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¿Beneficiarán las reformas a Sonora?

Álvaro Bracamonte Sierra*

Los legisladores sonorenses, diputados y senadores, sobre todo quienes votaron a favor de la reforma energética y la de telecomunicaciones y especialmente los que aspiran a gobernar Sonora, repiten con entusiasmo que éstas beneficiarán sustancialmente a la entidad. No se sabe si con ello buscan justificar el sentido de su voto o si efectivamente tienen la convicción de que serán provechosas.

Analicemos un poco el asunto. Sobre la reforma energética, por ejemplo, se ha dicho que podremos tener mejores precios en gasolina, gas y posiblemente en la electricidad. Ante el cuestionamiento de cuándo empezarán a sentirse esos beneficios, los legisladores sólo atinan a balbucear lo que funcionarios federales sostienen: que será en unos dos o tres años. Lo dicen mientras se aplica el enésimo “gasolinazo” y el precio del litro de Magna, por no decir la Premium, supera ya al de Estados Unidos.

No se puede menos que sonreír frente a la ternura que despiertan nuestros representantes populares. Como han insinuado algunos expertos, el precio de la gasolina no bajará porque haya inversión privada. El nivel de precios depende del mercado internacional; en función de su dinámica se determinará el precio que establezcan las franquicias que operarán en México, sean éstas nativas o extranjeras. La inversión privada posiblemente llevará a incrementar el volumen de producción de dos a tres millones de barriles, pero esa variación no afectará el mercado internacional de hidrocarburos, lo que supone que el precio podría ser igual o mayor luego del incremento del crudo mexicano.

Es posible que baje a consecuencia de una saturación del mercado, pero eso se explicaría más por el desplome de la demanda o por una sobreproducción mundial originada en los países verdaderamente petroleros.

Una de las leyes secundarias aprobadas consideró beneficios fiscales importantes para los estados; sin embargo, es evidente que éstos se circunscribirán a las entidades que producen petróleo, como Campeche y Tabasco. La ley reglamentaria contempla que un porcentaje de la derrama económica derivada de la explotación de los yacimientos sea manejado por las tesorerías estatales, lo que resulta interesante si tomamos en cuenta que esas entidades poco se beneficiaban de su riqueza petrolera.

De hecho, pese a tener de los más altos ingresos per cápita del país, los indicadores de desarrollo humano habitualmente las ubica en lugares rezagados. Los ingresos que ahora obtendrán serán significativos y, si son bien utilizados, servirán para resarcir el rezago social que las distingue.

Sonora, hasta donde se sabe, no cuenta con torres petroleras y tampoco existe información de que haya interesados en explorar el territorio sonorense. ¿De dónde sacan entonces los legisladores que nos beneficiará la reforma energética? al menos en el precio de la gasolina y en la obtención de mayores asignaciones fiscales no parece que será así.

Probablemente se incrementen las participaciones federales para entidades como Sonora, pero sería un despropósito suponer que se deba a la reforma energética. En todo caso, pudiera ser producto de un incremento de los ingresos tributarios inducidos por la reforma fiscal que, como se sabe, ha elevado la recaudación en los primeros meses del año y, con ello, las participaciones a los estados y municipios.

Ojalá que en el abasto de electricidad podamos ver beneficios tangibles. Se dice que los costos bajarán debido a que la inversión privada será más eficiente y logrará abatir costos; de ahí se deduce que la reducción de las tarifas será posible en el mediano plazo. Pero eso no es seguro. En realidad puede ocurrir que la participación de los particulares se traduzca en mayores ganancias, habida cuenta de que los empresarios persiguen recuperar lo invertido en el menor plazo posible.

Si para ello es necesario presionar a la autoridad, lo harán. De tener éxito, se corre incluso el riesgo de que el precio del servicio en lugar de bajar se vea incrementado a fin de recobrar pronto el capital comprometido.

En cuanto al gas, que ahora es mayoritariamente importado, es posible una mejora pero, igualmente, dependerá del mercado y de la competencia que se genere en ese giro. Sin embargo, si se registrara una disminución no sería ilógico pensar que se explicaría más por la sobreoferta de ese energético o una caída de la demanda, que por la acción directa de la reforma. Todo esto nos lleva a pensar que los legisladores que intentan justificar su voto probablemente lo hacen queriendo lavar un poco su conciencia, pues de alguna forma han tocado un sector que se suponía intocado. Así lo consideraron ex mandatarios como Zedillo y Salinas quienes expresaron que ni en sueños imaginaron una reforma como la recientemente aprobada.

*Doctor en Economía. Profesor-Investigador de El Colegio de Sonora.