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FOTO DE LA SEMANA: “Tarde de verano”

La imagen fue capturada por Gabriela Jiménez.

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El gobierno del gobierno abierto

Rafael E. Valenzuela Mendoza*

El Colegio de Sonora organizó, durante el primer semestre de 2014, el Seminario Gobierno Abierto y la presentación del libro Gobierno Abierto ¿Más innovaciones? ¿Más gobierno? ¿Más sociedad? ¿En qué consiste? Propuestas para gobiernos locales, Editorial M A Porrúa. Ambos eventos atendieron el propósito de reflexionar y analizar ciertas interrogantes, que retomo enseguida.

¿Qué es un gobierno abierto?
Es un modo de gobernar y gestionar lo público para dar contenido a nuestras frágiles democracias. Se caracteriza por proveer información pública a la ciudadanía, en su forma más pura y de fácil acceso: los datos abiertos. En gobierno abierto, se asoma una nueva concepción de transparencia que otorga más valor a los atributos de calidad y menos a los atributos de cantidad en la información. La condición de transparencia, en la dirección que apunta un gobierno abierto, implica nuevos desafíos. El primero está asociado a la forma de organizar el gobierno para producir datos confiables y útiles a la sociedad y el mercado. De ahí que un gobierno abierto prevé arreglos institucionales en un constante proceso de organización (David Arellano, Cide).

La entrega de datos en formato reutilizable y libre de licencia presentan el correlativo desafío social de procesar altos volúmenes de información y otorgar sentido a lo que el gobierno hace o deja de hacer. El gobierno dejó de ser actor único, ello implica que ciudadanía, empresa, organizaciones de sociedad civil, permean e influyen en la acción pública gubernamental. Tal circunstancia permite sugerir cierta demanda de datos e información pública. El segundo desafío se ubica en la participación ciudadana, para ir abriendo el gobierno a propuestas formuladas desde la sociedad. La idea de intervenir en los asuntos públicos en clave ciudadana(o) no es nueva, pero la sociedad ha ido desarrollando capacidades que favorecen una voz más colaborativa, sin perder su capacidad crítica.

¿Gobierno abierto para qué?
Tres posibles respuestas. La primera indica que un gobierno abierto utiliza y dispone de recursos tecnológicos, de información y comunicación, para innovar en el sector público a fin de mejorar los servicios públicos, pero también los procesos asociados al ciclo de la gestión pública.

La segunda conduce a la creación de confianza como valor público insustituible y de la mayor relevancia en tiempos modernos. La legitimidad de los gobiernos ya no está depositada sólo en los votos recibidos en la urna electoral, sino en la capacidad de dialogar con ciudadanos en situación menos asimétrica. De tal modo que la apertura implica no sólo ver lo que hace el gobierno, sino realizar junto al gobierno acciones de alto impacto y beneficio social.

La tercera sugiere la formación de un nuevo servicio público —que dignifica el actuar de un servidor público— dispuesto más a servir que a dirigir (Denhardt y Denhardt, 2000). Se olvida que los servidores públicos son ciudadanos inmersos en estructuras institucionalizadas que, ciertamente, no otorgan las mejores condiciones de trabajo. La complejidad en la relación gobierno y sociedad pasa por abandonar estereotipos que no abonan a la colaboración, la innovación y la formación de una estructura que incentive la transparencia en el sector público, pero también en el sector privado.

Reflexión final
Los críticos de abrir el gobierno argumentan que se trata de una idea romántica o utópica, posición asumida a partir de una realidad presente, difícil de negar. No obstante, quedarse ahí equivale a negar las capacidades de una sociedad cada vez más intercomunicada, atenta a los cambios globales, que apuesta por la innovación en el sector público para abrir paso a un nuevo servicio público. El reto es abrir el gobierno con base en relaciones de reciprocidad, y lograr intercambios perdurables y eficientes entre gobierno y sociedad civil. No existe un modelo único de gobierno abierto ni una propuesta infalible; tampoco representa la solución de todos los problemas públicos. Pero sí es la vía para fortalecer un régimen democrático.

*Doctor en Política Pública del Tecnológico de Monterrey. Responsable de Evaluación y Gestión Académica de El Colegio de Sonora. rvalenzuela@colson.edu.mx