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FOTO DE LA SEMANA: Atardecer

La imagen fue capturada por Jimmy Maldonado.

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ysinembargo - 522

Hermosillo, ciudad carcelaria

Nicolás Pineda*

¿Sabe usted que Sonora tiene el doble de población penitenciaria que Sinaloa? Según el último informe de Peña Nieto, Sinaloa tiene 6 683 presos en sus cárceles, mientras que Sonora tiene 12 608 presos. Esto no se debe a que en Sonora se cometa el doble de delitos sino a que se ha vuelto uno de los estados en que se concentra la población penitenciaria del país. Aquí vienen a dar muchos de los sentenciados de otras regiones. Por ello, puede decirse que Hermosillo ya no sólo es la capital del estado y una ciudad industrial, sino también es una ciudad carcelaria y de servicios penitenciarios.

 

El nuevo CEFERESO 11

Probablemente usted ya no se acuerde, pero en octubre del 2012, poco antes de dejar el puesto, el entonces presidente Calderón visitó Hermosillo e inauguró el nuevo Centro Federal de Readaptación Social. Su construcción requirió de una inversión de 4 200 millones de pesos. Este complejo habitacional está bastante escondido. Para llegar a él hay que tomar la carretera a Bahía Kino y en el kilómetro 34 hay una desviación pavimentada a la derecha (hacia el norte), por la que a una distancia de 4 kilómetros más se llega a este centro penitenciario. Se trata de una gran extensión de terreno toda rodeada de una barda bastante alta. El conjunto es impresionante, me atrevería a decir que es más grande que cualquiera de las industrias del parque industrial. Se trata de un centro penitenciario de alta seguridad que cuenta con helipuerto, clínicas médicas, 1 200 cámaras de monitoreo y vigilancia y todas las instalaciones que requiere un centro de este tipo.

Es uno de los centros carcelarios más grandes del país. Su capacidad normal es para 2 500 internos, pero puede albergar hasta 4 mil. Desconozco cuánto personal ocupa, pero es probable que cuando el centro funcione a toda su capacidad, sean unos dos o tres mil empleados. Con facilidad pueden concentrarse allí más de cinco mil personas, es decir, más grande que muchos municipios y pueblos de Sonora. No me extrañaría que en torno al lugar comiencen a proliferar negocios y estanquillos que presten servicios a quienes vengan a visitar a los internos.

Ahora, cada vez que tomo la carretera que va hacia la Costa de Hermosillo me topo invariablemente con convoyes de soldados y automóviles blindados que transportan presos. Supongo que todavía no está lleno, pero por el ritmo de los traslados de presos, seguramente se va a llenar pronto. Según me informan, ahí se concentran presos traídos de diferentes partes del país, principalmente de Tamaulipas y todo el norte de México. También, que sus medidas de seguridad son rigurosas y que ahí no pueden darse ni fugas ni motines, ni existen los privilegios que se acostumbran en otras prisiones mexicanas.

Pero de lo que tomo nota es que se trata de una nueva actividad económica de la ciudad de Hermosillo y que significa también una nueva fuente de empleo. Esta actividad se llevó a cabo con discreción, de modo que no fuera a provocar el rechazo de la población local. De hecho, la mayoría de los hermosillenses no se ha percatado de este nuevo giro de actividad en la ciudad.

 

Hermosillo concentra las cárceles de Sonora

De acuerdo con la nota aparecida el lunes pasado, están ingresando más reos a las cárceles de Sonora (El Imparcial, 2 marzo). Los penales del estado tienen una capacidad para 8 500 reos, pero albergan a 12 248 internos, es decir, tienen una sobrepoblación de 50 por ciento. Pero, no se aclara que en esta población no se incluye a la del nuevo CEFERESO número 11. La población penitenciaria total del estado, sumando la del CEFERESO, es superior a esa cifra.

Algo que refleja nuestra mentalidad centralista es que la mayoría de nuestros CERESOS, y sobre todo los más grandes, se concentran en la capital del estado. De los doce centros penitenciarios que tiene el estado de Sonora, Hermosillo concentra a los tres más grandes. El Cereso I que está junto a la presa, el II que está un poco más allá del aeropuerto y ahora el CEFERESO 11, ubicado a 40 kilómetros. O sea que de los 12 mil presos en cárceles estatales, 5 mil se ubican en Hermosillo. Más los que está agregando ahora el CEFERESO 11.

En el estado de Texas, que es el estado con más presos en los Estados Unidos, me llamaba la atención que las cárceles se ubicaban en regiones despobladas, muy lejos de las grandes ciudades. Sin embargo, aquí en México parece que las cárceles se tienen que concentrar en las ciudades capitales y cerca de las oficinas de gobierno. Dicen que tienen que estar cerca de los juzgados, pero me parece que esa no es razón suficiente.

Si las cárceles se ubicaran en poblaciones con poca actividad económica, como por ejemplo San Miguel de Horcasitas, Etchojoa, Álamos u otras localidades, servirían para crear empleos y reactivar la economía local. Pero no, la mentalidad centralista marca que deben de estar cerca de los centros de gobierno. Es así como Hermosillo, sin darnos mucha cuenta, se hace de un nuevo giro de actividad económica y es ahora también una ciudad carcelaria.

*Profesor-investigador del Programa de Estudios Políticos y Gestión Pública en El Colegio de Sonora. nicolas.pineda.p@gmail.com