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La imagen fue capturada por Inés Martínez de Castro.

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Ya vienen los reyes magos…

María del Valle Borrero Silva*

“Ya vienen los reyes magos caminito de Belén … cargaditos de juguetes para al niño entretener”, así comienza un villancico que se canta en casi toda España, una vez pasado el día 31 de diciembre, anunciando la mágica y esperada noche de reyes que se celebra el día 5 de enero con cabalgatas que recorren cada ciudad.

La celebración del día de reyes o epifanía es una de las tradiciones más antiguas, incluso más que la celebración de la navidad. Epifanía, palabra de origen griego que puede entenderse como manifestación. Para el mundo cristiano es una fecha importante ya que es la primera vez que Jesús se revela al mundo y en la que tres magos o sabios: Melchor, Gaspar y Baltasar aparecen desde oriente, según la tradición, trayendo consigo oro, incienso y mirra. La figura católica de los Reyes Magos tiene su origen en los relatos del nacimiento de Jesús. Algunos se integraron a los evangelios canónicos que hoy conforman el Nuevo testamento de la Biblia. Concretamente el Evangelio de Mateo es la única fuente bíblica que menciona a unos magos (aunque no especifica los nombres, el número ni el título de reyes) quienes, guiados por una supuesta estrella, buscan al «rey de los judíos que ha nacido» en Jerusalén, para llegar hasta Jesús nacido en Belén.

Este es el origen de la noche de reyes en donde, con ilusión, miles de niños y no tan niños acuden a ver la cabalgata y luego, una vez en sus casas, dejan agua para los camellos, una copita de licor para su rey de elección (el mío es Baltasar), ponen sus zapatos en las ventanas y duermen nerviosos esperando la mañana de reyes a ver si les trajeron lo que pidieron en sus cartas que días antes entregaron a los carteros reales. Además de los regalos es tradición degustar en familia, en el trabajo o con amigos la rica rosca de reyes. En México se incluye en la rosca una o varias figurillas del niño Jesús y quien lo encuentre, el día 2 de febrero, día de la Candelaria, tiene que ofrecer tamales y chocolate. En España, además de una figurilla, se incluye una haba y a quien le toque debe pagar la rosca.

Quiero compartir con ustedes una historia que mi mamá me contó cuando le pregunté si los reyes magos existían. “Mira hija, me dijo, la noche en que los reyes adoraron al niño Jesús y le llevaron regalos, uno de los reyes dijo: —Cada año podríamos llevar regalos a los niños del mundo. Otro de los reyes exclamo: —¡Necesitaríamos millones de ayudantes o pajes! Ante el desconcierto de los reyes, el niño Jesús encontró una solución y les susurro: —Yo sé quiénes pueden ser los ayudantes perfectos: los papás de cada niño. Cada noche del 5 de enero ellos  serán nombrados ayudantes de los reyes y dejarán regalos a sus hijos en nombre de los reyes, y lo harán en secreto hasta que sus hijos lleguen a la edad en la que puedan comprenderlo, pero con el compromiso de guardar el secreto a los más pequeños y contribuir a la ilusión de esta noche de reyes”. Me pareció la historia más increíble que podría haber imaginado. Por eso yo sigo creyendo en la mágica noche de reyes y cada cinco de enero me convierto en un paje de sus majestades.

¡Felices reyes!
*Profesora-investigadora del Centro de Estudios Históricos de Región y Frontera en El Colegio de Sonora.