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FOTO DE LA SEMANA: “Por la tarde”

La imagen fue capturada por Inés Martínez de Castro.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Vivir en la incertidumbre

Álvaro Bracamonte Sierra*

La incertidumbre es la falta de conocimiento seguro o fiable sobre una cosa, lo que crea gran inquietud a una persona o al conjunto de la sociedad; las dudas sobre el rumbo que tomarán ciertos acontecimientos generan intranquilidad y muchas veces paralizan a los individuos. La incertidumbre en el ámbito de la economía y la política es un factor determinante para la toma de decisiones o bien para la indecisión, lo que termina afectando el desarrollo natural de la sociedad, ya que lo trunca, lo limita, o, en el peor de los escenarios, tiende a anularlo. Da la impresión de que, en muchos sentidos, vivimos hoy una coyuntura de profunda incertidumbre. Doy algunos ejemplos:

1. En el conflicto universitario nadie sabe exactamente qué está pasando y, por lo tanto, tampoco cómo se resolverá esta larga, larguísima huelga. Altos funcionarios de la UNISON reconocen que no tienen clara la fórmula para desenredar el nudo que ahorca a la institución. En el conflicto concurren ánimos y desánimos que taponean las escasas rendijas por donde pudiera colarse una solución o al menos una salida digna para todos.

Las pugnas internas al interior del STEUS y la sensación de que la rectoría se juega en este lance su mayor legado hacen difícil el acuerdo o la negociación. Esta peculiar circunstancia mantiene en completa incertidumbre a los estudiantes, que ven cómo pasan los días y no saben cuándo terminará la huelga, desconocen si perderán el semestre, si se regresan a sus hogares, etcétera. Se suma a este escenario la azarosa negociación con el sindicato de profesores de la Universidad, de ahí que el ambiente se torna más preocupante y la incertidumbre aumenta entre los miembros de la comunidad universitaria y, naturalmente, para muchos sonorenses.

2. La incertidumbre reinante no atañe exclusivamente a nuestra alma mater. También en la agenda económica predomina el nerviosismo. El titubeante desempeño del producto interno bruto y la escasa generación de empleos en el primer trimestre dibujan las dificultades del momento. Al respecto, las reformas estructurales no generan confianza sino todo lo contrario. La reforma fiscal ha sido recesiva si creemos los dichos de los órganos empresariales y del mismo director del Banco de México. El exiguo dinamismo de la economía y las suspicacias de que pueda reactivarse en breve han propiciado una ola de incertidumbre en torno al futuro.

3. Las discrepancias alrededor de la aprobación de las leyes secundarias de las reformas constitucionales acentúan ese aire pesado y denso que distingue a la incertidumbre; los lineamientos en materia de telecomunicaciones constituyen un ejemplo de esas turbulencias. Todo indica que la iniciativa presidencial es contraria al espíritu de la reforma estructural. Dicha contradicción refuerza lo incierto de la coyuntura. La demora en aprobar el nuevo código electoral igualmente abona a la compleja situación: mientras el tiempo pasa y no se completan los instrumentos que regularán la disputa por el poder, la inconformidad sobre los alcances de la reforma crecen irremediablemente. Esto se pudo constatar en el Foro sobre la alternancia organizado por El Colegio de Sonora la semana pasada, donde fueron múltiples y consistentes las críticas. Varios panelistas consideraron insostenible que el árbitro federal se encargue de los comicios locales. Observaciones similares aumentarán conforme pasen los días y el INE no genere certezas sobre las coordenadas a partir de las cuales se dirimirá la próxima lucha electoral.

Como puede advertirse, estamos viviendo una época cargada de incertidumbre. No es, ni de lejos, la mejor manera de vivir. La calidad de vida está íntimamente ligada a certezas. Si éstas son ambiguas o dudosas, entonces la inquietud y el desasosiego se anidan en nuestra cotidianidad produciendo frecuentes episodios de tribulaciones y desventuras.

Al respecto, las nuevas reglas que los legisladores analizan deberán permitir recuperar la seguridad y la esperanza de un mejor futuro mitigando al mismo tiempo los brotes de incertidumbre que ahogan la vida diaria. En la universidad es importante dar señales de certeza de que pronto el bache que se surca será venturosamente superado.

En tanto se acomodan las piezas y los “astros” favorezcan una pronta dosis de certidumbre, llegamos, casi sin darnos cuenta, a la Semana Santa, lo que para algunos sonorenses significa unos días de descanso. Como dijera el clásico: no sabemos si merecemos estas vacaciones intermedias, pero de que las necesitamos no hay ninguna duda.

*Doctor en Economía. Profesor-Investigador de El Colegio de Sonora.