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La imagen fue capturada por Jimmy Maldonado.

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La desaseada agenda electoral

Álvaro Bracamonte Sierra*

Con el 2015 a la vuelta de la esquina, los políticos con aspiraciones y sus partidos están en lo suyo: entre maniobras frecuentemente desaseadas “posicionan” sus nombres y promueven la marca de la organización en la que militan. Aunque no son aún los tiempos que establece la ley, lo hacen pisando un terreno movedizo, es decir, incurriendo en prácticas deshonestas. Mientras no haya quien lo sancione o ponga límites a tales acciones, lo seguirán haciendo: la cancha está libre para esas faenas. En todo caso, quien está en falta es el árbitro electoral de Sonora —o al menos así parece—, pues no interviene ni para bien ni para mal; está como en el limbo, en el vacío. Si antes no lo hacía, es de esperarse que tampoco lo haga hoy.

Me explico: al desprestigio que desde hace tiempo acompaña al Consejo Estatal Electoral, adquirido luego del ambiguo proceso del cual surgieron sus integrantes, se agrega su inminente desaparición, situación que agudiza su invisibilidad en el conflicto electoral.

En efecto, la nueva ley en esta materia redefinió la mecánica para la conformación de dicho órgano: antes los integrantes eran designados por los diputados locales; ahora será facultad del Instituto Nacional Electoral, que en breve deberá cumplir con tal responsabilidad. En esa circunstancia, los siete consejeros ciudadanos que integran el CEE pronto dejarán de serlo y serán otros quienes organicen los comicios del próximo año.

La misma norma establece que los consejeros en funciones, así como los ciudadanos que hayan participado en una elección en los últimos cuatro años, están inhabilitados para integrarse a dicha instancia electoral. Esta situación puede explicar el pasmo que campea en el CCE frente al desenfreno propagandístico que se traen las distintas fórmulas partidarias. Como decíamos, el campo electoral es tierra de nadie donde se vale todo incluso desnaturalizar la loable filantropía como atinadamente ha denunciado el colega Guillermo Noriega.

Se trata de vacíos típicos de coyunturas en las que lo viejo no acaba por irse y lo nuevo no termina de nacer. De hecho, las leyes secundarias no han sido publicadas, pues falta que los congresos estatales armonicen el código local con lo establecido en la norma federal. Quizá las autoridades regionales están inhibiendo este paso porque limita su capacidad de intervención, considerando que el Congreso elegía personajes sin trayectoria pero afines al gobernador y a los poderes fácticos. El INE deberá designar al nuevo Consejo a más tardar el 30 de septiembre; apenas habrá tiempo para organizar los comicios en aquellas entidades donde se celebrarán elecciones el 2015. Una de ellas, como sabemos, es Sonora.

El pasado 5 de junio, el Consejo General del INE aprobó el procedimiento para nombrar los consejeros de los organismos públicos locales electorales (OPLES). Con el propósito de atajar las pretensiones de gobernadores y grupos de poder regionales de influir a favor de algún suspirante, se fijaron tres requisitos: 1. Aprobar un examen de conocimientos; 2. Elaborar un ensayo sobre la cuestión electoral, y 3. Sostener una entrevista con la Comisión de Vinculación, presidida por Marco Baños.

Para cada una de las entidades serán elegidos seis miembros más el presidente. La convocatoria habrá de publicarse antes del 30 de junio, los interesados podrán inscribirse diez días después de tal fecha y deberán contar con el apoyo de al menos ocho votos de los once integrantes del Consejo General. Se pretende que el proceso sea transparente a fin de afianzar la confianza en los árbitros electorales, que a nivel estatal no gozan de gran prestigio pues, como se señaló, para integrarlos se privilegiaba la cercanía con la autoridad sobre la capacidad profesional para actuar ante los avatares electorales.

Al menos en Sonora así ha ocurrido desde hace algunos años y para muestra está el actual Consejo Estatal Electoral cuya fama pública es negativa y frecuentemente ha sido objetado por los partidos políticos. Ojalá que esa instancia pronto quede relevada y se integre por mujeres y hombres justos y conocedores de la materia electoral; con ello se pondría un mínimo de orden y legalidad al atribulado calendario político del estado.

5 de junio no se olvida
Pese a la desmemoria oficial, los hermosillenses se volcaron de nuevo a las calles buscando justicia a cinco años ya de la tragedia ABC. El reclamo es elemental y requiere voluntad para solventarlo ¿Habrá la necesaria?

*Doctor en economía. Profesor-investigador de El Colegio de Sonora.