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La imagen fue capturada por Judas Méndez.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Guadalupe H. Mar comenta sobre libro de Víctor Hugo Reyna

Guadalupe H. Mar*

Antes que nada, quiero agradecer a la doctora Celia del Palacio la oportunidad de participar en el proyecto de investigación denominado Violencia y Medios de Comunicación en Veracruz que se realiza en la entidad veracruzana y, que de manera paralela, se hace en otros estados del país, como una acción directa que busca hacer lo propio ante lo urgente: investigar, divulgar y organizar. Y porque la urgencia es mucha, vamos más allá incluso de esos compartimentos estancos en que se mueven tradicionalmente periodistas, investigadores y ciudadanía en general. Involucrarnos todos, sin depender del oficialismo.

Producto de esta inquietud es que se construyen ensayos, capítulos y libros como el que hoy tenemos el placer de presentar. Personalmente agradezco la oportunidad de testimoniar el esfuerzo del investigador Víctor Hugo Reyna con su libro Nuevos riesgos, viejos encuadres: la escenificación de la inseguridad pública en Sonora.

El libro que hoy presentamos consta de 228 páginas distribuidas a lo largo de cuatro capítulos en donde se aborda el extravío normativo del periodismo, la crisis por la que atraviesa, la escenificación de la inseguridad pública, las ejecuciones y narcotráfico así como los viejos encuadres que aplican los medios de comunicación para enfrentar  los nuevos riesgos que se les presentan.

Nuevos riesgos, viejos encuadres: la escenificación de la inseguridad pública en Sonora es novedoso en términos de que nos hace reflexionar acerca de la crisis que viven los medios de comunicación y de las soluciones, a veces tan simples, que damos a manera de diagnóstico los investigadores y periodistas. Soluciones que repetimos como recetas, como esa que ofrece una salida a la crisis de los medios impresos únicamente a través del cambio de contenidos de los periódicos.

Creo que la principal aportación de este libro, su mérito y novedad, radica en señalar que la producción de diferentes contenidos no es la gran solución o llave mágica para la crisis que viven los medios de comunicación impresos, tal y como lo demuestra esta investigación empírica, en donde está visto que una cosa es lograr  un periodismo de calidad  y otra es ver la calidad como panacea.

Para beneficio de aquellos que preferimos los impresos, el autor diagnostica que la crisis de los medios impresos no es solo por la falta de lectura y lectores, por la llegada de las redes sociales, la poca investigación de los perfiles de los lectores, la desconfianza de las personas hacia los medios de comunicación o el poco  interés de la juventud en los sucesos de la vida contemporánea. El problema es mucho más  profundo que esto y merece una perspectiva de estudio diferente. Ahí radica la parte interesante del libro. El autor menciona que es apremiante introducir un cambio de paradigma y alertar sobre el peligro de sostener esquemas del siglo pasado en el siglo XXI, porque los estudios se han quedado cortos al dar por sentado que el único inconveniente es la falta de condiciones para cumplir la función de “perro guardián” que le corresponde o se le asigna a los medios de comunicación inmersos en un modelo de democracia liberal.

De inicio, en esa reflexión a que nos induce el autor hay que mencionar, siguiendo ese modelo diseñado desde la democracia liberal para el periodismo, que los dedicados a la investigación, elaboración de textos, profesores y periodistas hemos orientado la práctica y la norma más que nada a revitalizar la tarea de fiscalización y monitoreo de los grupos de poder sin reparar en planteamientos normativos alternativos y sin contemplar los alcances y limitaciones del tipo de periodismo que defendemos.

El libro Nuevos riesgos, viejos encuadres: la escenificación de la inseguridad pública en Sonora del investigador Víctor Hugo Reyna rechaza que el único problema dentro del periodismo sea el que no hay condiciones para ejercer el periodismo a manera de watchdog. Hasta ahora los estudios sobre la crisis del periodismo, a decir del autor, han privilegiado nociones de crisis acotadas a la recesión económica y a la pérdida de influencia societal de la industria periodística y no han observado que también consiste en la incapacidad de institución que han manifestado los modelos alternativos de periodismo. Es decir, han equiparado la crisis del periodismo con el colapso de la vieja industria periodística sin percibir las contradicciones internas del nuevo periodismo, sea éste etiquetado como ciudadano, digital, poscorporativo y/o posindutrial. Para el autor, el periodismo es un objeto de estudio complejo que permite y requiere abordajes desde múltiples perspectivas; su crisis no es lineal ni dependiente de la voluntad de un jefe de Estado o de un actor político.

Nuevos riesgos, viejos encuadres: la escenificación de la inseguridad pública en Sonora es un estudio del periodismo en medio de la crisis de seguridad que vive el país. El  estudio inició con el parteaguas que significó en el estado de Sonora la desaparición del periodista del diario El Imparcial, Alfredo Jiménez, quien fue clave en la historia del periodismo sonorense. De ello, el autor nos muestra y orienta en cómo entender esta crisis.

