» Convocatorias

  • cartel-posgrado Programas de Maestría y Doctorado en Ciencias Sociales »

    El Colegio de Sonora convoca a participar en el proceso de admisión de los programas de Maestría y Doctorado en Ciencias Sociales Consulta la convocatoria [...]

  • quinto turismo Quinto Coloquio Internacional Ciudades del turismo »

    El Colegio de Sonora , en colaboración con otras instituciones, convoca a participar en el Quinto Coloquio Interanacional Ciudades del Turismo. “El imaginario y la construcción [...]

  • cartel-cipial Primer Congreso Internacional Los Pueblos Indígenas de América Latina siglos XIX y XXI »

    Avances, perspectivas y retos. Informes www.congresopueblosindigenas.org

» Novedades Editoriales

  • port-pol Modelos para el análisis de Políticas públicas »

    Coordinador: Nicolás Pineda Pablos El Colegio de Sonora, 2013 Hermosillo, Sonora $250.00

  • region-56 región y sociedad »

    Publicación cuatrimestral. Año XXV, número 56, enero-abril de 2013. $80.00

  • port-mujeres-periodismo Mujer, periodismo y opinión pública en Sonora. El caso de los periódicos El Pueblos y El Tiempo de Hermosillo (1934-1938) »

    Autora: Elizabeth Cejudo Ramos El Colegio de Sonora, 2013 Hermosillo, Sonora $200.00

FOTO DE LA SEMANA: “Todos”

La imagen fue capturada por Vanessa Torres Reyna

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

Marilyn Monroe

Marilyn Monroe

La feria de las flores

Zulema Trejo Contreras*

Antes del inicio de la tradicional Expo ganadera de Sonora, causó gran revuelo la publicidad en la cual se comparaba a las mujeres con ganado, esta publicidad coincidió con la de una reconocida marca de cerveza en la cual éramos consideradas como parte de un buffet. Estos dos ejemplos son una muestra extrema de la forma como la imagen femenina ha sido utilizada como objeto-imagen para promocionar eventos y productos. Desafortunadamente hay una arraigada tradición que asocia a la mujer con la publicidad al menos desde la década de 1950, cuando la figura femenina comenzó a aparecer al lado de automóviles y motocicletas, lo mismo que promocionando artículos del hogar. Sin embargo, la utilización de la imagen femenina como objeto sexual data de tiempo atrás; ejemplo de ello son las postales eróticas de la década de 1920 en la cuales se mostraba a bailarinas de burlesque, o a mujeres sensuales fotografiadas en poses consideradas provocativas en aquella época, como es la clásica pose de una mujer poniéndose las medias.

Este tipo de arte erótico, más o menos subrepticio, perduró durante las décadas de 1920-1930 hasta que al estallar la segunda guerra mundial floreció el arte de las postales eróticas, en las cuales la imagen de mujeres en ajustados y/o escotados atuendos posaban para postales que compraban los soldados que estaban en el campo de batalla; asimismo, estas imágenes se utilizaron para calendarios que adornaban los muros de una diversidad de negocios.

Es justamente en las décadas de 1940 y 1950 cuando surgen figuras catalogadas como sex symbol, la más emblemática de todas ellas fue Marilyn Monroe cuyas fotografías y películas consolidaron la imagen de la rubia sexy, provocativa, tentadoramente ingenua y tonta. A ella siguieron muchas otras que a lo largo de los años han cultivado una imagen similar, ya no sólo para el cine o las postales para caballeros, sino que abarcaron otros espacios como la naciente televisión, las revistas de deportes entre las cuales Deporte Ilustrado es el ejemplo emblemático con su tradicional número anual en el cual presenta imágenes de mujeres posando en traje de baño.

Lo mencionado hasta aquí constituye las bases de la publicidad sexista que en la década de 1980 surgió de forma estelar con comerciales en los cuales los más diversos productos (bebidas alcohólicas, lociones, desodorantes, entre otras) en los cuales mostraban a las mujeres yendo, fascinadas y sonrientes, hacia los hombres que usaban los productos comercializados, como si estuvieran respondiendo de manera instintiva a una imagen, un aroma… el mensaje, quizá involuntariamente subliminal, era que las mujeres no tenían poder de elección racional si un hombre usaba “X” o “Y” producto.

El cultivo de la imagen de esta mujer-objeto, prisionera de sus instintos, con escaso o nulo poder de elección, ha culminado en el tipo de publicidad que compara a la mujer con comida o ganado. La consecuencia terrible de este tipo de publicidad es que se considera a la mujer como un objeto del cual el hombre puede disponer a su antojo, antojo que desgraciadamente con frecuencia desemboca en violencia que cada vez más seguido se transforma en muerte.

*Coordinadora de Posgrado de El Colegio de Sonora. Correo electrónico: ztrejo@colson.edu.mx