» Novedades Editoriales

  • farmacovigilancia-545 Farmacovigilancia en México. Prevención precaria y consumo de medicamentos. »

    Farmacovigilancia en México. Prevención precaria y consumo de medicamentos. (2014, COLSON) Coautores: Jesús Armando Haro Encinas Rubén Calderón Ortiz Álex Covarrubias Valdenebro Jesús Gerardo Mada [...]

  • libro3-544 Ética en la investigación social. Experiencias y reflexiones. »

    Denman Champion, Catalina y Castro Vázquez, María del Carmen. Editado por El Colegio de Sonora.

  • libro2-544 El desplazamiento interno forzado en México. Un acercamiento para su reflexión y análisis. »

    Coordinador Óscar Torres.

  • libro1-544 Calidad del empleo y calidad de vida de los trabajadores de las maquiladoras de Nogales, Sonora.2008 »

    Cuaderno de investigación Cuarto Creciente #24

FOTO DE LA SEMANA: “Despedida del verano”

La imagen fue capturada por Daniel Dórame.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

fueraderuta-546

Aquel río Sonora

María Zupo Jiménez*

Aquel río en los ochentas sí era río, le temíamos en época de lluvias, teníamos prohibido acercarnos a su ribera, lo observábamos desde lejos, a la orilla de la meseta, junto a la iglesia del cristo negro. Cuando la corriente estaba al máximo, se llevaba los sembradíos y el ganado de los corrales cercanos.

Cuando podíamos ir a las milpas, lo cruzábamos con regocijo, brincábamos los cercos de púas que dividían las parcelas para acortar camino, que se nos hacía largo desde el pueblo con la emoción de juguetear en sus aguas. Íbamos sin zapatos, brincoteando cuando el sol quemaba la tierra. Ya de vuelta de la milpa traíamos elotes, chile verde o cacahuate, y los infaltables membrillos, igual se nos pegaba una que otra sandía cortada de algún huerto cercano.

El río fue parte fundamental de mi infancia, no podría recordarla sin las escapadas sin permiso de mi madre. Aún en la distancia lo hago mío y al recordarlo y añorarlo, lo es aún más.

El río Sonora ha sido la simiente de la vida de los pobladores de la zona, les pertenece, ha dado sentido y sustento a sus rutinas. Sin embargo, poco a poco, de forma furtiva y sin empacho, se les ha ido despojando de él. Porque la actividad minera o el gran agricultor han echado mano de sus aguas para sus procesos de producción y sus cultivos, y se les ha permitido hacerlo. También la actividad minera, desde los años ochenta, lo ha estado contaminando con derrames de mayor o menor escala, de forma constante, y esa agua que mojó mis pies, que bebí y en la que nos bañábamos, ya estaba contaminada desde aquellos años.

El seis de agosto del año en curso el río recibe un golpe mortal. Por la magnitud del derrame de ácido sulfúrico y otros metales pesados, ya es imposible ocultar los hechos. Se golpea con ello toda la vida imaginada en la zona. Se lastima la certidumbre de la población, que esperaba la temporada de lluvias para sacar adelante la cosecha; aquella de pequeña escala, la que permite la subsistencia familiar, la que se vende en la localidad, en los pueblos vecinos y, si acaso, en Hermosillo. Esperaban la lluvia también para la crecida de los pastos para alimentar al ganado. Hoy las lluvias se tornan torrenciales, como pocas veces en los últimos años, y el gran río parece que con furia se ha volcado bloqueando los caminos reales, las veredas, las carreteras, y se ha llevado todas las parcelas cercanas; todo esto con agua altamente contaminada.

En poco tiempo volverá a la normalidad el volumen de agua en el cauce del río, que año con año es menor, se resanarán los caminos, pero la estela de contaminantes dejará el más ingrato sabor de boca a los pobladores. No sabrán hasta cuándo tendrán que lidiar con la batalla diaria por el vital líquido, vivirán en la zozobra por las consecuencias en la salud de sus hijos, de sus padres y de sus nietos. Cuánto daño les han causado. Hoy saben que desde siempre han consumido agua contaminada, que nadie les dijo nada.

Agricultores y ganaderos de la zona están ahora inmersos en el tema de los recursos que tanto les han prometido, y que no solucionarán el daño que recibieron, porque lo poco que unos cuantos recibirán, se les irá de las manos en poco tiempo, no les devolverá ese río.

La entrega desigual de estos apoyos, que deberían ser indemnizaciones para cada habitante, no mitigan el problema, porque antes que dar dinero está fracturando algo que parecía ser estable: las formas de convivencia de la población. Los enfrentan las falsas misivas, los negros intereses, la lucha por los recursos y por quedar en la listas de beneficiados. La tensión mediática, los trapos sucios del gobernador del estado, las promesas de los partidos y la confusa información de las dependencias de gobierno los distraen de lo verdaderamente importante, la remediación integral de los daños de que han sido víctimas.

*Asistente de posgrado en El Colegio de Sonora