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FOTO DE LA SEMANA: “Atardecer”

La imagen fue capturada por Alejandro Navarro.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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La modernización posible

 

Alvaro Bracamonte Sierra*

Hace poco tuve la oportunidad de visitar la Universidad de Valencia en España, a propósito de la invitación que me hiciera un grupo de académicos del Instituto de Desarrollo Local. No disponía de mucha información sobre la ciudad, menos aún de la comunidad valenciana, pero unos colegas que conocen bien aquella región me pasaron unos cuantos tips que suponían suficientes para darme una idea de lo que encontraría. Me comentaban que la ciudad se parecía a Hermosillo pues, para empezar, su tamaño es similar, de alrededor de 800 mil habitantes; también que, al igual que la ciudad del sol, es conocida por su producción de naranja, de hecho, una de las variedades más populares es precisamente la “valencia”; otra de las coincidencias, agregaban, es que en ambas localidades opera una ensambladora de la Ford.

Sin embargo, una vez en Valencia, pude advertir que las analogías resultaron insostenibles. En Hermosillo hace muchos años que no se produce, o se produce muy poco, la naranja, mientras que en la ciudad española sigue siendo uno de los elementos más significativos de su identidad; se produce esa variedad y también otros cítricos como mandarina, tangerina y distintos tipos de naranja.

También en cuanto a la población, la situación es otra. Efectivamente Valencia registra una población cercana a las 800 mil, pero esa cantidad corresponde exclusivamente al casco urbano, es decir, a la ciudad como tal. La ciudad es en realidad el nodo de un conjunto de pequeños y medianos asentamientos que, unidos, conforman el área metropolitana, con cerca de dos millones de habitantes. No hay comparación entonces con Hermosillo y las comunidades que incluye el municipio.

En cuanto a la Ford, hay también diferencias: mientras que en Valencia se amplía la producción y se preparan para ensamblar autos de ultima generación, esto es eléctricos, la Ford en Hermosillo atraviesa, como sabemos, un periodo complicado expresado en la severa disminución de autos producidos. Como comentábamos en colaboración anterior, es probable que el futuro de la Ford Hermosillo esté en el ensamblaje de autos eléctricos como los que ya se proyecta fabricar en Valencia.

Pero donde las distancias son mayores es en materia de infraestructura urbana. Valencia es una urbe moderna y vibrante: sus calles, vías rápidas y pasos a desnivel son de clase mundial, lo que la vuelven un destino atractivo para el arribo de más y mejores inversiones; el transporte es de primera calidad: las unidades son nuevas y están dotadas de la tecnología necesaria para ofrecer un servicio digno y funcional. Cuentan con servicio de Metro, factor fundamental para dinamizar la movilidad ciudadana, esto es, de las personas que van y vienen al trabajo y también de los jóvenes estudiantes. De hecho, una de las profesoras anfitrionas de la universidad comentaba que no necesita utilizar automóvil para trasladarse: usa el servicio de transporte público. Me parece que a eso deberíamos aspirar en Hermosillo, a que necesitemos menos o mejor aún no requiramos carro propio para movernos en la ciudad. Pero tal y como se encuentra el servicio en nuestro desnaranjado Hermosillo, estamos muy lejos de conseguirlo.

En síntesis, encontré una ciudad y una comunidad valenciana que no desmerecen en nada respecto a grandes metrópolis de países desarrollados. Lo curioso es que, como da cuenta la historia reciente, Valencia y España tenían hasta hace poco un desarrollo menor del que exhibían México y sus regiones ¿Qué pasó? ¿Por qué nuestro país y también sus ciudades quedaron tan atrasados? La modernización española conseguida en una sola generación ilustra que sí es posible transformarse; digo esto porque frecuentemente pecamos de pesimismo y pensamos que no se puede. De esto hablábamos con un colega sonorense que estudia un posgrado en aquellos remotos lugares; sobre esas reflexiones volveré en otra colaboración.

*Doctor en Economía. Profesor-investigador en El Colegio de Sonora.