El autor analiza el riesgo en la sociedad contemporánea y lo novedoso es, entre otras cosas, que Víctor Hugo Reyna atiende los niveles meso y micro de las normas y las prácticas periodísticas. Para el autor el estudio del periodismo debe hacer espacio para discutir y desarrollar maneras alternativas de realizar esta práctica y contribuir a la vida pública. Construyó, para la investigación empírica, un marco teórico a partir de la teoría de la sociedad del riesgo de Ulrich Beck, marcando como técnica la escenificación del riesgo. Por ello, el estudio del periodismo en Sonora se enmarca en un momento de crisis —la desaparición del periodista Alfredo Jiménez—. Desde ahí estudia la reacción de los medios ante este ataque al periodista, vista por el resto de sus compañeros como una afectación al ambiente, que impide que los medios de comunicación puedan conducirse como perros guardianes de la ciudadanía, atacada ahora no solo por el poder político sino también por los grupos delictivos.  Para el autor ese momento era oportuno para que los medios de comunicación y periodistas aprovecharan la coyuntura a fin de hacer un ejercicio mínimo de autocrítica, pero a cambio, el periodismo mexicano se encierra en sí mismo, a decir del autor.

Para insistir en la importancia de este texto que muestra otra perspectiva en el tema de violencia y medios de comunicación, perspectiva por cierto no explotada hasta el momento, el autor hizo investigación acerca de los titulares de la primera plana en los diarios El Imparcial y Expreso del estado de Sonora, los cuales estudió en un periodo que comprendió cuatro años, divididos en dos periodos, el primero de 2005 a 2006 y el segundo de 2009 a 2010. Utilizando el análisis de contenido, entre otras técnicas, estableció categorías para el estudio, como son tipos y número de fuentes, y qué tipo de inseguridad pública trataban los titulares de los diarios estudiados, para luego cuantificar y arrojar datos acerca de cómo se caracterizaba a las víctimas. A manera de complemento, levantó encuestas a periodistas, ex periodistas y alumnos de periodismo para ver sus percepciones sobre los ideales del periodismo: la objetividad y la función de investigar. Hizo entrevistas a profundidad a los profesionales del periodismo y analizó 3 973 informaciones y titulares, 2 358 del diario El Imparcial y 1 615 de Expreso. Resultante de todo ello es este  estudio de caso comprensivo que aborda el punto de intersección entre la crisis del periodismo y la crisis de seguridad, y llega a demostrar que esta especie de autocensura y baja mediática de los hechos violentos provocados por los grupos delictivos no se debe a las acciones punitivas en contra de reporteros y editores sino a la crisis que viven los medios impresos de comunicación.

Definitivamente estamos ante una obra que mueve paradigmas y nos lleva a la reflexión. Sobre todo a los docentes que seguimos anidando en las mentes de los futuros periodistas los ideales de fiscalización y monitoreo caracterizado, de manera romántica y hasta ingenua, según nos movió el piso este libro, en las imágenes de Manuel Buendía y Jesús Blancornelas.

Si dividiéramos el libro Nuevos riesgos, viejos encuadres: la escenificación de la inseguridad pública en Sonora en lo más importante y lo menos importante de sus contenidos, resaltaría, como lo más importante, que nos lleva hacia la reflexión del papel de guía del profesor del área de periodismo, donde seguimos enseñando con bastante “ausencia de malicia” el periodismo de investigación. Ello, sin siquiera mover al análisis, a la reflexión, de cómo fue posible que dos periodistas norteamericanos pusieran entre la espada y la pared al presidente de su país, o de las acciones del juez que llevó el caso, movido también por intereses personales. Y qué decir de los académicos, quienes también nos vemos reflejados en este interesante libro, destacable por la novedosa perspectiva en el abordaje de la violencia y los medios de comunicación. Aquí los académicos exigimos al Estado la irrestricta libertad de expresión sin problematizar acerca de la economía política de la escenificación de la inseguridad pública.

Dada la importancia de reflexionar y debatir acerca de los tópicos que este libro nos menciona en materia de violencia y medios de comunicación, sería muy interesante un dialogo que involucrara a académicos, profesores y ciudadanía en donde se pudiera analizar no solo al periodismo de investigación, que es un contenido especializado, sino la simple tarea del periodismo en Veracruz, en Sonora y en el país en general.

En Veracruz se hacen esfuerzos por comprender la violencia que azota al país y la reacción de los medios de comunicación y periodistas. Estos estudios que se hacen en territorio veracruzano pueden complementarse con esta valiosa investigación que hoy presentamos aquí con el eje conector violencia y medios.

Gracias

*Profesora de tiempo completo de la facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana, licenciada en Ciencias y Técnicas de la Comunicación, maestra en Comunicación Política, doctora en Historia y Estudios Regionales.