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La imagen fue capturada por Rosana Olivares.

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El petróleo y Lázaro Cárdenas

 

Elizabeth Cejudo Ramos*

El debate generado por la promoción y posterior aprobación de la reforma energética propuesta por el presidente Peña Nieto se ha valido de la historia para construir argumentos. La figura de Lázaro Cárdenas ha sido utilizada por diversas fuerzas para legitimar sus respectivos puntos de vista en relación con la administración del petróleo.

Lázaro Cárdenas del Río fue presidente de México durante el periodo de 1934 a 1940. A los pocos meses de asumir su cargo, rompió todo vínculo con el grupo Sonora al expulsar al ex presidente Plutarco Elías Calles del país. Cárdenas estableció una meta ambiciosa: en su periodo se cumplirían los objetivos que la Revolución Mexicana se planteó y que no habían sido resueltos. El mandatario buscaba el progreso a través de la justicia social.

La política de Lázaro Cárdenas tenía una visión particular. Las masas ya no eran vistas como una materia inerme que el político podía manipular a su antojo, sino como una fuerza cuyo cauce natural tendría que respetarse y tomarse en cuenta o ésta se desbordaría con una potencia destructora que nadie podría controlar. Esta política era vertical, puesto que se pensaba que la intervención del Estado debía ser cada vez mayor, más frecuente y más a fondo.

La atención a grupos que la Revolución había ignorado, como los indígenas, las mujeres y los obreros, resultaron en diferentes acciones del mandatario como la creación de la CTM, el reparto agrario, la reconstrucción de su partido para transformarlo en el PRM, entre otras cosas, que le ganaron la simpatía de diferentes grupos populares y la enemistad con diversos grupos de poder. Sin embargo, a pesar de las buenas intenciones, problemas económicos como la inflación, el poco control sobre la emisión del dinero y la necesidad de acudir a préstamos, afectó la vida de los trabajadores cuyo costo de vida aumentó un 60 por ciento al final del sexenio cardenista.

Para Cárdenas el sentido nacionalista de su política económica no representaba una actitud de puerta cerrada o de hostilidad al espíritu organizador de nacionales y extranjeros; era válida “siempre que se ajustasen a las leyes de la revolución, respetasen al gobierno y decidieran correr la misma suerte que los mexicanos”. La cita anterior explica una de las acciones más conocidas de su gobierno: la expropiación petrolera, ocurrida el 8 de marzo de 1938.

Con el antecedente de una huelga del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, creado en 1935, y la negativa por parte de las compañías petroleras a acatar la resolución de la Secretaría del Trabajo, el presidente Cárdenas anunció al país que la riqueza del petróleo, explotada por las compañías extranjeras, se volvía propiedad del país.

Como consecuencia, además de la enemistad con algunos países, era necesario pagar una indemnización a las compañías, para lo cual se veían comprometidos los ingresos del Estado. El 23 de marzo se organizó una manifestación nacional en apoyo al pago de la deuda, posteriormente se organizó una campaña nacional para reunir fondos, en la cual las mujeres sonorenses participaron activamente. La primera dama del Estado, Petronila de Yocupicio, encabezó la campaña en Sonora invitando a todos los funcionarios a cooperar con la causa, lo que generó apoyo y también algunas quejas por parte de algunos profesores y profesoras, quienes se quejaban del descuento, argumentado que sus salarios ya eran de por sí bajos. Igualmente, varios sindicatos de mujeres formaron parte de la organización de una kermés para reunir fondos y así pagar la deuda.

A pesar del entusiasmo, la aportación que resultó de los esfuerzos ciudadanos fue insuficiente para cubrir el monto, sin embargo, esta política generó una ola de simpatía entre la opinión pública. Incluso la Iglesia católica, institución que tuvo una relación conflictiva con los gobiernos pos revolucionarios, apoyó públicamente la política del presidente Cárdenas. De esta decisión no sólo el país resultaría beneficiado, la figura de Lázaro Cárdenas engrandeció también, tanto, que todavía es recordado por mucha gente como el mejor presidente de México.

*Asistente de coordinación de Maestría en El Colegio de Sonora. ecejudo@colson.edu.mx