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FOTO DE LA SEMANA: “Cazador cazado”

La imagen fue capturada por Jesús Morales.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Luz en el camino

Álvaro Bracamonte Sierra.*

 

Tramité la renovación de la visa estadounidense días antes del 8 de noviembre; tenerla vigente permitiría cumplir el ritual de visitar a los familiares que viven en “el otro lado” y, claro, aprovechar ofertas de temporada de los grandes almacenes. Esta costumbre, muy propia de los sonorenses, entusiasma porque es motivo para la convivencia y el gozo familiar. Me tocó recibir la noticia de su aprobación y el aviso de recogerla en el servicio de mensajería seleccionado, días después del fatídico 8 de noviembre. Para entonces, las ganas de cumplir con la tradición se habían esfumado por completo: el triunfo de Trump provocó en la familia una decepción desconocida; fue como si hubiéramos perdido algo propio. Así que decidimos dejar para mejor ocasión la visita a los familiares de Phoenix. Me atrevo a pensar que muchas familias hicieron lo propio y reaccionaron naturalmente de esa manera ante la desilusión provocada por la victoria del magnate neoyorkino y el recuerdo fresco de su explícito antimexicanismo. Las fotos de El Imparcial exhibiendo largas filas de autos en espera de pasar la línea fronteriza en Nogales, no necesariamente contradicen esta afirmación. Tal vez la maticen un poco, pero habría que esperar para hacer la comparación de ese flujo trasfronterizo con el de otras temporadas. Habrá tiempo para ese análisis. Mientras tanto, asumamos que la cantidad fue menor y que ello se debe a la frustración señalada, a lo que se suma que el tipo de cambio está por las nubes. Estas dos situaciones quizá estén perfilando una luz en el horizonte económico hoy tan impregnado de desesperanza. Me explico: la expectativa de mayores dificultades en la relación comercial con Estados Unidos ante la amenaza de que Trump buscaría anular el Tratado de Libre Comercio, obliga inevitablemente a intentar alternativas diferentes de desarrollo. La opción más clara es fortalecer el mercado interno. Esta estrategia no es nueva; desde hace varios años, si no es que décadas, se ha propuesto como vía para aligerar la dependencia de la economía respecto al ciclo internacional, esencialmente el de Norteamérica. Pero aunque se ha tenido en mente, lo cierto es que se ha avanzado poco, pues prácticamente toda la capacidad productiva del país se fue orientando a la satisfacción de los consumidores foráneos. Dado el relativo éxito del modelo ex-portador, no había muchos incentivos para pensar en el mercado interno. Hoy, la extraordinariamente compleja coyuntura que se experimenta parecería brindar estímulos suficientes para retomar ese viejo proyecto. El momento es favorable. Comentábamos sobre el relativo desánimo en torno a cumplir con el ritual de visitar los “Unaites” y lo caro que está el dólar; a estos elementos se agregaría que el “Buen fin” ocurre justo en los días de mayor desaliento ciudadano y cuando el dólar está más caro que nunca. Las ofertas del “Buen fin”, y sobre todo las facilidades de optar por crédito a seis o doce meses sin intereses, podrían ser determinantes para que los consumidores mexicanos acudan a hacer sus compras en el comercio local. Me tocó recorrer las calles de Hermosillo la tarde del viernes y del sábado; era evidente que la intensidad del tráfico fue mucho mayor que la normal para esos días. Entré a algunos de los comercios más importantes de la ciudad y pude notar el frenesí consumista típico de los días previos a la Noche Buena o Navidad. A reserva de esperar los números del “Buen fin 2016″, advierto que en esta ocasión podría romperse el récord de ventas desde la puesta en práctica de esta estrategia comercial. Si esto se confirma, estaríamos entonces ante una rendija por donde eventualmente se vería la luz que revigorizaría nuestra alicaída economía: el mercado interno. Ojalá así sea y que pueda por fin definirse un camino distinto por donde transite en el futuro la economía del país. Vale la pena entonces estar muy pendientes del corte de caja que las autoridades competentes hagan del “Buen fin 2016″.

*Doctor en Economía. Profesor-Investigador en El Colegio de Sonora.