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FOTO DE LA SEMANA: Al final del día

La imagen fue capturada por Bárbara Huipe

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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70 aniversario de Stalingrado. Revisionismo en Alemania

Cristian Uriel Solís Rodríguez*

Napoleón: –Si me convirtiese a la religión ortodoxa y liberase a los siervos ¿Me seguirían los rusos?

Niño ruso: – ¡Jamás! –exclamó indignado.

Napoleón: –En la mirada de patriotismo de este niño, acabo de leer la opinión de todo el pueblo ruso.

Fiodor Dostoievski

 

El 2 de febrero de 1943 el último grupo de combatientes alemanes se rindió al ejército soviético en Stalingrado (actual ciudad de Volgogrado), suceso que cambió el rumbo de la Segunda Guerra Mundial. Ciento noventa mil soldados alemanes habían muerto durante los seis meses que duró la batalla. De los noventa mil que sobrevivieron, ochenta y cinco morirían prisioneros en el camino hacia Siberia. De aquel poderoso sexto ejército alemán, sólo cinco mil soldados regresarían con vida.

En la interpretación alemana se ha mantenido una versión que victimiza a los soldados caídos en Stalingrado, con la pretensión de salvar el honor de lo que fue el mayor desastre en la historia militar de Alemania. De esta manera, se presenta a los alemanes como hombres que salieron a luchar por su pueblo y por el Führer, y que fueron engañados y traicionados por Hitler, quien los abandonó en las estepas heladas de Rusia ante un Ejército Rojo todavía estereotipado como salvaje y cruel.

Contra esta versión que el historiador alemán Jochen Hellbeck denomina como germanozentrische Geschichte (Historia germano-centrista), propone una perspectiva auténticamente rusa de lo que fue la batalla de Stalingrado. El último libro de este historiador titulado: Die Stalingrad-Protokolle: Sowjetische Augenzeugen berichten aus der Schlacht (Los Protocolos de Stalingrado: informes de los testigos soviéticos sobre la batalla), presenta, por primera vez en la historiografía occidental, un trabajo basado exclusivamente en fuentes rusas de lo que fue aquel dantesco combate.

Este libro, muy mencionado por la prensa internacional, surge de una colaboración germano-rusa que hace pocos años rescató archivos y documentos. Resaltan los informes de una comisión de historiadores soviéticos que en 1942 (en medio de la batalla) registró las experiencias de soldados, oficiales, enfermeras y voluntarios del Ejército Rojo. Posteriormente estos documentos fueron prohibidos y resguardados debido a que no coincidían con el culto a Stalin. Jochen Hellbeck hizo una selección entre las miles de hojas que conforman los protocolos de 215 combatientes rusos, para la redacción de su obra que contiene 500 páginas.

Con el respaldo de estas fuentes, Hellbeck argumenta en contra de antiguos clichés, como aquel donde se presenta a los soldados rusos intimidados por el terror stalinista que los forzaba a pelear, siendo más grande este temor que su patriotismo para defender a Rusia. Por otro lado, se cuestiona la imagen de los pelotones de fusilamiento, que con la orden 227 de Stalin Ни шагу назад (Ni un paso atrás), “masacraron masivamente” a soldados que huían del fuego enemigo. También se rescata el papel de los comisarios políticos del Partido Comunista, despojándolos de una imagen meramente ideológica y propagandística para devolverles su importante y valerosa acción de ir al frente de las luchas para motivar la resistencia.

Hellbeck, a su vez, redescubre el papel de los alemanes a través de la versión contraria. El libro deja claro que la batalla fue una tragedia tanto rusa como alemana, pero no justifica la victimización, pues las tropas alemanas, decididas a cumplir la exigencia de Hitler: kein Stein auf dem anderen (ninguna piedra sobre otra), arrasaron la ciudad y mataron a un millón de civiles.

La geografía, el clima y las condiciones de pelea hacen que la Batalla de Stalingrado sea descrita como la orgía de sangre más aterradora en la historia de la humanidad. Más de dos millones de personas murieron en aquel escenario. El año pasado el libro de Hellbeck se publicó en Alemania y este año saldrá la edición rusa; es lo menos que pueden hacer los historiadores para conmemorar los 70 años del principio del fin del nazismo.

 

*Responsable de Evaluación y Gestión Académica de El Colegio de Sonora. Correo electrónico: csolis@colson.edu.mx