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FOTO DE LA SEMANA: “Cualquier parecido…”

La imagen fue capturada por Verónica Larios.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Al borde del abismo

Zulema Trejo Contreras*

Terminamos 2014 con los medios y las redes sociales pendientes de las fosas y los restos encontrados en ellas. Iniciamos 2015 con el mismo tema, lo cual no resulta extraño; lo indignante del asunto es que no hablamos de las mismas fosas ni de los mismos restos que hace unos meses. Hablamos de fosas nuevas, de restos “nuevos”. Iniciamos el año con la visita del presidente de México a Estados Unidos, una visita de la que al parecer se esperaba más de lo que produjo. Se esperaba, me comentaron algunos, que Barak Obama expresara públicamente su indignación por el caso Ayotzinapa y “regañara” a Enrique Peña Nieto por la situación que se vive en México. Esos comentarios me hicieron reflexionar en lo que está detrás de esos comentarios y que quizá no es evidente para quienes los hicieron, ¿por qué seguimos esperando que sea un mandatario, un organismo extranjero el que venga a poner orden en México?, ¿por qué seguimos delegando nuestra responsabilidad de exigir, cuestionar, reprobar o aprobar a nuestros gobernantes en manos de otros? La respuesta más fácil y obvia a estos cuestionamientos se encuentra en el entramado internacional de factores económicos y poder que, de una u otra forma, influyen en el hacer o no hacer de los gobiernos en todo el mundo.

Solemos pensar que los gobernantes del “primer mundo” tienen poderes omnímodos para influir donde y cuando quieran hacerlo. ¿Sigue siendo así o se trata solamente de una percepción que se arraigó tanto en nuestros imaginarios que no podemos desprendernos de ella? Guardadas las distancias, los comentarios desilusionados por la actitud de Obama durante la visita de Peña Nieto me llevan a recordar situaciones del pasado lejano que, como historiadora que soy, a veces lo tengo más presente que la realidad actual. Se decía en el siglo XIX, cuando la potencia mundial era Inglaterra, que nada se hacía en Europa sin la aprobación de la reina Victoria y las caricaturas de la época señalaban que la soberana inglesa no actuaba sin la aprobación de su tío Leopoldo, rey de Bélgica. Traigo este ejemplo a colación porque pareciera que como ciudadanos siempre estamos listos para delegar en otro(s) nuestras responsabilidades ciudadanas.

¿Barak Obama no se pronunció respecto al caso de Ayotzinapan con la contundencia que creímos debía hacerlo?, no, no lo hizo. ¿Por qué?, no lo sé, tal vez porque no es conveniente para su gobierno, quizá porque el tema no es prioritario en su agenda… hay muchos motivos que podemos suponer, otros tantos que nos pueden sugerir, etcétera. Sin embargo, eso no es lo importante, lo importante es preguntarnos y respondernos por qué seguimos esperando que otro(s) hagan lo que como ciudadanos mexicanos tenemos el deber de hacer. ¿Por qué aún estamos bajo el hechizo de “la maldición de la Malinche”?, ¿por qué seguimos perdidos en el laberinto que nos trazó Octavio Paz?, o parafraseando al historiador Edmundo O’Gorman: ¿aún padecemos las consecuencias del trauma de nuestra historia?

En Sonora, 2015 es año de elecciones, pronto los espacios públicos y virtuales se llenarán de promesas, rostros, discursos. Veremos nuevamente surgir aquí y allá los artículos promocionales, las críticas, los halagos, las descalificaciones… y en medio de ese caótica mezcla de colores estaremos nosotros, los ciudadanos, y tendremos en nuestras manos el poder de decidir. ¿Qué vamos a decidir?, ¿votar, abstenernos, apoyar o denostar a alguien?, ¿apagar la radio, cambiar la televisión, tirar los folletos? Lo que sea que hagamos, somos libres de hacerlo, pero también debemos ser conscientes de la decisión que tomamos. En este año electoral ojalá la ciudadanía decida con base en la reflexión, ojalá el caleidoscopio que veremos en los próximos meses no nos ciegue, ni nos deslumbre, ni bloquee nuestra capacidad de conocer, reflexionar y decidir.

*Profesora-investigadora de El Colegio de Sonora.