» Convocatorias

  • invcongreso-559 II Congreso de Investigación. Instituciones, gobierno y sociedad »

    El Colegio de Sonora invita a participar con ponencias en el II Congreso de Investigación. Instituciones, gobierno y sociedad que se llevará a cabo el [...]

  • maestria-559 Maestría en Gestión Integral del Agua »

    El Colegio de Sonora, a través del Centro de Estudios en Gobierno y Asuntos Públicos (CEGAP) y el Cuerpo Académico Gestión Integral del Agua, inicia [...]

» Novedades Editoriales

  • rys62-564 región y sociedad 62 »

    región y sociedad número 62

  • pescadora-559 “Soy pescadora de almejas…” respuestas a la marginación en el Alto Golfo de California »

    Gloria Ciria Valdez-Gardea, El Colegio de Sonora (Segunda edición, 2014)

FOTO DE LA SEMANA: “Sin título”

La imagen fue capturada por Esther Padilla Calderón.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

vialibre-564

Mínima demografía electoral

Álvaro Bracamonte Sierra*

Sobre el territorio de Sonora habitaban en el 2010 más de 2 662 480 sonorenses (Inegi, 2010); si se mantuvo el ritmo de crecimiento registrado entre 2000 y 2010, de 2.6 por ciento en promedio anual, este 2015 se superarían los 3 millones. Considerando que el territorio de la entidad es un poco más de 180 mil kilómetros cuadrados, hay 16.6 sonorenses por cada kilómetro cuadrado, cantidad muy inferior al promedio nacional que asciende a 60 personas. Somos, pues, un estado relativamente despoblado cuyos habitantes se concentran en pocas ciudades. De los 3 millones, más del 70 por ciento vive en los seis principales municipios del estado: en Hermosillo, alrededor del 30 por ciento; en Cajeme, el 15; y, entre Nogales, SLRC, Navojoa y Guaymas, suman alrededor del 26 por ciento.

Una simple operación aritmética nos daría la proporción de votantes que corresponde a cada demarcación. Si en el 2012 la lista nominal de electores potenciales fue de un 1 872 322, y el 30 y 15 por ciento corresponden a la capital y a Cajeme, respectivamente, entonces casi el 50 por ciento de la demografía electoral sonorense se localiza en ese par de municipios. De hecho, de los 21 distritos electorales en que está dividida la entidad cinco están en Hermosillo y tres en Cajeme, esto es el 40 por ciento, que más o menos equivalen a la distribución poblacional.

Como puede observarse, Sonora tiene dos características claramente definidas: relativo despoblamiento y reparto asimétrico de habitantes. Esta disposición se perfiló más o menos desde los años 50 del siglo pasado, cuando los habitantes de la sierra se desplazaron a las agrociudades que prosperaban a la vera del litoral del Golfo de California, principalmente Hermosillo y Obregón, que por un buen tiempo exhibieron poblaciones similares y una economía cuyo peso se inclinaba por momentos hacia la segunda. Posteriormente, fruto de circunstancias y coyunturas económicas que no toca referir en este espacio, la capital aumentó significativamente el número de habitantes hasta doblar la cifra que actualmente registra el ayuntamiento cajemense. El resto de municipios de la entidad, exceptuando los citados y dos o tres más como Huatabampo, Agua Prieta y Caborca, muestra una disminución poblacional preocupante.

De hecho, en la sierra, que en el pasado era habitada por la mayoría de los sonorenses y donde estaba arraigada la columna vertebral de la economía estatal, hay ahora espacios rurales escasamente ocupados y, por tanto, poco apreciados en términos de rentabilidad electoral.

Un candidato a gobernador debe tener presente en sus propuestas a todos los rincones de la entidad y a todos los sonorenses por más lejos que se localicen. Esto es lo políticamente correcto. Sin embargo, por el dividendo que se busca en materia política y dado el corto tiempo disponible para hacer campaña, poco se consideran. Cumplir, por ejemplo, con una agenda que incluya visitas a un poblado serrano con sólo 200 habitantes parece impráctico y contraindicado dado que en Hermosillo y Cajeme, y en otro municipio de los enlistados, en un barrio o colonia es posible contactar una cantidad similar o incluso superior de votantes.
La dinámica y la actual realidad poblacional de Sonora van de la mano de la prosperidad económica. Mientras una localidad o una subregión fortalezca su economía y tenga dinámicas de crecimiento aceptables, aumentará en esa misma proporción el número de habitantes. Así lo demuestra la investigadora Lucía Castro en su libro de próxima publicación “Transición demográfica y migración en Sonora: Un estudio regional de la evolución de la población durante la segunda mitad del siglo XX”. Además de dar evidencia del paulatino despoblamiento que experimenta la región serrana, acompañado de un marcado deterioro económico, la autora nos advierte de un proceso notorio de envejecimiento de los sonorenses que permite visualizar un escenario complejo a futuro.

Al respecto, valdría la pena que los candidatos a gobernador no solo pensaran en la rentabilidad electoral que los lleva a concentrarse en los sitios donde está la mayoría de los sufragios, sino reflexionar en dos asuntos: cómo hacer para sacar a la sierra y a otras subregiones empobrecidas y despobladas de su involución económica y qué hacer para aligerar el ominoso futuro que depara a Sonora tomando en cuenta el marcado proceso de envejecimiento de la población. Ésta es una tarea para los estrategas de los distintos candidatos a la gubematura del Estado.

*Doctor en Economía. Profesor-investigador de El Colegio de Sonora.