 40 por ciento en el último año y de que en cualquier otro lugar tendrían que aceptar una mayor tasa impositiva.

*Profesor-Investigador de El Colegio de Sonora. Doctor en Economía.