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FOTO DE LA SEMANA: “Tarde en Aconchi”

La imagen fue capturada por César Jaime.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Las elegidas

Zulema Trejo Contreras*

El 14 de febrero se celebra el día del amor y la amistad. ¿Por qué se eligió esta fecha para festejar a enamorados y amigos? Los motivos no están claros. En los países anglosajones se menciona que febrero es época de apareamiento para algunas aves, lo cual a su vez se asocia con la fertilidad, y este hecho, proponen algunos, es el origen remoto del día de los enamorados. Por otra parte la tradición católica señala que los orígenes de esta celebración se encuentran en los primeros años del catolicismo, cuando durante el reinado del emperador Claudio III, Valentín, un sacerdote que ejercía su ministerio en Roma, desafió una orden imperial que prohibía a los soldados casarse. Debido a esta desobediencia sufrió martirio. La iglesia fijó el 14 de febrero como día de este santo, sin embargo en 1969 san Valentín fue omitido del calendario católico porque se consideró que su existencia era dudosa.

Independientemente de cuáles hayan sido los orígenes de esta celebración, lo cierto es que actualmente su promoción corre a cargo del ámbito comercial y esto también tiene orígenes históricos más o menos remotos, pues fue en Inglaterra, durante la década de 1840, cuando por primera vez se vendieron tarjetas conmemorando esta fecha; en ellas se fijaron las imágenes que hoy son el estereotipo de estas celebraciones: corazones, cupidos, rosas.

¿Quiénes son el objetivo de estas celebraciones?, generalmente las mujeres cuyas parejas tienes la “obligación”, por así decirlo, de festejarlas. Los festejos del día san Valentín no son tan inocentes como puede vérseles, con ello no me refiero a la evidente comercialización del evento, sino a las conductas que la celebración propicia quizá de manera involuntaria. Por ejemplo, el hecho de que se considere que el cariño debe ser demostrado mediante el regalo de objetos materiales, o que la imagen proyectada de la mujer sea la de alguien cuyo afecto “se paga” o se puede “ comprar” con obsequio, le niega el derecho de decidir por sí misma a quién desea o no tener a su lado.

Por otra parte, el 14 de febrero también es motivo para que se realicen concursos cuyas temáticas propician conductas poco deseables para algunos. En ellos, por ejemplo, se suele pedir que se relaten hechos relacionados con su vida romántica, ¿cuál es tu hombre/mujer ideal?, ¿cuál fue el mejor momento que viviste con tu pareja?, ¿cuál es el mejor piropo que has dicho?, ¿cuál es tu cita ideal? Incluso hay concursos que rebasan el ámbito romántico y pasan al sexual light con preguntas como ¿cuál fue tu mejor beso?, ¿cuál fue tu primer beso? No voy a argumentar en contra de estos concursos, lo que deseo es manifestar mi opinión al respecto, la cual pueden o no compartir los lectores, en el sentido de que reforzar prácticas como delinear imágenes de hombres y mujeres ideales puede conducir eventualmente a la búsqueda inútil de ese ideal que se diseña y se premia, con la consecuente frustración de quien busca y no encuentra.

Lo mismo sucede con los piropos, costumbre que es más acoso callejero que romance. Todas hemos padecido, que no gozado, que nos lancen una frase —si tenemos suerte— de supuesto halago, aunque lo que sucede regularmente es que tengamos que aguantar, temerosas y apurando el paso, al hombre que nos sigue a pie o en carro, diciendo e incluso gritando frases que van de lo grosero a lo obsceno, escudado en la muy latina costumbre de lanzar piropos. Este tipo de acoso es invisible para la sociedad no porque se ignore su existencia, sino porque se piensa que es inocente, que no hace daño a nadie, que quienes lo utilizan no tienen la intención de dañar a las receptoras de sus palabras, ¿es esto así? Desde mi punto de vista la respuesta es negativa, y creo que habrá mujeres que compartan esta opinión, así pues, ojalá este 14 de febrero no seamos elegidas para recibir piropos, ni haya quien piense que el afecto tiene precio.

*Profesora-investigadora de El Colegio de Sonora.