» Novedades Editoriales

  • novedades3 - 522 El sufragio femenino en México. Voto en los estados (1917 – 1965) »

    El sufragio femenino en México. Voto en los estados (1917 – 1965) Coordinadoras: Mercedes Zúñiga Elizalde y Ana Lau Jaiven. Precio: $350 Editorial: El Colegio [...]

  • novedades2 - 522 región y sociedad, número especial 4, 2014. »

    Región y sociedad, número especial 4, 2014. Revista de El Colegio de Sonora. Precio: $80

  • novedades1-522 Estudios sobre Sonora 2011. Instituciones, procesos socioespaciales, simbólica e imaginario. »

    Coordinadores: Álex Covarrubias Valdenebro, Eloy Méndez Sáinz. Precio: $300 Editorial: El Colegio de Sonora.

FOTO DE LA SEMANA: “Por la tarde”

La imagen fue capturada por Inés Martínez de Castro.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

Observatorios - 526

Alternancia y cambio institucional

Víctor S. Peña*

¿Qué implica el cambio de partido en el poder?

Por largo tiempo, allá a finales del siglo pasado, se pensó significaba la madurez de una sociedad y, como consecuencia, el inicio de una etapa de democracia consolidada, la puerta a un próspero presente y prometedor futuro.

Sucedió en el gobierno federal y las expectativas fueron disminuyendo y el discurso ajustándose. Sucedió en el orden estatal, y lo mismo ocurrió.  Hubo, allá en Los Pinos, nuevo cambio del partido en el poder y, ahora, a la alternancia se le analiza desde una perspectiva más moderada.

Viene a cuenta lo anterior como preámbulo para reconocer la iniciativa de colegas en El Colegio de Sonora quienes, en fechas pasadas, organizaron un Foro Local y Seminario Internacional sobre alternancia y cambio institucional. El ambiente fue propicio para la reflexión y el análisis respetuoso, refrendándose así el compromiso por ser un espacio abierto y plural.

Si el lector me lo permite, comparto aquí algunas líneas de lo que fue mi participación en uno de los paneles.

Como punto de partida vale decir que la alternancia no implica, como se pensó hace tres lustros, una mejoría. Implica, por lo general y de manera más específica, un cambio en la élite partidista de donde surge el poder.

Más aún, este cambio en la élite partidista (paradójicamente) no implica necesariamente un cambio en la clase política dominante. Hay sociedades en los que los partidos políticos de todos los colores son propiedad, por ponerlo en términos llanos, de una misma clase pudiente. Entre colores hay diferencias pero, al final, hay algo que los une y evita se hagan verdadero daño.

Así las cosas, ¿qué significa, entonces, un cambio del partido en el poder? En el orden gubernamental, desde una perspectiva de la organización, pudiera significar la renovación del elemento humano: se abre una ventana de oportunidad en algunas posiciones para altos mandos y muchos mandos medios. Cambian las caras pero no necesariamente las prácticas: se administra la inercia, se introducen pocos cambios.

Con inexperiencia, frente a la expectativa creada a fuerza de propaganda, la organización tendrá que vivir a marchas forzadas una curva de aprendizaje. Lo anterior se complica cuando se quiere impregnar una manera radicalmente diferente de hacer las cosas, una nueva filosofía. Se complica, también, cuando subsisten estructuras ahora “huérfanas”, pues se asumen como una disidencia experta en el trabajo, incrementando los frentes críticos a la labor realizada.

Por esto, frente a un escenario de alternancia, recurrentemente podrá venir a la cabeza aquél viejo adagio “todo tiempo pasado fue mejor” que es, en realidad, parte de una elegía escrita por Jorge Manrique en la muerte de su padre alrededor de 1476.

Pero ¿es verdad que todo tiempo pasado fue mejor? La curva de aprendizaje, eventualmente, pasará. Y al paso del tiempo, también, se valorará el peso condicionante que tiene el contexto.

Experiencia de la organización en el quehacer público y el contexto condicionante como elemento determinante por encima del ingrediente partidista.

Hay, en todo esto, una tarea pendiente: deberán desarrollarse y ponerse en práctica instrumentos para comparar y medir avances y retrocesos entre administraciones. Solo de esta manera podrá verificarse si hay o no mejorías y si estas se relacionan con el partido de origen del gobernante.

Todo lo demás, será mera especulación y dependerá de quién tenga el micrófono y reflectores y de cómo le ha ido en la feria.

*Doctor en Políticas Públicas por el Tecnológico de Monterrey; Profesor investigador en El Colegio de Sonora. @victorspena