» Novedades Editoriales

  • rysnovedades-530 región y sociedad número 59 »
  • novedades3 - 522 El sufragio femenino en México. Voto en los estados (1917 – 1965) »

    El sufragio femenino en México. Voto en los estados (1917 – 1965) Coordinadoras: Mercedes Zúñiga Elizalde y Ana Lau Jaiven. Precio: $350 Editorial: El Colegio [...]

  • novedades2 - 522 región y sociedad, número especial 4, 2014. »

    Región y sociedad, número especial 4, 2014. Revista de El Colegio de Sonora. Precio: $80

  • novedades1-522 Estudios sobre Sonora 2011. Instituciones, procesos socioespaciales, simbólica e imaginario. »

    Coordinadores: Álex Covarrubias Valdenebro, Eloy Méndez Sáinz. Precio: $300 Editorial: El Colegio de Sonora.

FOTO DE LA SEMANA: “Vitral”

La imagen fue capturada por Janeth Morales.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

vialibre-531

La economía que no camina

Álvaro Bracamonte Sierra*

En los días y semanas recientes un extraño debate ha concentrado la atención de los medios de comunicación: ¿Está o no la economía nacional en recesión? La controversia
parecería trivial, pues la teoría macroeconómica define con claridad esa coyuntura. ¿Para qué tanto misterio cuando es cuestión de revisar las tasas de crecimiento del PIB en los últimos dos trimestres? Si éstas son negativas, entonces, en efecto hay recesión; si no lo son, no hay, y ya.

Siendo tan claro el concepto, es posible que el epicentro del debate se localice en otra parte. Si escudriñamos bajo la superficie, es probable que el meollo tenga qué ver con la creciente desilusión que generan los exiguos resultados conseguidos hasta ahora en materia económica.

La actual administración prometió recuperar el dinamismo de otras épocas, y ese objetivo está lejos de cumplirse aun cuando la agenda económica está a cargo del funcionario supuestamente más brillante del gabinete peñanietista: Luis Videgaray, secretario de Hacienda.

Pese a la fama de buen economista que lo rodea, lo cierto es que de pocas cosas puede jactarse en los primeros 18 meses de restauración priista. Al menos, en cuanto a crecimiento económico, el panorama no ha pintado bien. Durante 2013 el PIB apenas superó el 1 por ciento; sin embargo, se argumentó que sería a partir de este año cuando se reactivaría, debido básicamente al buen ambiente propiciado por las reformas estructurales aprobadas en el Congreso.

La meta de crecimiento para 2014 se fijó en cerca de 4 por ciento (3.9 para ser exactos), pero desde principios de año se advirtió que algo no funcionaba bien. Esto a la postre daría al traste con el objetivo planteado.

Esta percepción era compartida por los analistas de bancos comerciales; finalmente, junto al Banco de México, ajustaron a la baja el pronóstico de expansión del PIB. Hacienda se resistió a hacer lo propio argumentando que esperaría a que el INEGI informara oficialmente la cifra del comportamiento de la economía durante el primer trimestre. Lo hizo el viernes 23 de mayo, y los datos cayeron como un balde de agua fría para los pupilos de Videgaray. Resulta que el PIB, luego de eliminarse sesgos, avanzó únicamente 0.28 por ciento. Se trata de un porcentaje tan malo, que obligó a la SHCP a reajustar su pronóstico en un monto realmente significativo: a sólo 2.7 por ciento. Esto es casi un tercio menos que la meta original.

Lo peor es que esa tasa implicaría crecer alrededor de 4 por ciento el resto del año, a un, ritmo que, a juzgar por el ánimo pesimista predominante entre los empresarios, se antoja simplemente inalcanzable. Son varias las lecturas que pueden hacerse sobre estos resultados y las consecuencias a futuro.

Por ejemplo, la credibilidad del gobierno federal se deteriora, pues sostuvieron hasta el cansancio que para crecer eran necesarias las reformas estructurales. Ya las tienen, y sin embargo la economía sigue estancada o crece por debajo de las expectativas o incluso menos aún que cuando dichas reformas eran imposibles.

Pudiera contrargumentarse, como de hecho se está haciendo, que para consolidar la expansión son indispensables las leyes secundarias. El problema es que ya nadie cree esas afirmaciones.

La política electoral también puede verse afectada por el minúsculo crecimiento: se aproxima la contienda del 2015 y no se ve por ningún lado cómo el gobierno convencerá a los votantes de que sufraguen por la fórmula tricolor.

Al raquítico crecimiento se suma a la imparable inseguridad que azota a gran parte del país. En estas circunstancias se deduce que la supuesta eficacia en el ejercicio del poder, de la que hacían gala los tricolores en el 2012, no era más que retórica sin sustancia.

En estas condiciones, los priistas sonorenses difícilmente podrán levantar la voz para decir que ellos sí saben manejar los hilos de la economía y de la agenda social, pues es obvio que a nivel nacional se desmoronan las expectativas que aseguraban que los del PRI sí sabían hacer las cosas.

En otras palabras, se afirma que el desgaste del gobierno panista de Sonora es tan grave, que dinamitaría las fórmulas blanquiazules. Sin embargo, en este momento es posible señalar que la contraparte, esto es, las fórmulas priistas, tampoco exhibirán grandes resultados y se verán afectadas sus posibilidades de triunfo.

Así, lejos de que el PRI tenga asegurada la victoria como muchos anticipan, me temo que la disputa está pareja y que todo dependerá del perfil del candidato a gobernador y de la buena o mala campaña que realicen. Y sobre todo de la emergencia de un tercero o tercera en disputa.

*Doctor en Economía. Profesor-Investigador de El Colegio de Sonora