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    Publicación cuatrimestral, Año XXIV, núm. 55, septiembre-diciembre de 2012, El Colegio de Sonora, Hermosillo, Sonora $ 80.00

FOTO DE LA SEMANA: Sín título

La imagen fue capturada por Anayeli Cabrera

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

tacos-carne

Gastronomía alamense

Cristina Martínez Rascón*

El proyecto de investigación sobre pueblos mágicos en el que participo ahora, me ha dado la oportunidad de explorar diversos aspectos sociales y culturales de los casos de estudio tales como Álamos, Sonora; allí una de las interrogantes ulteriores es la autenticidad del producto que el programa gubernamental quiere promover para los turistas. En esta ocasión me voy a referir a la gastronomía local a partir de mis experiencias en el trabajo de campo: degusté desde los tacos de carne asada en las banquetas de la Plaza de la Alameda hasta algunos platillos delicatessen de los restaurantes establecidos que me recomendó la gente. ¿Lo auténtico es la comida regional o la comida internacional que demandan los residentes extranjeros y algunos turistas?

Efectivamente, retomando el hilo del artículo, debo decir que aprovechando las respuestas a una pregunta acerca del olor del pueblo de la guía de entrevista, la mayoría de los entrevistados lo asociaba a la comida y, más específicamente, a la carne asada. Lo cual no era de extrañarse pues en cuanto caía la tarde comenzaban a instalarse las conocidas carretas alrededor de la Plaza de la Alameda principalmente. En mi opinión se trata de una carne de buena calidad, con los complementos comunes, esto es, salsa, repollo, pepinos, cebollas encurtidas, rodajas de rábano y guacamole. Quizás la diferencia en relación a lo que acostumbro consumir es la calidad superior de las tortillas de harina  tipo “gorditas”.

Otro alimento que se mencionó fue la tostada con carne deshebrada, lechuga, tomate, cebolla, guacamole, queso y crema que degustaba un vendedor de mieles y fruta fresca en la Plaza de Armas al momento de entrevistarlo. Él aprovechó ese momento para decirme “mire, para mí, a esto huele Álamos”. Por cierto, alrededor de esta Plaza, considerada por los turistas como la más emblemática del pueblo mágico, se instalan otros puestos semifijos que venden toda clase de frituras con su gama de salsas; también los eloteros, que ofrecen su producto en las más diversas presentaciones, esto es, asado o cocido y en su versión más tradicional  que es el “esquite”. Este último es el elote desgranado y cocido que se adereza con mantequilla, queso, crema, limón, y chile en polvo.

No quiero pasar por alto que el día que fui al tianguis de los domingos, ubicado debajo de los enormes árboles del arroyo La Aduana, me atrajo especialmente el olor de los chicharrones que, en un cazo enorme, a las seis de la mañana, estaba preparando un joven, mientras a su alrededor esperaban sentados los clientes para llevar el producto a casa. Según me dijeron, las familias en sus casas preparan toda clase de platillos regionales tales como tamales, menudo, pozole, cocido, gallina pinta, entre otros. Los quelites se consumen solamente en la época de lluvias y las frutas regionales como guayabas, naranja agria y mango se comen con frecuencia.

Por su parte, las cartas o menús de los restaurantes establecidos ofrecen comida mexicana e  internacional. Entre esta última, se cuenta que han servido comida tan exótica como la africana, pero yo me referiré a la de una panadería tipo bistró que cuenta, además, con instalaciones muy relajantes donde el color y la iluminación transforman el lugar imprimiéndole tranquilidad, orden y limpieza. Allí se hornea diariamente y se cocina con productos orgánicos cultivados por los mismos dueños que son extranjeros avecindados. Baguette rústico, croissant de almendras, pays de calabaza y de nuez, además de variedad de paninis, ensaladas, tartas y sopas, son apenas la muestra de la extensa carta.

La respuesta a la pregunta de investigación todavía está en proceso de elaboración, mientras tanto debo decir que la mayor parte de los productos cárnicos y vegetales consumidos por la población alamense no se elabora localmente y sí depende de los mercados foráneos.

 

*Profesora-investigadora del Centro de Estudios de América del Norte

El Colegio de Sonora. Correo electrónico: cmartin@colson.edu.mx