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    Liliana Coutiño Escamilla. El Colegio de Sonora (2014)

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La imagen fue capturada por María Saldaña.

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Éste no es mi cuerpo. Prácticas femeninas para bajar de peso

Comprender la importancia de la delgadez corporal y los significados que tiene el consumo de productos para adelgazar en mujeres  de Hermosillo, fue el objetivo que Liliana Coutiño Escamilla se planteó en su investigación para obtener el grado de maestra.

Este no es mi cuerpo. Consumo femenino de productos para adelgazar en Sonora es el título del cuaderno de investigación resultante de la tesis de la egresada de la décimo tercera generación de maestría y que fue publicado por El Colegio de Sonora.

En este estudio, la autora hace referencia sobre el uso de instrumentos, objetos y prendas de vestir para lograr la imagen deseada en los cuerpos de las mujeres en distintos momentos históricos.

“Mantenerse delgada se ha convertido en una preocupación que da sentido a prácticas rutinarias para modificar el cuerpo, asumiendo que se desea que el proceso sea rápido y efectivo, pero poco se ha investigado acerca de cómo interiorizan estas mujeres sus éxitos y fracasos en el intento de adelgazar”, redactó.

Uno de los principales hallazgos fue que se consumen los medicamentos, luego los suplementos alimenticios y las prendas de vestir, por último los cosméticos, y el gasto puede ir desde los 30 hasta los mil 800 pesos por cada uno, con promedio de 491 pesos mensuales gastados por quienes desean adelgazar.

Coutiño Escamilla comentó que la preocupación por la forma y condición física del cuerpo humano es tan antigua como la especie humana misma. Agregó que este comportamiento se vincula con la concepción sobre la delgadez y con el consumo de productos para bajar de peso en cada cultura y época.

Comenta que existen condicionantes sociales de la percepción, que llevan a considerar la gordura y la obesidad como indeseables y temibles, incluso cuando la mujer posee un cuerpo delgado.

“Adelgazar se instala como un habitus en la práctica, que hay que alcanzar y lograr a toda costa. Semejante a como se consigue en la vida cotidiana comprar otra casa o cambiar de auto”, mencionó.