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La imagen fue capturada por Armando Haro Encinas, en Etchojoa, Sonora, en mayo de 2008

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Casinos

Victor S. Peña*

La mala suerte ha llegado a los casinos. O algo así podría decirse.

En los últimos diez o doce años, los mexicanos experimentamos un incremento significativo en el número de estos centros de entretenimiento. Proliferaron bajo la sombra de una ley manufacturada en 1947 (la Federal de Juegos y Sorteos) y el interés de una Secretaría de Gobernación (sus titulares, pues) que encontraron atractivo ese camino poco recorrido.

Desde entonces y hasta ahora, es un tema polémico.

Como todo negocio que prospera, son fuente de empleo… pero, por su naturaleza, no es raro que más de uno lo haya perdido todo en sus mesas. Los impuestos que pagan (artículo 5 de la Ley) debieran ir a fortalecer el trabajo realizado en salubridad y asistencia… pero, en la práctica, no falta el rumor de que ni impuestos pagan y hasta sirven como fachada de negocios ilegítimos.

Quienes apoyan esos establecimientos, los encuentran como espacios de esparcimiento que todo adulto responsable puede disfrutar sin mayor problema: es una decisión personal si se empeña hasta la camisa, como se dice. En el orden de la salud pública sin embargo, producto de aquélla política de Gobernación de otorgar permisos de funcionamiento, ya hasta se ha incorporado el término de “ludopatía” y más de una familia se ha desintegrado frente a los tragamonedas.

Total que dependiendo del lado de la balanza donde uno se coloque, hay argumentos. Por muchos años se enfatizó lo bueno y se disminuyó lo malo. Parece que ahora la tendencia busca enfatizar lo malo y disminuir lo bueno.

En últimas fechas, al respecto, el gobernador de Sonora ha dicho: “No estoy de acuerdo con los casinos, no estoy de acuerdo de que se estén estableciendo tantos casinos en el estado de Sonora, voy a verlo con el secretario de Gobernación y hago un llamado a los alcaldes para que no permitamos que más casinos lleguen y, si podemos, inclusive buscar la forma de cerrarlos”.

Esa ha sido más o menos la tónica nacional en los últimos meses.

Hace poco más de un año, por ejemplo, el gobernador de Baja California envió a su Congreso una iniciativa por la que se reformaría su Ley de Desarrollo Urbano para prohibir expresamente el otorgamiento de permisos de uso de suelo y de construcción de casinos. De manera reciente, en esta misma semana, el Ayuntamiento de Monterrey, allá en Nuevo León, modificó su Reglamento de Construcciones, Zonificación y Uso de Suelo para que, como en el caso de Baja California, esté expresamente prohibido el uso de suelo y la construcción de inmuebles para ese fin.

Se tienen, pues, dos casos en los que se llegó al mismo resultado desde diferente dirección.

Coahuila y su capital, Saltillo, es un caso intermedio. Allá, primero el municipio cerró casinos argumentando violaciones a la normatividad de protección civil (la falta de extintores, una mala señalización de las salidas de emergencia, por ejemplo) y ya luego el todavía gobernador presentó una iniciativa de ley.

Se les está acabando la suerte a los casinos. La tendencia ahora es cerrar estos lugares y experiencias hay de que sí puede hacerse desde el Estado o los municipios. La pregunta, sin embargo, es: ¿por qué debieran cerrarse?

¿Se busca disminuir el número de ludópatas? Las prohibiciones no erradican un problema, por el contrario, tienden a generar un mercado negro. Y para estar todo el día apostando hasta lo que no se tiene, ahora basta con una computadora conectada al Internet. Esto, entonces, pudiera no ser una solución.

¿Hay sospechas de que los casinos son la tapadera de negocios ilegítimos? Mecanismos habrá para actuar con base en algo diferente a meras sospechas. Y, en todo caso, cabe la reflexión de si es entrarle al tema de lleno o, por el contrario, una manera de evadir encontrarse frente al monstruo de las mil cabezas.

El tema ha llegado a Sonora. La suerte de los casinos, parece, también ha terminado aquí.

 

*Doctor en Política Pública por el Tecnológico de Monterrey. Profesor investigador de El Colegio de Sonora. @victorspena