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FOTO DE LA SEMANA: “Paloma”

La imagen fue capturada por Homero García.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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The Mexican fight

Cristian Uriel Solís Rodríguez*

Como el gobierno federal, seguramente el resto de los mexicanos pensamos que Elba Esther Gordillo y el SNTE eran la amenaza que resistiría a las reformas y cambios que, nadie podrá negar, son necesarios y fundamentales para el progreso del país. En menos de un mes, la reforma educativa impulsada por la presidencia se encontró con su verdadero enemigo: la CNTE, para iniciar una lucha que hasta el día de hoy se encuentra estancada.

En breve, la Rectoría de la UNAM fue secuestrada por un grupo radical y ajeno a la institución; de algunos de ellos se comprobó su participación en los destrozos del 1 de diciembre de 2012 en el D.F. La mayoría, si no es que todos, seguramente dirigidos por la camarilla de Martí Batres, René Bejarano y Carlos Imaz. Este último, según recuerdo, era quien financiaba y proporcionaba despensas a los ultras de la UNAM en la huelga de 1999. Gracias a la visita de Barack Obama en la Ciudad de México, se gestionó a escondidas para que los encapuchados entregaran las instalaciones.

En este país de impunidad donde grupos armados aíslan y controlan regiones del país, políticos saquean el erario, donde se construyen viviendas a orillas de carreteras, o carreteras cerca de viviendas y cerros que se desgajan, empresas de combustibles que envían a choferes mal dormidos con cargamentos exagerados y donde una guardería se incendia, es obvio que también se puede lucrar con la protesta enviando a maestros a secuestrar camiones, tomar casetas y destrozar instalaciones, así como a un pequeño grupo de jóvenes a tomar por la fuerza la Rectoría de la Universidad Nacional. Todo ello sin dar castigo a los responsables y sin hacer cambios que eviten ese tipo de acciones y accidentes.

Curiosamente también resurge el movimiento “Yo soy 132”, abrazando las causas de la CNTE y de los encapuchados de la UNAM. Los motivos de lucha de estos grupos resultan ser verdaderamente conservadores al defender privilegios de aquel México corporativista: plazas y pase automático, resistencia a exámenes de competitividad, defensa de un plan de estudios caduco, etcétera. Recuerdo claramente el argumento de los activistas estudiantiles de hace 14 años, y que es el mismo que usan hoy estos grupos: “La no privatización y defensa de la educación pública”. Bueno, pues nada de eso se privatizó y se siguen construyendo instituciones públicas.

México se encuentra ante una lucha entre el Estado que ha motivado reformas –cuyas intenciones quizá no sean las más nobles y populares, pero sí tocan el tuétano de nuestros problemas– y fuerzas que se resisten a cambiar. Los resultados humillantes que acaba de exponer la OCDE, de ser un país que trabaja más y gana menos, es el precio que pagamos por no adaptarnos a un mundo de mercado competitivo.

A pesar de esta coyuntura, hemos ido ganando una posición y reconocimiento por parte de Estados Unidos. El presidente Barack Obama, en su última visita, nos dio un trato de socios, su discurso no fue el de venir a ayudar a un país que representa un problema para Norteamérica, sino de reafirmar que México es importante para mantener nuestra zona estable ante una Europa que no encuentra salida a su crisis. Obama recalcó la sustancial relación económica con México, posicionándola por arriba de China y Rusia.

En el último número de la revista Foreign Affairs, Shannon O’Neill señala que detrás de este país que sigue desangrándose por las mafias, donde continúa imperando la desigualdad e inseguridad, hay un México más esperanzador que ha ido superando la dependencia del petróleo, convirtiéndose en una economía más mixta, que ha construido instituciones autónomas, edificado una prensa crítica y diversa, logrando transiciones políticas sin caídas económicas; para alcanzar la confianza de país emergente que lucha por convertirse en una nación desarrollada, equitativa, y democrática. Así pues, esta “Mexican fight” habrá que asumirla con actitud para no dejar que los chinos, rusos y brasileños nos desbanquen de una posición estratégica, y consolidar un lugar de respeto que beneficie a los mexicanos.

 

*Responsable de Evaluación y Gestión Académica de El Colegio de Sonora. csolis@colson.edu.mx