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FOTO DE LA SEMANA: Fiesteros y danzantes en la fiesta de la Santa Cruz, bajando el cerro Abaskaure”

La imagen fue tomada por Patricia Mejía Ruiz

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pareja

Un esposo sordo y una mujer ciega formarían una pareja excelente. Proverbio danés

Z. Margarita Bejarano Celaya*

Hace algún tiempo, mientras navegaba por la red, una de mis búsquedas me llevó a un sitio catalogado como exclusivo para hombres y entré por puro morbo —y rebeldía—. El sitio se anunciaba como: “La guarida del macho dominante” y hacía una advertencia cintilante para que las mujeres mejor se abstuviesen de hacer click y entrar en contacto con sus contenidos. Debo aceptar que es un buen truco, funcionó conmigo ya que entré divertida.

Confieso que tenía mis hipótesis del tipo de información que encontraría y no esperaba gran cosa, pero me pareció interesante hacer el ejercicio. Respiré profundo y di un vistazo, los encabezados de los artículos no me invitaron a leerlos. Estaba a punto de cerrar la ventana y abandonar la página cuando leí el proverbio danés que titula esta columna: “un esposo sordo y una mujer ciega formarían una pareja excelente”. Inmediatamente me vinieron a la mente otros refranes más conocidos en mi contexto: “ojos que no ven, corazón que no siente” y “a palabras necias, oídos sordos”.

Lo que el proverbio transmite es que para que una relación de pareja funcione el hombre debe no escuchar a la mujer, tal vez en respuesta al estereotipo de que las mujeres son chismosas, quejosas, banales, sentimentales y una larga lista de atributos no muy atractivos que podrían agobiar al hombre. Por su parte, la mujer debería no ver lo que él hace, supongo que refiriéndose a la tradicional asignación de la mujer a la vida privada, y, en ese sentido, procurar abstenerse de observar la actuación del hombre en el espacio público del que tal vez ella no entienda las dinámicas, por decir lo menos. Esto me invitó a pensar en la cotidianeidad de las parejas e hice un rápido y somero repaso con las parejas más longevas que conozco, las contemporáneas de mi padre y madre, las de la generación de mis hermanas/as, la mía propia; parejas que van desde los tres hasta los 55 años de relación. Hacer este ejercicio, tratando de no juzgar a las personas en lo individual sino de ver patrones de comportamiento, me ha llevado a identificar que efectivamente las parejas más veteranas que conozco se aplican más a lo que dicta el refrán danés. Justo esa dinámica que implica que los varones sean sordos a las necesidades de las mujeres y éstas últimas ciegas a los comportamientos de ellos, les hace pasar como relaciones ‘funcionales’ y duraderas, pero no estoy segura que sean exitosas en el sentido de que ambos miembros se sientan plenos o felices. En las parejas más jóvenes advierto intentos femeninos por sacar a los varones de la sordera socialmente aprendida, mientras que los hombres involucran más a sus parejas en sus actividades. Hay que reconocer que tanto hombres como mujeres tenemos ahora más herramientas para intentar el diálogo y la comunicación, pero esto no exenta de conflictos. En muchas ocasiones resulta difícil empatar necesidades, actividades y sentimientos de unas y otros. Habría que reflexionar más sobre lo que significa tener ‘éxito’ en las relaciones de pareja.

Si bien es cierto que los refranes y proverbios resumen la cultura de cierta colectividad en cierta época determinada y sirven para indicar a las personas cuál es su rol de actuación en esa sociedad específica, los cambios demográficos, culturales, económicos y políticos que se han generado en las últimas décadas han resultado en nuevas dinámicas de relación entre los sexos y moldeado actores sociales que ya no responden a los mandatos tradicionales. Las mujeres sabemos que no nos toca —como destino inalterable— estar cargadas, en la esquina y que calladitas no nos vemos más bonitas. Los varones, por su parte intentan redefinir su masculinidad y alejarse de la tóxica idea de macho dominante. Requerimos generar nuestros nuevos propios signos de identidad, privilegiando relaciones democráticas y equitativas.

*Doctora en Ciencias Sociales por El Colegio de Sonora. Correo electrónico: margaritabejarano@hotmail.com