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FOTO DE LA SEMANA: “La ciudad del viento”

La imagen fue capturada por Esther Padilla Calderón.

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Ayotzinapa. Crimen de No Estado.

Cristian Solís Rodríguez*

“No puede darse a los mexicanos mayor castigo
que el que se gobiernen por sí solos”.
Bataller (1821).

La pacificación del país ha sido uno de los grandes retos del Estado desde el inicio del México independiente. Ya desde el siglo XVIII con la administración de José de Gálvez y el surgimiento de intendencias se sabía de la corrupción, abuso e impunidad de que gozaban los gobernantes de las diversas zonas que hoy componen la república mexicana. Esto no ha cambiado mucho, pues no se logra construir un verdadero federalismo con instituciones que se autoregulen, los gobiernos estatales y municipales parecen ser a veces auténticos feudalismos de excesos e ilegalidad, donde el día de hoy Guerrero se expone como el ejemplo más evidente.

En zonas como Iguala se presentan estados dentro del Estado, es decir, estados de simulación que más bien son pequeños centros de poder extralegales aliados a cárteles de droga y delincuencia que burlan o corrompen la vigilancia federal. Es como si viviéramos en muchos órdenes que se pelean entre sí, sin que exista un Estado coherente. José Luis Abarca Velázquez y María de los Ángeles Pineda Villa son hoy el ejemplo macabro de lo que son capaces de hacer aquellos narco estados feudales para mantener su propio orden.

Guerrero se suma a la lista de otras entidades como Michoacán, Tamaulipas, Estado de México, Sinaloa, etc., en donde tienen que intervenir las fuerzas federales y retomar el monopolio de la violencia, para que al menos se note la presencia del Estado. Parece como si el Estado sólo existiese en la capital, y el resto de las entidades no tuviera orden, y así no puede funcionar el Estado. Es como si no hubiéramos avanzado nada desde los debates de 1835 sobre elegir un centralismo o federalismo como proyecto adecuado.

No coincido con los que demandan que este terrible suceso de los estudiantes de Ayotzinapa es un crimen de Estado, o que es similar a la masacre del 2 de octubre de 1968; tampoco coincido en que esto se debe a que el PRI sigue siendo el mismo de siempre. No puede ser crimen de Estado porque no vivimos en un Estado consolidado, es más bien la ausencia de ese Estado que invita a los cárteles a reinar en esos centros de poder extralegales, la masacre del 2 de octubre si fue un crimen de Estado diseñado desde la cúpula más alta durante una dictadura de partido. Y mencionar que esto se debe a que el PRI regresó siendo el mismo no se sostiene por ningún lado, pues en el D.F. el secretario de gobernación recibe en persona las demandas de estudiantes del IPN, mientras que en Guerrero e Iguala gobierna el PRD (“la izquierda”).

Después de tanta sangre que ha costado este cáncer del narcotráfico, lo que le da una relevancia única a Ayotzinapa, es que toca el talón de Aquiles del Estado; es decir, los estudiantes, quienes tienen el antecedente de ser el punto de inflexión en la historia contemporánea de México. Así pues, no fue “la entrega del petróleo a las transnacionales” lo que detonó este panorama, sino la ausencia de Estado, la impunidad, la corrupción y el crimen organizado que tocó una de las fibras históricas más sensibles de nuestra identidad actual.

El gobierno de Peña Nieto enfrenta el momento más difícil de su administración, estamos quizá ante uno de los escenarios más complicados desde la irrupción del EZLN en Chiapas. Hasta hace un par de meses, Peña Nieto era el presidente de las reformas, de la negociación, y en el mundo se hablaba muy bien de él; pero hoy es todo lo contrario. Marchas, destrozos, violencia, indignación, paros de actividades y condenas en todo el mundo es lo que resalta en este momento. La realidad supera cualquier fantasía, se acabó el momento de cámaras y de discursos bajo guiones controlados. ¡Esto es el país y de este tamaño es la responsabilidad en la presidencia señor Peña Nieto! Dice una sabia frase rusa que ¡Sólo en los momentos difíciles se conoce verdaderamente a la gente! Llego la hora de saber si el presidente y su secretario están a la altura de este momento histórico decisivo.

* cristian.solis@itesm.mx