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La imagen fue capturada por Inés Martínez de Castro.

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Razones del éxito de La Compañía Impulsora de Ópera en México. Primer acercamiento

Explicar las razones del funcionamiento y éxito de La Compañía Impulsora de Ópera con presentaciones de ópera romántica italiana en la ciudad de México durante el periodo de 1915-1917, fue el objetivo de la tesis presentada por Paulina Isabel Molina Díaz el pasado 5 de julio del presenta año.

La egresada de la decimocuarta generación de la maestría en Ciencias Sociales por El Colegio de Sonora, analizó la práctica de asistencia del grupo de la elite social en la ciudad de México a las presentaciones que ofreció La Compañía Impulsora de Ópera desde 1915 hasta 1917.

El título de la investigación fue: “La Compañía Impulsora de Ópera en la Ciudad De México. 1915-1917: sus Presentaciones de ópera romántica italiana” derivada de la línea de Estudios Históricos de Región y Frontera.

Destacó que para un mayor acercamiento a la práctica y un entendimiento del éxito de la compañía en ese periodo, fue necesario conocer cómo se dio el proceso de la interiorización de la cultura de carácter romántico en el grupo de la elite.

Molina Díaz mencionó que la elite, principalmente porfirista, fue la más interesada en el desenvolvimiento de esta práctica y para que la asistencia al teatro se reprodujera por medio de este grupo, tuvo que surgir desde el habitus de clase.

Agregó que tanto la música como el teatro eran motivos de conversación en las reuniones de la clase acomodada del siglo XX, y asistir a los teatros a presenciar la ópera, desde los tiempos del porfiriato, fue un lugar donde además de lucir sus trajes y vestidos podrían encontrarse con sus pares.

La ópera era una práctica muy exclusiva, sostuvo, a la cual no cualquiera tenía acceso. Incluso si eventualmente asistían personas de ingresos medios o bajos, lograr una comprensión completa de la obra les era difícil. Generalmente  los asistentes tenían conocimientos básicos en música y estaban familiarizados con dos o más idiomas.

Como parte de las conclusiones, consideró  la existencia y mantenimiento de la impulsora en ese periodo como un fenómeno; primero, por haberse mantenido con repertorios de estilo romántico europeo de la época donde comenzaba el auge de la música mexicana, y luego, por el periodo convulso en el cual se desenvolvió.

Sus sinodales fueron el doctor Miguel Manríquez Durán (director de tesis), la doctora Esther Padilla Calderón y la maestra Elizabeth Cejudo Ramos.