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    Autora: Elizabeth Cejudo Ramos El Colegio de Sonora, 2013 Hermosillo, Sonora $200.00

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    Autora Esther Padilla Calderón El Colegio de Sonora, 2013 Hermosillo, Sonora $ 300.00

  • port-lucia Lucía del Báltico »

    Autor Gerardo Cornejo Murrieta El Colegio de Sonora, Plaza y Valdéz, 2012 $150.00    

FOTO DE LA SEMANA: “Stonewall”

Autora: Inés Martínez de Castro.  La imagen corresponde al monumento a la liberación gay de George Segal, Chistopher Park, Greenwich Village, Nueva York. Fue tomada en julio
de 2010.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

pena-enrique

Y sin embargo

Lo bueno y lo malo de Peña Nieto

Nicolás Pineda*

El presidente Peña Nieto cumple hoy cien días como presidente de la República. En este tiempo ya nos dio indicios de cómo va a ser su gobierno. Asimismo, el comportamiento de los principales actores políticos nos permite evaluar los cambios y lo que esto significa para el régimen político.

Lo bueno: la agenda de reformas
En estos cien días, el presidente Peña Nieto ha impulsado fuertemente una agenda de reformas que habían sido largamente postergadas y que fueron bloqueadas por el PRI durante los gobiernos panistas. Una vez que se consolidó el triunfo del PRI en la presidencia, los legisladores aprobaron una reforma laboral. Ya en el poder, Peña Nieto firmó con las principales fuerzas políticas el Pacto por México consistente en una larga lista de compromisos de cambio. Recientemente se reformó la Constitución para fortalecer la evaluación y calidad educativa. Esta iniciativa se vio reforzada por la detención de la líder sindical del magisterio.

Además, ya están en proceso reformas fiscales y energéticas. En lo fiscal se ve venir el cobro del IVA en alimentos y medicamentos, lo cual significará una mayor recaudación, el fortalecimiento de la capacidad financiera del gobierno federal y mayores posibilidades para realizar grandes obras de infraestructura. También se anuncian cambios para hacer más eficiente a Pemex con participación privada.

Se denota que ha habido prisa y buen tino al echar a andar las reformas que se habían estado demandando durante mucho tiempo y que los mismos priistas habían detenido. De este modo, no hay una clara diferencia en el contenido de la agenda de los gobiernos panistas y priistas, e incluso parece que el PRI le roba las iniciativas económicas y modernizadoras al PAN pero manda la señal que sólo las apoya si las lleva adelante un gobierno priista. Hay en esto una contradicción inherente que delata la naturaleza pragmática del PRI.

A lo anterior, hay que agregar la metamorfosis de la política de combate al narcotráfico. Éste ya no es el eje principal de la agenda del Ejecutivo como lo fue para Calderón. Ahora hay menos atención mediática a los eventos policiacos y militares de combate al crimen organizado, así como un cambio hacia una estrategia más preventiva y descentralizada. Paralelo a lo anterior se echó a andar un nuevo programa contra el hambre y la pobreza extrema que operará selectivamente sólo en algunos municipios.

En suma, hemos vivido una luna de miel en la que se han alineado las fuerzas políticas para impulsar una serie de cambios substanciales que pudieran propiciar la modernización económica y social de México, pero no la política.

Lo malo: la restauración (parcial) del autoritarismo
Se ha discutido mucho si es posible o no la restauración de antiguo régimen autoritario del PRI que Daniel Cosío Villegas definió en su momento como basado en dos pilares: un presidente fuerte sin contrapesos y un partido oficial hegemónico.

Es conocido cómo los presidentes panistas estuvieron limitados y acotados no sólo por el poder legislativo, sino también por los organismos autónomos (IFE, IFAI, CNDH, ASF), así como por la crítica áspera de los medios y los analistas políticos (el llamado círculo rojo). Ahora con Peña Nieto, si bien el PRI, con el 48 por ciento de las curules, no tiene por sí solo la mayoría, la alcanza fácilmente con el apoyo del Verde (que tiene 5 por ciento). Es muy probable entonces que el presidente no tenga mucho contrapeso en el poder legislativo.

Pero lo que me llama la atención es la recuperación del antiguo servilismo del PRI frente al presidente. Los priistas se comportan con el presidente como verdaderos lacayos que están dispuestos a ir a cualquier baile. La imagen que me queda de la pasada asamblea del PRI es el apoyo masivo y a mano alzada al IVA generalizado cuando hace unos años se oponían a él con todo tipo de argumentos. Este comportamiento tan poco ciudadano puede ser muy perjudicial para el país y ya le ha hecho mucho daño en el pasado. Tenemos entonces, por un lado, un presidente con vocación de ser “imperial y mayestático” y, por otro, un partido que suspende su capacidad de raciocinio y actúa mecánicamente dispuesto a apoyar lo que sea viniendo de arriba. Esto es todo lo contrario de la democracia que viene de abajo, de la ciudadanía.

A lo anterior hay que agregar que el PAN está colaborando, con su ineptitud, en hacer del PRI nuevamente el partido hegemónico. Con el abandono de sus viejos principios ciudadanos y la torpe adopción de los modos autoritarios de gobernar, se ha desgastado terriblemente y parece estarse deshaciendo en pedazos. El encogimiento del PAN significará entonces dejar al PRI el dominio de la arena política. Tenemos entonces nuevamente un sistema de partidos compuesto por un partido grande y varios chiquitos.

Para la restauración total sólo falta que el presidente quite y ponga gobernadores (lo cual muchos agradecerían) y que nombre a su sucesor. Ya veremos.

*Profesor-investigador del Programa de Estudios Políticos y de Gestión Pública
de El Colegio de Sonora. Correo electrónico: npineda@colson.edu.mx