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FOTO DE LA SEMANA: Dos realidades y un cristal

La imagen fue capturada por Luis Duarte, en Magdalena, Sonora

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Agua y Mujer

Lorenia Velázquez C.*

De los recordatorios que recibí el pasado 8 de marzo, hubo uno en particular que quedó en mi memoria: “Todo el mundo dice que las mujeres son como el agua. Creo que es porque el agua es fuente de vida y se adapta a su entorno. Al igual que las mujeres, el agua también da de sí misma donde quiera que va a nutrir la vida” (Xinran. 2003. The Good Women of China: Hidden Voices)

Esa fecha fue también importante para recordar el papel fundamental de la mujer en el manejo del agua. Es la mujer quien la recoge, la utiliza y administra no sólo en los hogares, en el área rural es común que la mujer también se encargue de su administración tanto para el riego como para dar de beber a los animales de las granjas.

Cifras de la UNICEF y la Organización Mundial de la Salud muestran la carga que ha significado para las mujeres y niños en el mundo proveer de agua a sus familias cuando no existe una fuente de agua potable en los hogares. En promedio, la carga significa traer sobre sus hombros o sobre sus cabezas el peso de alrededor de 20 litros por viaje, con el previsible daño en cuello y espalda.

El hecho de que en muchas zonas rurales sean las mujeres y los niños los encargados de abastecer la mayor parte del agua a los hogares repercute también en la deserción escolar, en el caso de los niños y niñas, y en la dificultad de incorporarse al mercado de trabajo en el caso de las mujeres.

En una encuesta realizada para 45 países en desarrollo se encontró, además, que son exclusivamente las mujeres las responsables de surtir el agua en casi dos terceras partes de los hogares, mientras que en casi una cuarta parte son los hombres los encargados de esta tarea. En el 12 por ciento de los hogares, son los niños y niñas quienes se dedican al acarreo del agua,  siendo las niñas quienes tienen el doble de probabilidad que los niños de hacerlo (8 por ciento frente a 4 por ciento)

En países africanos se estima que la distancia recorrida para ello es, en promedio, de seis kilómetros, y que un tercio de la población, que no cuenta con suministro de agua en sus hogares, debe invertir más de treinta minutos para la recolección desde la fuente más cercana.

Estudios más específicos provenientes de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) indican que  cerca del 30 por ciento de las mujeres de Egipto, por ejemplo, deben caminar más de una hora diaria para abastecerse de agua. En otras zonas de África se ha llegado a documentar que las mujeres y los niños emplean ocho horas al día en la recolección.

A partir de estos promedios, se ha estimado que el tiempo diario en el mundo que las mujeres invierten en la tarea de recolección de agua es de 200 millones de horas de trabajo; es decir, 25 millones de jornadas de ocho horas. Obviamente, si el tiempo que se utiliza para satisfacer las necesidades de agua de los hogares se utilizara para actividades remunerativas o para asistir de manera regular a la escuela, el futuro de los miembros de estas familias sería distinto al de la mera reproducción de las condiciones de precariedad que padecen.

A esto falta sumar todavía el tiempo invertido, sobre todo por las mujeres, en el cuidado primario a los familiares –principalmente niños y niñas–  que cada año enferman por la deficiencia de la calidad del agua. Es la mujer quien cuida a la familia enferma de malaria, diarrea y otras enfermedades relacionadas con la higiene, además de  reemplazarlos en su trabajo durante la enfermedad.

Tenemos entonces un panorama donde en algunas regiones las mujeres viven sólo para lidiar con las consecuencias que la falta de suministro de agua de calidad produce y resulta inexplicable que esta realidad no sea suficiente para buscar el involucramiento efectivo de la mujer en la gestión del agua a cualquier nivel.

 

*Profesora-investigadora del Centro de Estudios del Desarrollo de
El Colegio de Sonora. Correo electrónico: lvelaz@colson.edu.mx