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    En el marco de su 31 aniversario, El Colegio de Sonora invita al 1er. Congreso de investigación Instituciones, gobierno y sociedad civil, a realizarse el [...]

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    Publicación cuatrimestral. Año XXV, número 56, enero-abril de 2013. $80.00

  • port-mujeres-periodismo Mujer, periodismo y opinión pública en Sonora. El caso de los periódicos El Pueblos y El Tiempo de Hermosillo (1934-1938) »

    Autora: Elizabeth Cejudo Ramos El Colegio de Sonora, 2013 Hermosillo, Sonora $200.00

  • port-esther Agua, poder y escasez. La construcción social de un territorio en un ejido sonorense, 1938-1955 »

    Autora Esther Padilla Calderón El Colegio de Sonora, 2013 Hermosillo, Sonora $ 300.00

  • port-lucia Lucía del Báltico »

    Autor Gerardo Cornejo Murrieta El Colegio de Sonora, Plaza y Valdéz, 2012 $150.00    

FOTO DE LA SEMANA: “Stonewall”

Autora: Inés Martínez de Castro.  La imagen corresponde al monumento a la liberación gay de George Segal, Chistopher Park, Greenwich Village, Nueva York. Fue tomada en julio
de 2010.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

woman-day

Felicidades, es usted portadora del cromosoma X. Reflexiones en torno al Día Internacional de la Mujer en las redes sociales

Ingrid Kuri A.[1]

Debo comenzar diciendo que hay historia detrás de este día. El 8 de marzo de cada año conmemoramos la lucha de las mujeres que tomaron conciencia de su situación social y reclamaron igualdad de derechos políticos y ciudadanía, la lucha por lograr el sufragio universal para todas las mujeres; este día honramos la vida de aquellas que la perdieron exigiendo derechos en el trabajo, educación, capacitación y no discriminación laboral, la lucha por destacar y tener las mismas oportunidades de desarrollo que los varones.

Pero por alguna extraña o inocente razón, en las redes sociales el significado de este día se banaliza y en el discurso, entre felicitaciones y elogios, se fortalece la construcción de la imagen femenina que no tiene que ver precisamente con esta histórica lucha. Las prácticas sociales producen apreciaciones e ideales que se manifiestan en lo simbólico a través del lenguaje. Es así como encontramos en los mensajes de este día en las redes sociales la clásica caracterización femenina construida socialmente y asignada por razón de sexo y no el reconocimiento social a una lucha que parece no tener fin.

Por un lado, adjetivos como soñadoras, atrevidas, complicadas, apasionadas, tiernas, lindas, pacientes, amorosas, especiales, luchonas, son algunas de las cualidades por las que nos felicitan, sin olvidar a quienes además nos consideran “la creación más bonita de Dios”. Por otro, autoelogios que me engrandecen por ser mujer como: soy invencible, me caigo y me levanto, me equivoco y aprendo, me hieren y sigo viva, no soy perfecta pero me acepto, aunque nada de esto me haga más o mejor mujer.

Vaya que se ha distorsionado el significado de esta fecha. Hoy las redes sociales se llenan de admiración y respeto a las mujeres por el simple y llano hecho de ser mujeres, dejando en el olvido que casi el 50 por ciento  de las mujeres de más de 15 años han sido víctimas de un incidente de violencia por parte de su novio, compañero o esposo en algún momento de la relación; que en México, la discriminación salarial representa que los hombres ganen en promedio 18 a 20 por ciento más que las mujeres; que las mujeres se concentran en las ocupaciones más precarias dentro de la estructura laboral; que los hombres dediquen poco más del 7 por ciento de su tiempo a las labores domésticas mientras las mujeres casi una cuarta parte del suyo; que ser mujer indígena representa, en muchas ocasiones, una doble discriminación; que la vulnerabilidad femenina implica un mayor esfuerzo por subsistir.

No, flores, chocolates y halagos no nos hacen iguales.

Las mujeres no aspiramos a vivir glorificadas por las capacidades “propias” de nuestro género, de nada sirven los halagos mientras el “otro” no sea capaz de valorarnos y nos considere ciudadanos de segunda, mientras la pobreza y la exclusión sigan teniendo rostro de mujer.

Nos falta mucho, no hay que celebrar, hay que reflexionar, trabajar al respecto y convencernos de que aspiramos a relaciones libres de estereotipos, prejuicios, violencia y discriminación. Alzar la voz, crear conciencia, todas, todos.


[1] Alumna del Programa de Doctorado en Ciencias Sociales de El Colegio de Sonora. Correo electrónico: ikuri@posgrado.colson.edu.mx