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La imagen fue capturada por Leova Peralta.

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La historia del sufragio femenino para comprender la democracia

Leyla Acedo Ung*

La historia del sufragio femenino es una pieza fundamental para comprender la vida democrática de un país. Los procesos de su reconocimiento, vividos a nivel regional, permiten conocer la asignación y el tratamiento que tienen sus mujeres en una sociedad.

En México la demanda por el voto de las mujeres comenzó a finales del siglo XIX a través de publicaciones en el semanario “Las violetas de Anáhuac”, donde mujeres de la clase media y educada señalaban el derecho al voto como un primer elemento para conseguir la libertad e igualdad.

Posteriormente, a pesar del importante papel que desempeñaron las mujeres como adelitas, espías, propagandistas, enfermeras y soldaderas durante la revolución, la Constitución de 1917 no las incluyó en la procuración de sus derechos como era el derecho al voto. Hasta el momento, la primera solicitud formal para el voto en Sonora se registra en mayo de1925, cuando la profesora Emélida Carrillo envía una carta al Congreso del Estado diciendo:

“Queremos el derecho a votar y ser votadas lo mismo que lo tienen los hombres a los 21 años en adelante. ¿Somos las mujeres tan indignas que se nos compara con los delincuentes, los ladrones, los criminales? ¿Qué acaso no tenemos alma, inteligencia, para que se nos trate lo mismo que a los animales? ¿O acaso espera usted que demos un cuartelazo y nos levantemos en armas como parece ser la costumbre mexicana? Queremos que el sufragio femenino sea lo primero que se discuta cuando se abran las sesiones del Congreso, pues nuestro mayor deseo es poder votar”.

La respuesta a dicha solicitud tuvo la siguiente respuesta: “[...] la mayor parte de los miembros de la Cámara [...]es del parecer que no es pertinente lo que la señorita Carrillo pretende”.

Después de la negación al voto femenino en 1937, el tema surge de nuevo en 1947, cuando tras presiones internacionales y el cuestionamiento al Estado mexicano de falta de prácticas modernas, se modifica el artículo 115 constitucional para permitir a las mujeres votar y ser votadas en elecciones municipales.

Como una forma de atracción y fomento al empoderamiento político de las mujeres, el partido oficial creó secretarias de Acción Femenil en todos los estados. De igual forma, algunos discursos de campaña se dirigían a este sector con el fin de incentivar mayor número de contingentes adscritos en la promoción del voto al cual, paradójicamente, aún no podían acceder.

El municipio sería el escenario y laboratorio ideal para medir el desempeño e impacto del sufragio femenino. Este derecho se hizo vigente en Sonora hasta 1952, cuando se integró dicha reforma a nivel municipal.

Finalmente, en 1953, durante el periodo presidencial de Adolfo Ruíz Cortines, ante la presión de diversas agrupaciones de mujeres y con el interés de mostrarse como un país moderno, se aprueba la modificación del artículo 54 constitucional para otorgar plena ciudadanía a las mexicanas.

Un año después de la reforma en el estado, y como muestra de apertura, Sonora contó por primera vez con una diputada, la señorita María de Jesús Guirado, quien desarrolló su carrera política dentro de las filas sindicales del partido oficial y quien demostró grandes dotes para la conciliación al interior de su partido. De la misma forma la maestra, escritora y periodista Enriqueta de Parodi, ocupó un cargo en la curul estatal. Durante el gobierno de Abelardo L. Rodríguez, en 1932, Parodi fue la encargada en desarrollar el proyecto educativo “Misiones Sonorenses de Superación Cultural”, cuyo objetivo consistió en la fundación de bibliotecas y escuelas en el estado. En 1961 Alicia Arellano Tapia se convirtió en la primera senadora de la república y, unos años después, en presidenta municipal de dos municipios del estado, incluida su capital.

En Sonora, el sufragio femenino fue legislado meses después de su aprobación y reconocimiento federal en octubre de 1953. La aprobación estatal se realizó como un mero requisito y fue aprobada por medio del Boletín número 5, el 5 de mayo de 1954; es por ello que hoy conmemoramos los 60 años del voto femenino en Sonora.

*Maestra en Ciencias Sociales por El Colegio de Sonora