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FOTO DE LA SEMANA: “Flor desértica”

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Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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El árbitro electoral

Álvaro Bracamonte Sierra*

En el Foro “Reforma electoral e implicaciones para los comicios locales”, celebrado el 28 de agosto en El Colegio de Sonora, se preguntó a los dirigentes de los partidos en Sonora si tenían confianza en el árbitro electoral, esto es, el Instituto Nacional Electoral; todos afirmaron que sí, que sobre ese asunto no tenían ningún problema. Pues bien, resulta que los integrantes del INE local, es decir, el Instituto Estatal Electoral, tienen ahora nombre y apellido y valdría la pena preguntar a los líderes partidistas si mantienen la confianza una vez que saben quiénes lo conforman, o la retiran, pues esperaban que algún filo-partidista quedara entre los siete consejeros seleccionados. Un escenario así no está descartado.

Supongo que tanto el PRI como el PAN, el PRD y el resto de las organizaciones políticas con presencia en la entidad están en este momento averiguando quiénes son los consejeros y qué compromisos tienen; sin duda también están sacando cuentas del tipo: los panistas tienen cuatro, los priistas tres, la izquierda uno o dos, o tres el Revolucionario Institucional, dos Acción Nacional y el resto se distribuye entre los otros partidos. Este ejercicio, meramente especulativo, era una práctica cotidiana cuando a los consejeros los nombraba el Congreso estatal en votaciones que desvirtuaban el carácter ciudadano que debía distinguir a los árbitros electorales. La conformación del Consejo Estatal Electoral con base en cuotas dinamitó su independencia transmutándose en una especie de prolongación del gobierno en turno o bien del partido hegemónico.

El desaseo que caracterizó la selección de los jueces electorales llegó a tal extremo que se designó a consejeros completamente ajenos a las cuestiones políticas, que sin experiencia previa organizaban los comicios y promovían la cultura democrática. Por fortuna, la disputa por el poder se resolvía más o menos sin estridencias, pero se nos enchina la piel al pensar en lo que pudo pasar si el proceso y el resultado electoral hubieran resultado inmanejables y el árbitro no hubiera tenido el oficio, el conocimiento ni la capacidad para zanjar las presiones de los partidos que no aceptan la derrota, condición consustancial a un régimen democrático.

Vale la pena preguntarse si los nuevos consejeros están exentos de compromisos partidarios. Difícil saberlo, aunque se cree que alguno ya carga con ese tache al provenir del IEE que está terminando sus funciones; de los otros seis será complicado dilucidar el tipo de intereses que defenderán dado que no fueron apoyados de manera explícita por los partidos. Pese a ello, no se salvarán de que los mal pensados los alineen con uno u otro partido. De cualquier forma, se distancian de los anteriores sencillamente desde que fueron nombrados por el Consejo General del INE y no por los legisladores locales. ¿Es bueno o es malo este procedimiento? Hay quienes piensan que ese mecanismo vulnera la soberanía de las entidades federativas.

En parte les asiste la razón, pero también es cierto que fue una medida para terminar con la intromisión del Ejecutivo en la designación de los consejeros. Además, es importante tomar en cuenta que aun cuando uno que otro cargue filias o fobias partidarias, fueron escogidos luego de un largo proceso donde debieron acreditar exámenes de conocimiento sobre derecho electoral así como de cuestiones relacionadas con el sistema democrático y pasaron por una revisión de la trayectoria profesional y entrevistas personales. Por si fuera poco, los partidos tuvieron también la oportunidad de vetar candidatos, previo a la entrevista final.

De que hubo intentos por cargar la balanza, los hubo. Sin embargo, recuerdo aquella declaración que hiciera el consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova, cuando crecían los rumores de que gobernadores o políticos encumbrados presionaban a las autoridades buscando influir en la selección. Palabras más palabras menos, lo que Córdova señaló fue: “a quien crea que el apoyo de un dirigente político es un plus, le informo que es todo lo contrario; apoyos de esa naturaleza son pasivos que los desfavorecen”. Tal vez esta afirmación desanimó de participar a muchos suspirantes que sólo se atreven a moverse cuando están apadrinados. Porque los nuevos consejeros surgieron de un proceso relativamente transparente, habría que darles el beneficio de la duda y, al mismo tiempo, desearles el mayor de los éxitos en una empresa que se antoja compleja y delicada.
Enhorabuena.

* Doctor en Economía. Profesor e investigador de El Colegio de Sonora.