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FOTO DE LA SEMANA: “A punto de iniciar”

La imagen fue capturada por Cristina Saldaña.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Un vistazo al desarrollo agrícola de Sonora

 

 Ana Isabel Grijalva Díaz*

Desde principios del siglo XX en Sonora hubo grandes expectativas de lograr una alta productividad agrícola. El gobierno porfirista otorgó concesiones a las compañías deslindadoras para fraccionar las tierras ubicadas en el Valle del Yaqui. Una importante área de más de 40 mil hectáreas ubicada en los márgenes de la parte baja de la cuenca del río Yaqui fue abierta al cultivo, y para su irrigación se construyeron canales y diques, mientras que las tierras ubicadas en las riberas de los ríos Sonora, San Miguel, Asunción, el Mayo y otras tierras de temporal eran regadas con sistemas de canales artesanales como acequias.

Sin embargo, el sistema de canales construido hasta 1928 en el Valle del Yaqui y los métodos de irrigación aplicados en otras zonas fueron insuficientes una vez que inició el reparto agrario, y más aún cuando el presidente Lázaro Cárdenas intensificó la dotación de tierras en el estado. El nuevo sistema de propiedad de la tierra sonorense a partir de 1935 en manos de pequeños y medianos propietarios, colonos y ejidatarios evidenció la necesidad de una infraestructura hidráulica más extensa y eficiente para la producción agrícola. A través de mecanismos de política agrícola y con el apoyo de la Comisión Nacional de Irrigación se construyó la primer presa en Sonora en 1942: “La Angostura”, con la que se irrigaron más de 70 mil hectáreas en el Valle del Yaqui, por lo que en breve esa región se convirtió en la principal zona agrícola del estado. Los productos de mayor importancia eran el trigo y el arroz.

Entre 1947 y 1950 se abrieron al cultivo las tierras de la Costa de Hermosillo y Caborca y se expandieron las áreas de riego del valle de Guaymas y de San Luis Río Colorado, mismas que la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos nombró como distritos de riego para el control de la dotación de las aguas subterráneas y superficiales, es decir, para el control de la perforación de pozos profundos. Con el objetivo de ampliar la frontera agrícola e intensificar la producción se construyeron otras seis presas en la entidad entre 1945 y 1965, un total de siete presas con las que se irrigaban más de 700 mil hectáreas. También se perforaron más de 1 200 pozos profundos para irrigar dos ciclos agrícolas al año. El 80 por ciento de la superficie bajo riego estaba dedicado al trigo y al algodón.

Durante varias décadas, Sonora se proyectó como el primer productor nacional de trigo y, entre 1965 y 1975, como el principal productor de algodón a nivel nacional rebasando a La Laguna, Matamoros, Delicias y Mexicali. Esto se debió a que Sonora tenía los rendimientos más altos del país tanto del trigo como del algodón, gracias a las investigaciones realizadas en el Centro de Investigación Agrícola del Noroeste. Entre 1950 y 1980 una gran proporción de la economía descansó en el sector agrícola y agroindustrial. Las ciudades de Navojoa, Hermosillo y Ciudad Obregón presenciaron un crecimiento sin precedentes en lo económico y en lo social.

Actualmente, la economía descansa en el sector industrial-exportador, y las regiones agrícolas sólo aportan aproximadamente el 20 por ciento a la economía estatal. Los devastados mantos acuíferos y el número excesivo de presas impiden que los ríos corran con naturalidad y enriquezcan los suelos de las riberas. Por otra parte, el uso excesivo de agroquímicos (fertilizantes y pesticidas) ha provocado que la tierra se erosione a un grado tal que se vuelve infértil.

*Doctora en Historia, Profesora- Investigadora de El Colegio de Sonora,Centro de Estudios Históricos de Región y Frontera