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La imagen fue capturada por Edith Araoz Robles

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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El cerro de La Campana en el proyecto liberal sonorense

Iván Arturo Revilla Celaya*

El cerro de La Campana es un distintivo de la ciudad de Hermosillo. Su presencia es uno de los cuadros más asociados con la ciudad de las naranjas y un punto de visita obligado para cualquier turista. Su vista, por tanto, forma parte de la cotidianeidad de la capital sonorense. Pero, ¿y si no nos hubiera tocado contemplarlo?

Tal como lo plantea la anterior interrogante, eso pudo habernos sucedido pues durante el siglo XIX existió un proyecto para explotar sus riquezas materiales. El ideólogo de esta empresa fue el comerciante Fernando Cubillas, uno de los personajes más influyentes durante el Sonora decimonónico. En 1860 Cubillas cursó una instancia al ayuntamiento de Hermosillo, mediante la cual solicitó el cerro de La Campana “compuesto de piedras de mármol y silicato de cal, que me propongo explotar y de cuya explotación resultará no sólo el bien particular de esta Población, sino también un bien general para el País, atendida la exportación que me propongo hacer de sus productos.”

Cubillas contemplaba la instalación de fábricas en la ciudad de Hermosillo,  que ofrecerían una gran cantidad de empleos a sus pobladores. Argumentaba que con los materiales obtenidos se podrían construirse edificios “que serán hermoseados, más sólidos y menos costosos”. Experto en los negocios desde la década de 1830, con su instancia trató de convencer a las autoridades argumentando que la presencia del cerro era uno de los factores que causaba gran calor y sofoco en la ciudad. Estos y otros argumentos, entre los que subrayaba la riqueza que ingresaría a Sonora vía la exportación de los materiales del cerro, terminaron por convencer a las autoridades, no sin antes convocar a una comisión que estudiara y condicionara la puesta en práctica de sus deseos.

La comisión realizó el estudio e informó al gobernador de los planes elaborados para el cerro: derribarlo y ocupar los solares que quedarían luego de su destrucción para desarrollar otros proyectos a cargo del mismo Cubillas. La propuesta resultó muy tentadora; tanto que se decidió aceptarla. A cambio fueron establecidas un par de condiciones: 1. Que se otorgara al municipio un tercio de los solares para la construcción de fuertes militares, cárceles y otras edificaciones; 2. Que se permitiera a los vecinos la libertad de tomar piedras para la cimentación y construcción de sus casas, como lo hacían tradicionalmente.

La aceptación de este proyecto es reflejo del espíritu liberal que imperó en la segunda mitad del siglo XIX. Las autoridades echaron mano de la libertad del comercio, la apertura al capital extranjero y el incremento en la propiedad privada como forma de lograr el progreso en los distintos puntos de la entidad. El gobernador Ignacio Pesqueira (1856-1875), principal representante de este liberalismo, promovió proyectos como el del cerro de La Campana para tratar de lograr un mayor desarrollo económico y social.

Otros proyectos de la época, encaminados a lograr el progreso sonorense, contemplaron el establecimiento de colonias agrícolas en los valles del Yaqui y del Mayo y el del Puerto de la Libertad. Con ellos se pretendía iniciar una agricultura de exportación así como aprovechar el comercio de productos regionales entre Sonora, California y Arizona.

Estas empresas, sin embargo, nunca pudieron ser realizadas dada la inestabilidad económica entonces imperante, las rebeliones civiles y el establecimiento del segundo imperio. Pese a ello, es interesante analizar estos utópicos proyectos ya que son un claro reflejo de la ideología que por varias décadas reinó entre nuestros antepasados y que alimentaron las ambiciones de poder entre la población de Sonora.

 

* Maestro en Ciencias Sociales por el Colegio de Sonora. Correo electrónico: revilla_07@hotmail.com