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FOTO DE LA SEMANA: “La otredad”

La imagen fue capturada por Karla Robles

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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¿Mismas necesidades? Imposible un gobierno diferente

Víctor Samuel Peña Mancillas*

Se recordará aquélla frase de un precandidato presidencial quien aseguró que con seis mil pesos podía tenerse casa, carro y escuela. En el plano ideal entonces, como ahora, puede demostrarse que tenía razón. ¿El problema? Que la realidad es diferente a ese plano ideal.

Todos los ingresos de cualquier gobierno (los impuestos, como los más conocidos) debieran servir para prestar servicios y hacer una redistribución más justa de la riqueza. En un plano ideal, seis mil pesos alcanzarían porque hay hospitales, escuelas, programas de vivienda y un largo etcétera que impactan positivamente en la calidad de vida. Todos felices.

Pero en la realidad, lo dicho, el asunto no es así. Cuando en los hospitales hay mal servicio o faltan las medicinas, no se confía en la calidad de la educación pública o las casas de interés social se construyen con especificaciones infrahumanas y se caen a pedazos, deben hacerse dobles o triples pagos, buscar una clínica y escuela privada, contratar un seguro de gastos médicos, recurrir a una hipoteca. Así, es difícil estar feliz y no alcanza.

Nos preguntamos, entonces, ¿y de qué sirve pagar mis impuestos?

Y si a todo eso, se le suma la sospecha de que el dinero recaudado se utiliza para el pago de nóminas de burócratas que poco hacen o para engordar las bolsas de algunos políticos corruptos, se le enciende la mecha a una bomba.

El ambiente está así en todas partes. Es, ya, un asunto sistémico. Por eso, en campañas, se promete cobrar menos impuestos. Todos, sin importar su origen partidista, lo hacen. Suena bien y gana simpatías.

Ya luego, se convertirán en gobierno y (pensando en el mejor de los escenarios) conocen cuánto cuesta mantener una nómina, la administración y sus programas. El verdadero espíritu reformista no está a la orden del día. Las promesas de “no a los impuestos” se guardan junto con muchas otras en un cajón. Así sucede con todos, no importa su color.

En estos juegos del poder, la comunidad es la que se ve afectada. Sufre el desengaño de la promesa incumplida, paga lo mismo o más y los servicios que recibe no son sustantivamente mejores. Y, luego, es nuevamente rehén de la promesa dicha por otros labios.

Viene a cuenta, me parece, aquélla fábula de Esopo: Las ranas, cansadas del desorden en que vivían, pidieron a Zeus un nuevo rey. Aquél dios, atendiendo el llamado, mandó un leño.  Enojadas, las ranas exigieron un rey de verdad. Entonces, como mandatario les fue enviada una cigüeña que, una a una, se las comió.

Hay que andarse con cuidado de los aspirantes que quieran aprovecharse de un movimiento genuino para traer agua al molino propio.

En el horizonte sonorense está el proceso electoral. Muchos reciclarán el compromiso de no cobrar más impuestos y tampoco cumplirán. Sin cambios sustantivos en la gestión del gobierno, no se trata de partidos o colores, sino de necesidades y cuentas por pagar.

Tuvieron que pasar más de cuarenta años y, por lo menos, dos administraciones después de la alternancia del partido en el poder para borrar el pago de la tenencia. El ritmo acostumbrado de los gastos en las administraciones locales, sin embargo, obliga a desdeñar montarse en estas vacas flacas. Pero, debe insistirse: no es asunto de origen partidista o falta de oficio político; es a lo que obligan las inercias administrativas.

Hay, por supuesto, alternativas como un esfuerzo verdadero y genuino a favor de la transparencia y el Gobierno Abierto: generar confianza de que el dinero va a donde debe; reducir el campo de acción a la corrupción y reformular los procesos de las administraciones. No solo recortarse el sueldo, porque eso tienta al corrupto.

Para implementar esto, por cierto, se requiere tiempo y destrezas técnicas, no políticas.

 *Profesor-investigador del Programa de Estudios Políticos y de Gestión Pública de El Colegio de Sonora. vpena@colson.edu.mx;  @victorspena