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La imagen fue capturada por Inés Martínez de Castro.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Escudriñando el estancamiento económico

 

Álvaro Bracamonte Sierra*

A propósito de la intensa discusión en torno al penoso estado que guarda la economía nacional, vale la pena reparar en las causas que explican el estancamiento experimentado en el primer trimestre. A simple vista no hay un factor interno que lo justifique. El año pasado se dijo que el escaso dinamismo económico se debió a la ineficiente política económica aplicada por el Gobierno federal, especialmente en materia presupuestal, ya que el subejercicio del gasto presionó a la baja a los principales indicadores macroeconómicos.

Era de suponer que para este año las autoridades se esmerarían para que tal desliz no ocurriera nuevamente; sin embargo, como es sabido, la desaceleración volvió a presentarse en el primer trimestre. Si el incorrecto manejo de la política fiscal no es la causa del escaso crecimiento ¿dónde encontrarla entonces? A mi juicio, el origen está principalmente en el pobre desempeño de la economía norteamericana, cuyo producto se desplomó en los primeros tres meses del año en 1 por ciento, cosa que no ocurría desde 2009. La explicación de tan mal comportamiento es el crudo invierno que registró el país vecino, y que afectó a muchas empresas.

Dada la dependencia que la economía mexicana tiene de la estadounidense, era de esperarse que el PIB nacional resintiera esas dificultades. En esas circunstancias, es posible considerar que aun siendo insatisfactoria la evolución de la economía nacional, es aceptable, dado el adverso contexto externo. Nos dicen que a partir del segundo trimestre las cosas mejorarán, habida cuenta de que la economía estadounidense se reactivará y el flujo presupuestal seguirá el ritmo previsto. Es posible que dicha previsión se cumpla si en los próximos meses se despejan algunas dudas relacionadas con la suerte que correrán las leyes secundarias de las famosas reformas estructurales. Este diagnóstico discrepa con las posturas de una amplia gama de analistas y dirigentes empresariales quienes estiman que la desaceleración se debe fundamentalmente a la cuestionable reforma fiscal que a su juicio ha inhibido la inversión y configurado un entorno inapropiado para los inversionistas.

La hipótesis se confirmará si durante los próximos meses el estancamiento se acentúa, o se rechazará si se logra superarlo. En cualquier caso, es evidente que un escenario de reactivación como el que esperan las autoridades poco ayudará para mejorar el ambiente económico previo a las elecciones federales de 2015. Esta situación seguramente será aprovechada por los detractores de la administración priista, que se encargarán de poner en tela de juicio su capacidad para conducir los destinos de México.

Al margen de tales apreciaciones, a nivel regional la perspectiva dependerá de particularidades locales. Por ejemplo, en Sonora se confía en que el PIB crecerá por encima de la nueva meta fijada por Hacienda de 2.7 por ciento. Dicho pronóstico se basa en que la economía sonorense tradicionalmente es más dinámica que la nacional y en que, se espera, puedan materializarse un conjunto de proyectos productivos que afianzarían el crecimiento y el empleo. Pero hay subregiones que difícilmente tendrán buenos resultados.

El sur del estado, de vocación mayoritariamente agrícola, atraviesa una coyuntura especialmente delicada: a raíz del atípico invierno, las horas de frío que requiere la maduración de cultivos como el trigo fueron insuficientes, lo que evidentemente afectó los rendimientos. Los productores organizados en la UCAC (Unión de Crédito Agrícola de Cajeme) estiman que en promedio obtuvieron 1.2 toneladas menos por hectárea; esto significa que se dejó de ganar una buena parte de las utilidades obtenidas en el ciclo 2013. Lo mismo les ocurrió a los garbanceros y a muchos otros productores del sector social y privado en la entidad.

En ese sentido, algunas regiones y sectores, como los trigueros del sur de Sonora o los garbanceros de la Costa de Hermosillo, poco contribuirán a que el PIB local registre un desempeño favorable. Los motores del crecimiento deberán encenderse en otros sectores y en otras subregiones, de lo contrario, se complicará obtener un crecimiento por encima del 5 por ciento como ha sido por lo menos hasta 2012. Entre tanto, Peña Nieto, con auténtica preocupación, suponemos, porque la economía no camina, ha planteado un conjunto de estrategias de promoción que se espera tengan éxito. Éstas y otras acciones sugeridas por las cúpulas empresariales abordaremos en la próxima colaboración.

*Doctor en Economía. Profesor-investigador de El Colegio de Sonora.