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FOTO DE LA SEMANA: “Nacapule”

La imagen fue capturada Jorge Moreno.

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Consecuencias económicas y políticas del Mundial

Álvaro Bracamonte Sierra*

Con insistencia mis alumnos de la Universidad de Sonora me preguntaban si el Mundial tendría algún efecto sobre el desempeño de la economía; más concretamente, si un eventual triunfo del representativo mexicano influiría sobre el comportamiento de las variables macroeconómicas. Mi primera reacción es que ninguno, ya que la borrachera futbolera dura escasamente 30 días y los problemas o las oportunidades para los negocios requieren horizontes temporales más largos, aunque procede una ligera acotación para indicar que las multinacionales que fabrican ropa deportiva serán ganadoras, pues en estos días venden millones de prendas.

También los fabricantes de televisores aumentan sus ventas y aprovechan la fiebre mundialista para promocionar nuevos productos como la TV de pantalla ondulada. Por supuesto que las cantinas, los restaurantes, bares y otros giros similares como las tiendas de conveniencia, registran incrementos de clientela que acude a comprar cerveza o algún snack. Más allá de estos beneficios que se limitan a algunos segmentos de la economía, no veo quién más pueda beneficiarse del efecto hipnótico que produce el certamen brasileño.

Quizá el Mundial genere más problemas que beneficios, aunque habría que decir que también serían temporales. Se sabe que algunas empresas disponen un espacio con televisión para que los empleados vean un partido. Por supuesto esto puede quedar a nivel de mera anécdota, pero pudiera tener consecuencias para la productividad de la compañía, al menos por ese día. Entre los funcionarios del sector público la distracción parece mayor: Ahí están las imágenes donde se observa al propio presidente de México emocionado apoyando al conjunto tricolor.

A pesar del buen ánimo que se genera, no es creíble que propicie un especial efecto sobre el funcionamiento del aparato gubernamental y menos, por supuesto, sobre el comportamiento de la economía nacional o bien sobre asuntos medulares de la política mexicana. Peña Nieto aseguró que el clima positivo propiciado luego de las primeras actuaciones del representativo nacional beneficiaría al País, a la economía y a la política. No lo creo.

Aunque es difícil decir lo mismo si se toma en cuenta que en medio del entusiasmo futbolero ocurren hechos cuyas implicaciones durarán muchos años. Me explico. En esta semana se abre el debate y posiblemente se votarán las leyes secundarias en materia de telecomunicaciones.

Al respecto hay una propuesta enviada por el Ejecutivo al Congreso para su discusión. El planteamiento presidencial ha despertado muchas suspicacias habida cuenta de que, a juicio de los especialistas, se aleja del espíritu contemplado en la reforma constitucional.

En particular es notoria la discrepancia en el delicado tema de las predominancias, que no es otra cosa que un eufemismo para no decir monopolio. La propuesta de Los Pinos contiene un apartado que indica que el criterio para fijar la predominancia sea a nivel de sector, lo que significa que todas las actividades o servicios que ofrezcan las empresas se tomarán en forma consolidada diluyéndose así el parámetro de predominancia ajustado al servicio presente en el texto constitucional.

Se afirma que ese “pequeño detalle” beneficia a los grandes consorcios de las comunicaciones, primordialmente de la televisión, léase Televisa, lo que afianzará el monopolio de Azcárraga en la industria. El Congreso le entrará a este tema justo en los días más candentes del Mundial, precisamente cuando se estén jugando los cuartos de final. Al mismo tiempo, en el terreno de la política se registran también cosas trascendentales cuyas secuelas serán duraderas.

En Michoacán, entidad convertida por obra y gracia de dos presidentes en un microlaboratorio de contención de la inseguridad, se detuvo sorpresivamente al doctor Mireles con el argumento de que portaba armas prohibidas o de uso exclusivo del Ejército. Se trata de una acción temeraria debido a que el afamado galeno es un icono de las guardias de autodefensa, pero también un crítico irreductible de la operación federal en Michoacán.

La coartada usada por la fuerza pública no deja de ser contradictoria, ya que en lo que va del año las había aceptado bajo el argumento de que complementaban la lucha contra “Los Templarios”. La suerte de la estrategia federal contra la inseguridad pende de un hilo, pues de fracasar la acción perpetrada contra Mireles se derrumbaría inevitablemente la política peñanietista en esta asignatura. Esto acontece en el momento más álgido del campeonato de futbol, lo que lleva a pensar que fue un operativo fraguado para que la ciudadanía no se percatara de las contradicciones que saltan tras el sorpresivo encarcelamiento del referido líder ciudadano.

En Sonora también se registraron sucesos relevantes como la aprobación de la homologación de la ley electoral local a la federal. Como era de esperarse, la fiebre futbolera sustrajo la atención de la ciudadanía sobre este asunto, que de haber estado involucrada seguramente hubiera presionado para votar una norma más avanzada, en particular en lo referente a la reglamentación de las fundaciones que, como sabemos, han sido desvirtuadas por los políticos para avanzar en sus propósitos electoreros.

En conclusión, la fiebre futbolera no tiene consecuencias prácticas sobre el devenir económico y/o político. Sin embargo, en medio de la fiesta del Mundial se están gestando procesos cuyas repercusiones se verán a largo plazo y son de pronóstico reservado.

*Doctor en Economía. Profesor-Investigador de El Colegio de Sonora