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FOTO DE LA SEMANA: “La Choya”

La imagen fue capturada por Jimmy Maldonado.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Políticos y corrupción

Nicolás Pineda*

Los ciudadanos vemos corrupción en los altos puestos públicos; es notorio el enriquecimiento y las transas de los políticos cuya trayectoria podemos seguir y observar. La corrupción pública es un secreto a gritos. Pero los políticos no ven la corrupción por ningún lado y nunca hablan de ella; la palabra corrupción les causa comezón, les resulta trivial e incómoda.

Muchos aspirantes a puestos públicos se exprimen el cerebro para encontrar iniciativas novedosas que les acarreen notoriedad (como prohibir los animales en los circos, entre otras parecidas), pero nadie parece quererle entrar al gran problema de la corrupción pública. Más aún, por su silencio podemos sospechar que la corrupción es uno de sus incentivos para llegar a los puestos públicos. Todos parecen ser conservadores en este rubro.

Y, sin embargo, la corrupción es el principal problema de México (y de Sonora) y la causa de nuestro subdesarrollo. La corrupción, al disminuir drásticamente los fondos públicos, hace ineficaces los programas y metas de gobierno; encarece las obras y servicios; deteriora la atención a la salud, educación, servicios municipales, trámites públicos y todo en lo que tiene qué ver con el gobierno. De este modo, la corrupción es causa de la pobreza, de la inseguridad y de la falta de crecimiento e inversión en el país.

En la medida en que México (y Sonora) combatan, reduzcan y eliminen la corrupción, en esa misma medida nos iremos convirtiendo en una sociedad desarrollada. En la medida en que aumente y se propague la corrupción, en esa misma medida aumentarán los problemas sociales, el gobierno pierde legitimidad y se vuelve parte del problema y no de la solución y nos hundiremos más en nuestra falta de desarrollo y en una cultura política que nos mantiene estancados, pobres y mediocres.

Qué es la corrupción

Corrupción es lo que el código penal llama “delitos cometidos por los servidores públicos” y los define como: cohecho, peculado, concusión, intimidación, uso indebido de facultades, abuso de la función pública, tráfico de influencias y enriquecimiento ilícito.

El cohecho y la concusión son el soborno que se conoce más comúnmente como “mordida” o “mochada”. La vox populi reclama que se cobra cohecho por obras, contratos, adquisiciones, favores y trámites. Nomás observe a quiénes están en los puestos en donde se decide esto y cómo es que llegaron ahí. ¿Son personas trasparentes o pagan por no hablar?

El peculado es la malversación de fondos o lo que la gente llama “robar en el gobierno”; sucede cuando se desvían fondos del presupuesto para el beneficio privado, para una campaña política o para fin ajeno al original y reconocido. También se conoce como “engordar el cochinito”.

Enriquecimiento ilícito es que diga que gana 60 mil pesos y viva como magnate. Se conoce como “hacerse de mulas Pedro”. Entran con casita de fraccionamiento y un Tsuru y salen con mansión, casa en la playa y fiestas en grande. O bien, si ya eran ricos desde antes, ¿por qué entran entonces al servicio público que no debe de ser lugar para enriquecerse más? O si tienen una empresa aparte, que es redituable, ¿para qué la desatienden por ocupar un cargo público? Todo esto califica también como abuso de la función pública, uso indebido de facultades o tráfico de influencias (o palancas).

Además, el Código penal también castiga a cualquier persona o particular que promueva o participe en estas conductas ilícitas. O sea que tanto delinque el funcionario que mata la vaca como el particular que pide o presiona por favores y privilegios y le agarra la pata. Por último, el delito de intimidación son las amenazas que se hacen a quien trata de denunciar estos delitos.

Todos estos delitos de servidores públicos son castigados, según el Código penal, con cárcel, multas e inhabilitación. Todos ellos son cometidos por personas que juran cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes. Todos saquean el erario público, hacen ineficaz al gobierno y erosionan la convivencia y bienestar social. ¿Quién le entra al toro?

El combate a la corrupción

Cuando roban un carro o una casa a un particular, éste denuncia o trata de señalar al culpable y recuperar el bien perdido. Cuando hay robos, abusos sexuales, violaciones, homicidios, daños personales o muchos otros delitos, los afectados tratan de denunciar, que se repare el daño, se castigue y se haga justicia. De otra manera, se rompe el pacto social, los valores se pierden y nuestra convivencia no funciona.

Pero ¿quién es el que denuncia o se queja cuando el afectado y dañado es el “erario público”? Todos somos afectados y a la vez nadie. Se supone que el trabajo de cuidar los fondos y el interés público corresponde a los gobernantes, diputados, auditores mayores, contralores y a todos los funcionarios que están para hacer cumplir la ley, cuidar el orden público, servir a la sociedad y alcanzar los objetivos de sus programas y planes de gobierno. Sin embargo, ellos no tienen incentivos para hacerlo o son los que tapan todo. Aquí es donde se tuerce el asunto. ¿Qué debe hacerse? ¿Qué propones para comenzar a cambiar? Continuará…

nicolas.pineda.p@gmail.com; Twitter: @npinedap