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FOTO DE LA SEMANA: “Tarde de verano”

La imagen fue capturada por Gabriela Jiménez.

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¿Por qué no hay presidentas municipales?

 

Clara Scherer*

La respuesta, fácil y rápida, es: por el machismo de los dirigentes de los partidos políticos. Ese rasgo “tan mexicano” actúa en contra de los derechos de las mujeres en casi todo el mundo. El empuje de ellas por abrir la puerta a los cargos de toma de decisiones ha sido arduo, difícil y aquí, en este país, nos tomó sesenta años entreabrirla y aún nos falta mucho por hacer.

Al parecer, el “ábrete sésamo” para ocupar las presidencias municipales será mucho más largo. Ya están protegidos legalmente, y bien escritos, nuestros derechos políticos para acceder al Poder Legislativo. En el Poder Ejecutivo hemos avanzado un pasito y en el Judicial, creo que un cuarto de pasito.

Las presidencias municipales, cerca de 2400, están ocupadas por hombres (93 por ciento aproximadamente) y lo muy grave de esto es que es en ese ámbito donde la realidad es dura y cruda. Nadie vive “en la federación o en el ámbito estatal”. Nuestra cotidianeidad está en lo municipal. Y por ello, porque cambiar ahí es trastocar ese “orden” impuesto por la mirada masculina, es donde no quieren perder sus privilegios. La igualdad no aterriza.

Hoy que los derechos humanos están en boca de todas y todos (afortunadamente), los partidos se niegan a entender que sin igualdad sustantiva (efectiva en la realidad, o sea, en los municipios) no hay manera de acceder a los otros derechos, porque la igualdad es la que los fundamenta. Sólo cuando todas y todos tengamos acceso real, porque hay igualdad de oportunidades, podremos afirmar que respetamos los derechos humanos y, además, somos democráticas/os.

Todavía no terminamos de revisar las leyes secundarias en materia electoral y ya están poniendo las piedritas para las mujeres. En Sonora, por ejemplo, se quitaron “los candados” (es decir, las frases equívocas) para excluir a las mujeres de la Constitución, pero en el párrafo que alude a las elecciones en los municipios, cuando se trata de las posiciones a ganar por mayoría relativa, ¡aparecen de nuevo! Ahora dice: “si hay proceso directo, se excluye la paridad”. ¡Uf!

Estamos por la democracia, y los procesos directos son su más clara expresión. Lo que no se entiende es por qué se excluyen en la conformación de las planillas 50 por ciento de mujeres. Intentaremos averiguarlo, pero mientras tanto, es muy importante aclarar que se excluye la paridad sólo en esos municipios y para la planilla de ese atrevido partido, que hará elecciones de candidata/o vía el voto de sus militantes en los municipios. Es decir, en todos los demás y en los otros partidos no se excluye la paridad. Como sugerencia para el atrevido partido: propongan a una mujer y a un hombre, para medir qué prefieren los electores.

La democracia mexicana tiene entre sus principales retos aumentar la participación de las mujeres en gobiernos locales como un elemento fundamental para consolidarse. En palabras de Alejandra Massolo, “la pluralidad política y la pluralidad de género deben caminar juntas a favor de ayuntamientos democráticos, autónomos y eficaces”.

La participación de las mujeres en movimientos sociales ha sido central para construir una cultura ciudadana con las instancias políticas correspondientes. Sabemos que, como bien lo dice Celia Amorós, “la participación femenina en la estructura de gobierno se inscribe en el marco de un gran cambio cultural que contribuye a construir nuevos horizontes de igualdad para la sociedad entera”. Sigue siendo inaceptable e incongruente la exclusión de las mujeres en los gobiernos municipales que pretenden ser democráticos, emanados de partidos que aseguran luchar por los derechos de las mujeres.

*Licenciada en pedagogía y especialista en estudios de género