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La imagen fue capturada por Cristina Saldaña.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

observatorios-525

La narrativa oral en el Pueblo Mágico de Tepoztlán, Morelos

María Cristina Saldaña Fernández[1]

La narrativa alude a la representación de uno o varios eventos en el tiempo, historia o discurso que se presenta en textos, de forma oral o visual y, como un proceso mental importante para comprender la realidad, plantea  un proceso cognoscitivo y las representaciones que lo producen. La narrativa como proceso cognoscitivo va unida a la identidad; a través del proceso narrativo, el individuo se reconoce a sí mismo y como parte de un colectivo; la capacidad narrativa recrea la identidad a través del pasado, presente y futuro posible; el relato narra, cuenta, describe lo que acontece,  recuerda lo vivido, la  experiencia.

El nativo de Tepoztlán se identifica para sí y para los demás como tepozteco, como el heredero de los ancestros nahuas que tienen historia y futuro, sentido de pertenencia a un territorio, que es vulnerable ante los intereses políticos y económicos internos y externos, pero afianza su defensa a partir de su organización comunitaria. En este pueblo, más allá del recinto en que se vive, está la montaña, a distancia relativa y a cercanía inmediata a través de la vista, por ello la experiencia “mágica” de vivir ahí.

Hacia donde uno dirija la mirada ahí está el cerro, que tiene su nombre. Fuereños y nativos buscan, compran los mejores sitios desde donde se aprecie la montaña, y construyen sus casas con vista al cerro, y dicen los tepoztecos “es que,  desde donde veas, ahí están los cerros verdes, como de terciopelo”. La narrativa oral está presente todo el tiempo en el comportamiento social  del individuo, que inmóvil o en movimiento, despliega una serie de certezas, basadas en la experiencia. Los tepoztecos saben que los sábados y domingos, aunque sea su día de descanso, no pueden ir al centro de su pueblo porque está lleno de turistas, por ello dicen que van a la plaza el día miércoles, relatan el respeto y precaución con que se deben visitar las montañas porque a ellas se les atribuyen sentimientos y reacciones humanas, de  tranquilidad o ira, son peligrosos.

En Tepoztlán, al igual que en Europa, la forma de nombrar las calles es una “crónica viviente de la historia” (Seguí de la Riva), desde luego con una gran diferencia histórica en la cual se expresa cotidianamente el sincretismo, el traslape de dos influencias culturales. La herencia nahua habla, se experimenta al unísono de la  presencia occidental, española, de manera que la forma de nombrar las calles y los barrios indica el paso del tiempo y cristaliza los acontecimientos, hechos y personajes históricos, connotaciones religiosas en las que se deigna a los barrios con los nombres de los santos católicos, y con nombres de animales como el alacrán, o la lagartija,  nombres que conllevan a una serie de interrelacionares barriales, de organización cívica y religiosa. Refieren la historia de los lugares, dicen que “El barrio de San José, es un barrio reciente que nace en los años cincuenta, tiene también su historia, le llamaron así porque ahí vivían los milperos”.

La fama de Tepoztlán, que perfiló su carácter turístico, empezó a difundirse en la década de los cuarenta, y a través de visitantes reconocidos, al paso del tiempo fue cobrando cierto renombre. Mediante la narrativa oral, los tepoztecos se “crean una fama” para identificarse como pueblo para sí y para los demás; narran cotidianamente, en cuanto tienen oportunidad de charlar con los visitantes, mitos, leyendas o anécdotas referidas al pueblo, sus fiestas, sus transformaciones y sobre todo su paisaje primario, el cerro.

Fuentes:

Seguí de la Riva, F. Javier, Arquitectura y narración, Escuela técnica superior de arquitectura de Madrid, UPM.

Alfredo Martínez, comunicación personal, diciembre 2012.


[1] Profesora Investigadora, Centro de Investigación en Biodiversidad y Conservación (CIByC), Universidad Autónoma del Estado de Morelos, Cuerpo Académico Estudios Territoriales, Red Ciudad, Turismo e Imaginarios, msaldana@uaem.mx