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Reforma laboral y salarios mínimos

 

Álvaro Bracamonte Sierra*

Están por cumplirse dos años de que el Congreso Federal votó la reforma laboral. El tiempo transcurrido parecería suficiente para notar si dicho cambio constitucional favoreció el comportamiento del mercado de trabajo. Sabemos que la nueva ley proporciona mayores facilidades a los patrones para despedir al trabajador y legaliza el outsourcing como una modalidad aceptable de relación laboral.

Se trata de una reforma que a todas luces inclina la balanza de la justicia del lado de los empresarios, especialmente de los corporativos multinacionales que por mucho tiempo pugnaban por una mayor flexibilidad en esa materia. Aunque a simple vista la ley tenía un claro aire antiobrero, sus impulsores la justificaban aduciendo que ayudaría a crear alrededor de 400 mil empleos anuales, cantidad nada despreciable si se considera el creciente déficit que el país acumula año tras año. Decíamos que han pasado dos años y aún seguimos en espera de ver los miles de puestos que se abrirían.

Por el contrario, se advierten mayores dificultades para generarlos y se acentúa el ya de por sí grave problema del desempleo y, sobre todo, la precarización de las relaciones laborales. Efectivamente, el largo y paulatino repliegue de las condiciones de contratación obrero-patronal se mantiene inalterado.

En ese marco, la precarización ha adquirido carta de residencia, lo que significa que los empleos generados no van acompañados de prestaciones. Pocos tienen seguro social, la seguridad en el empleo es un privilegio del pasado y continúa el deterioro de la capacidad de compra del salario.

Como ha sido ya tan discutido y evidenciado, la pérdida de poder adquisitivo asombra y preocupa: desde los años ochenta del siglo pasado al momento actual se redujo en alrededor del 70 por ciento; entre 2000 y 2015 el porcentaje es algo menor, pero invariablemente negativo.

Esta involución se refleja precisamente en una reducción sensible del peso de los salarios en la estructura del ingreso nacional. A principios de los años ochenta representaban alrededor del 40 por ciento, en la actualidad ese porcentaje no rebasa el 30. De alguna forma esta inadecuada distribución contribuye a profundizar la desigualdad que caracteriza a la sociedad mexicana. Para empezar a resolver esa asignatura es necesario hacer algo con los salarios, especialmente con los mínimos.

Por ello, parece pertinente que se analice qué hacer al respecto. El debate se sintetiza en si es prudente incrementarlo por decreto o si debe condicionarse al aumento de la productividad, o bien esperar a que las reformas estructurales empiecen a dar resultados y se reactive el crecimiento del PIB nacional.

En este interesante debate subyacen las distintas posiciones en torno al tipo de país que deseamos los mexicanos en el futuro. Quienes piensan que el salario debe subir sin esperar a que la productividad aumente, consideran que el sacrifico de los estratos bajos de la sociedad ha sido suficiente y es imprescindible resarcirles lo que han perdido durante muchos años. Piensan que el fortalecimiento del mercado interno, asunto olvidado en la estrategia del desarrollo, se conseguiría con el aumento de los salarios, dado que se impulsaría el incremento en el consumo y, con ello, el de la producción y, consecuentemente, de la generación de empleos. No suena mal, aunque naturalmente no es tan fácil aplicar una política de esta índole. En la próxima colaboración seguiremos con este relevante debate.

Córdova en El Colegio de Sonora.

A propósito de que ha concluido la etapa de las reformas y sigue la de su instrumentación, es indispensable conocer qué implicaciones tendrán para las distintas regiones. Es el caso de la reforma electoral que afectará sensiblemente los términos en que tendrá lugar la próxima contienda por la gubernatura de Sonora. Y qué mejor que sea el propio presidente del Instituto Nacional Electoral quien explique los efectos esperados de la nueva legislación en esta materia. El doctor Lorenzo Córdova estará en El Colegio de Sonora el próximo jueves 28 de agosto, a las 10 horas, para dictar una conferencia donde abordará precisamente las consecuencias de la reforma electoral en los comicios locales. La cita es en el auditorio de la mencionada casa de estudios. Además, en el mismo lugar y en el mismo día, se presentarán a las 5:30 de la tarde los presidentes de los principales partidos políticos en Sonora con la idea de discutir quién gana y quién pierde con el nuevo código electoral. Los esperamos.

*Doctor en Economía. Profesor-Investigador de El Colegio de Sonora.