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    El Colegio de Sonora convoca a participar en el concurso para ocupar una plaza de Profesor-investigador de tiempo completo a fin de incorporarse en el [...]

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    Se invita a investigadores y estudiosos de nuestro pasado histórico, a participar del 26 al 30 de noviembre de 2013 con el tema: “Sonora irrumpe ante la nación. Hermosillo, Sonora: capital nacional de la legalidad, 1913 – 2013″.

FOTO DE LA SEMANA: Arde

La imagen fue capturada por David Morales.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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La marcha de la economía local

Álvaro Bracamonte Sierra*

En su cuarto informe, el gobernador Padrés escogió una estrategia narrativa consistente en comunicar los resultados de los cuatro años al frente del gobierno; olvidó que la norma constitucional señala que debe hacerlo sólo sobre el último. En otra oportunidad comentábamos sobre dicha maniobra discursiva, que ocultó que las cosas no han salido muy bien durante 2013. Es innegable, por ejemplo, que la violencia vinculada al crimen organizado no se modera sino incluso se acentúa conforme transcurre el tiempo; la molestia social derivada de nuevas cargas impositivas enturbió la rutina ciudadana en los primeros meses del año; el estrés presupuestal es inocultable y afecta no sólo a la administración central sino a la operación de muchas dependencias y organismos descentralizados que nada tienen que ver con el desconcertante manejo financiero del Gobierno panista.

Pero es en el ámbito estrictamente económico donde más se disimularon las tendencias desfavorables, que por momentos adquieren tonalidades preocupantes. En efecto, el Gobernador indicó en el informe que el PIB de Sonora había crecido por encima del 5 por ciento en promedio anual en los cuatro años que lleva en esa responsabilidad. No faltó a la verdad, pues consultando los datos se confirma que ese porcentaje es verdadero; sin embargo, en esta materia se observan dos periodos perfectamente diferenciados: en el primero, que se extiende del primer semestre de 2010 al primer semestre de 2012, la economía estatal registró un dinamismo sorprendente: creció por encima del 7 por ciento, con picos trimestrales de hasta 10 por ciento (tercero y cuarto de 2011).

A partir de julio de 2012 se ubica un segundo periodo, caracterizado por la desaceleración económica: en el segundo semestre de ese año se alcanzó un crecimiento apenas superior al 3 por ciento, bastante lejano del conseguido anteriormente. Esta disminución se acentuó en la primera mitad de 2013: el PIB aumentó sólo 0.9 por ciento, comportamiento que seguramente se mantendrá propiciando que, si bien le va, la economía sonorense crezca por debajo del 1 por ciento.

Las dificultades económicas referidas se han trasladado al ámbito laboral, donde la creación de empleos se ha restringido sensiblemente; la desafortunada evolución de esos indicadores estaba perfilada días antes del cuarto informe, no obstante, quedaron invisibilizados debido a la poderosa expansión de los primeros años.

Al margen de ello, por lo pronto es importante determinar las causas de la brutal desaceleración a fin de establecer si se trata de una turbulencia pasajera o si el problema es de larga duración. Veamos: por principio de cuentas, podría afirmarse que el  desempeño deficiente se explica por los apuros presupuestales que padece la administración estatal; puede que  esto influya, pero también es posible que no tengan nada qué ver. Habitualmente, esa restricción acarrea consecuencias negativas, sin embargo, al revisar las estadísticas del Inegi se detectan tasas de crecimiento cercanas al 10 por ciento, justo cuando el Estado operaba con ese engendro llamado “reconducción presupuestal”.

Por otra parte, es factible suponer que las causas están en la desaceleración (caracterizada ya por algunos especialistas como Gerardo Esquivel, del Colmex, como recesión), que exhibe la economía mexicana y de la cual Sonora no está exenta.

Se considera que el “atorón” nacional se debe fundamentalmente al manejo ineficiente de los instrumentos de política económica. En particular, que el gasto no se liberó a tiempo y provocó la suspensión de muchas obras de infraestructura. Esta circunstancia afectó a la industria de la construcción. En Sonora, por ejemplo, esta presenta una espantosa parálisis que contrasta con la febrilidad registrada en 2010 y 2012.

De igual manera es posible asegurar que la causa es el oscilante y caprichoso ciclo que vive la economía mundial: A veces se cree que las dificultades quedaron atrás y que es inminente un “boom” productivo, pero inmediatamente después este escenario desaparece tras conocerse nuevos episodios de inestabilidad financiera y presupuesta de la zona euro o de Estados Unidos.

En fin, son varios los factores que explicarían la debilidad que muestra actualmente la economía sonorense. No obstante, a juzgar por los indicadores sectoriales, parecería que el origen está principalmente en el entorno internacional adverso, que afecta las actividades vinculadas con el comercio exterior: el campo y la industria. El primero registró tasas negativas de crecimiento en lo que va de 2013; la segunda creció 1.4 por ciento y 0.7 por ciento en el primer y segundo trimestre respectivamente. De resultar cierta estas hipótesis, entonces tendríamos que esperar que una pronta recuperación de la economía estadounidense reactivara inmediatamente la economía estatal.

*Doctor en economía. Profesor-investigador de El Colegio de Sonora.