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La imagen fue capturada por Rosana Olivares.

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Movilización, Migración y retorno: la familia en la era de las migraciones

Gloria Ciria Valdéz Gardea*

 

La estructura y organización de las familias mexicanas ha sido afectada por el vaivén ocasionado por las políticas migratorias de ese siglo. Por ejemplo, el  Programa Bracero (1942-1964) permitió que cientos de miles de trabajadores agrícolas mexicanos laboraran en los campos de Estado Unidos. Los hombres tenían que hacerse cargo de sus responsabilidades familiares desde otro país cuando la comunicación con los integrantes de la familia no era tan fluida como lo es en la actualidad debido al desarrollo tecnológico.

Al término del programa millones de trabajadores fueron devueltos a nuestro país. Los trabajadores que retornaron se enfrentaron a la readaptación en México, especialmente en lo laboral y educativo. Muchos trabajadores agrícolas decidieron quedarse en Estados Unidos aun sin documentos formales; otros alcanzaron la nacionalidad mientras duró el programa, y trajeron consigo a sus familias. Por otra parte, el Programa Bracero favoreció la llegada al país vecino de cientos de familias de forma legal, esto implicó la reorganización de la familia migrante en una nación con diferentes códigos linguisticos, culturales, económicos y políticos.

En cuanto a la incursión de la mujer en la migración internacional, esta ha provocado un cambio importante en la estructura familiar. Inicialmente, a la mujer se le categorizaba como una acompañante pasiva: como hija, esposa, hermana o madre del varón migrante. Los estudios estaban influenciados por los paradigmas teóricos de esa época en donde el actor principal de la migración internacional seguía siendo el varón.

Los estudios feministas de las décadas de los sesenta y setenta influyeron mucho en el análisis de la presencia de la mujer en la migración internacional. Las mujeres se visibilizaron y su  situación se analizó ya no sólo como acompañante del varón sino como actor con agencia propia. La crisis económica de la década de los ochenta en México, la disparidad salarial y una clase media muy golpeada, influyeron mucho en la participación de la mujer en la migración internacional.

Lo anterior ha traído un cambio radical en la estructura de la familia nuclear: ahora muchos niños y adolescentes se quedan bajo el cuidado de abuelos o familiares cercanos. Esto afecta la crianza de los menores, además de que se reestructuran las prácticas en las relaciones afectivas y de autoridad entre padres e hijos. Así, tenemos a integrantes de familias que radican en países diferentes y que establecen comunicación vía telefónica; a padres que ejercen su autoridad y otorgan permisos vía teléfono, videos o skype, en el mejor de los casos; a hijos que celebran sus cumpleaños o graduaciones sin la presencia de alguno de los padres; a hijas que empiezan a menstruar sin los consejos de la mamá, etcétera. En corto, a niños y adolescentes que crecen sin la intimidad afectiva con sus padres.

Investigaciones de Gail Mummert han documentado a hermanos que se conocen por teléfono, esto es, niños nacidos en Estados Unidos, de padres que migraron y que dejaron al cuidado de los abuelos a sus hijos mayores en México. Mummert advierte cómo esto causa frustración y rivalidad de parte de los hermanos que se quedan en México y reclaman su lugar al lado de los padres.  Estamos hablando de familias fragmentadas por la globalización.

Uno de los cambios más drásticos en la estructura de la familia migrante del siglo XXI es la presencia de menores en la migración internacional. Las causas del aumento de la migración de menores están relacionadas con el incremento de la migración femenina, el fortalecimiento de las redes sociales, la accesibilidad para llegar de un lugar a otro gracias al mejoramiento de las vías de comunicación, el incremento de nuevas rutas y líneas de transporte, la eficiencia en los servicios de transporte de líneas aéreas, el rápido acceso al correo electrónico y telefonía celular, entre otros.

La mayoría de los menores va en busca de la reunificación familiar. Muchos de ellos viajan sin acompañamiento de tutor legal o responsable. Lo anterior ocasiona que sea el grupo más vulnerable en el proceso migratorio.

Las políticas antiinmigrantes se recrudecieron en los últimos años y la crisis económica ha afectado severamente a la familia migrante sin documentación legal que reside en Estados Unidos. Las familias en estados como Arizona han establecido estrategias preventivas en caso de que alguno de los padres o los menores sean deportados por la patrulla fronteriza. Las familias viven en un estado de incertidumbre que afecta sus actividades diarias. Por ejemplo, los menores de preparatoria no asisten a viajes fuera de la ciudad por temor a los retenes de la patrulla fronteriza.

La atmósfera descrita arriba ha impactado a la familia migrante. En los últimos tres años, cientos de personas han retornado a nuestro país voluntariamente, o no. Y el retorno afecta a la familia, ya que en algunos casos parte de ésta se queda en Estados Unidos. De nuevo, la familia se desintegra ahora de norte a sur.

Son varios los desafíos de la familia a su llegada a México. Por ejemplo, en Estados Unidos los menores que hablan inglés sirven de puente para la comunicación entre los padres y las instituciones educativas; en muchas ocasiones ellos traducen a los padres las reuniones con los maestros. Los menores en Estados Unidos están muy bien informados de sus derechos a ser respetados por sus padres. Ello les brinda cierto empoderamiento en el vecino país; sería interesante saber de qué manera inciden las prácticas de autoridad y afectivas entre padres e hijos y/o se renegocian por el ambiente socio-cultural en México.

Es poco lo que se conoce acerca de cómo se reorganiza la familia de retorno en territorio mexicano, en especial entre aquellos que retornan por primera vez. Es muy importante profundizar en los estudios sobre este fenómeno reciente. Por ejemplo, en Sonora, según datos de la Secretaría de Educación y Cultura, alrededor de diez mil niños y jóvenes provenientes principalmente del estado de Arizona han solicitado su inscripción en escuelas de educación básica y media superior en los últimos tres ciclos escolares. Los municipios con mayor presencia de menores de retorno son Cajeme, Hermosillo, Nogales, San Luis Río Colorado y Agua Prieta.

Resulta fundamental conocer los retos que enfrentan los integrantes de la familia que retorna. Desafíos en lo laboral, en servicios de vivienda y salud, y en especial en lo educativo en las aulas mexicanas donde los menores se enfrentan al proceso de inscripción y socialización así como diferencias importantes en lo académico.