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FOTO DE LA SEMANA: “Cualquier parecido…”

La imagen fue capturada por Verónica Larios.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Separación de familias y criminalización de migrantes

Ramiro Antonio López*

De lunes a viernes a la una y media de la tarde se lleva a cabo en la Corte Federal de Tucson Arizona una audiencia masiva en la que en un tiempo record de hasta 30 minutos se decide el futuro de al menos 70 migrantes indocumentados que han sido atrapados en su cruce hacia Estados Unidos o que ya se encuentran viviendo en ese país pero sin documentos que les permitan hacerlo.

Bajo el programa Operation Streamline, que opera desde el año 2005, ingresar a Estados Unidos sin documentos se ha convertido en una violación no solo civil sino criminal. Bajo este programa miles de personas han sido juzgadas y sentenciadas a una condena que va desde los 30 días de cárcel hasta un máximo de 180. Las personas que son deportadas quedan marcadas por un record criminal y la próxima vez que intenten cruzar sin documentos y sean detenidos pueden ser sentenciados hasta a dos años de prisión. Esposados y con los pies encadenados, los indocumentados son presentados ante el juez en grupos de ocho. Antes de comparecer son asesorados por defensores públicos, quienes les explican su situación legal y los cargos que enfrentan y les recomiendan, en la gran mayoría de los casos, declararse culpables con el fin de reducir su condena en prisión. Todo el proceso del juicio tiene una duración de aproximadamente quince minutos o menos. Este mismo acto se repite hasta que los 70 acusados han sido sentenciados, todo en menos de dos horas.

Numerosas organizaciones y grupos defensores de los derechos humanos han expresado severas críticas hacia la operación streamline por injusto, inhumano, costoso e ineficiente. Se ha señalado la falta de un debido proceso para los acusados, el hecho de que los abogados no puedan disponer más que de unos minutos para asesorar a sus clientes y que tengan que representar a cuatro o más al mismo tiempo, así como las audiencias masivas en las que en cuestión de minutos se dicta sentencia. Se critica también la criminalización de un acto que antes era considerado como una violación administrativa y era juzgado en cortes civiles. Ahora es un asunto penal que convierte al infractor en un criminal que enfrenta cargos penales severos en caso de ser atrapado nuevamente.

Así mismo se ha señalado la forma en la que este programa separa a muchas familias al deportar a cualquiera de los padres, eliminando casi por completo las posibilidades de reingresar a Estados Unidos sin el riesgo de pasar años en prisión. En la corte conversé con una mujer quien me contó que su esposo había sido detenido y que sería juzgado esa tarde. Mencionó que tenían una hija de un año, y que su esposo estaba tratando de regular su situación migratoria con base en su matrimonio. Sin embargo, si su esposo era deportado no tendría otra opción más que divorciarse, pues ella no quería que él pasara tiempo en la cárcel si llegaba a ser detenido nuevamente al intentar regresar. Escuchar su historia me permitió entender un poco mejor la tragedia y sufrimiento humanos que causa este programa al separar a las personas de sus seres queridos.

Sin duda es muy criticable la estrategia de la operación streamline, la forma en que persigue a las personas como criminales y la violación de sus derechos humanos y de su derecho a un debido proceso. Sin embargo, también es criticable el papel que juega México en esta triste situación. Es vergonzoso que cientos de miles de mexicanos tengan que emigrar hacia Estados Unidos al no encontrar la forma de tener una vida digna en su lugar de origen. Es inmoral que mientras en nuestro país muchos políticos, legisladores y otros servidores públicos tienen sueldos y aguinaldos muy altos, miles de mexicanos no tengan ni siquiera para alimentarse y tengan que emigrar, exponiéndose a ser víctimas de la delincuencia, a ser esposados, encadenados y tratados como criminales.

*Estudiante de posgrado en El Colegio de Sonora.