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La imagen fue capturada por Esther Padilla Calderón.

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Viejos y nuevos problemas: los estudios de historia ambiental

María del Valle Borrero Silva*

Llamativamente hoy, uno de los hechos más notables de la cultura de nuestro tiempo lo constituye la irrupción de la naturaleza en el campo de las ciencias humanas. A diferencia del prolongado período de especialización y separación de campos que nos precedió, lo ambiental hoy se torna en objeto de preocupación y estudio para la economía, la sociología, la ciencia política y, naturalmente, la historia. En alguna medida, esta nueva tendencia expresa la necesidad de dar forma a las preguntas que nos plantea la época en que vivimos. De todas estas preguntas, ninguna es tan importante como la que se refiere al carácter y el significado de la evidente crisis por la que atraviesan las relaciones entre los humanos y su entorno natural .

Van quedando atrás así, los tiempos en que lo ambiental se reducía a un problema tecnológico, demográfico, o meramente económico, para dar paso a una visión de creciente complejidad, que demanda formas nuevas de colaboración e interacción entre las ciencias sociales y las naturales. Historia ambiental es una disciplina relativamente nueva, aunque las referencias a temas ambientales en la Historia son antiguas. El interés actual ha seguido de cerca las preocupaciones de los ecologistas y ambientalistas desde la década de 1960. Dicho interés trajo aparejado también el crecimiento de la conciencia social sobre la importancia del tema. Más allá del tratamiento científico o académico adoptado, el debate nos compete éticamente, de modo que incorporar la dimensión ambiental enriquece nuestra comprensión del pasado.

La historia ambiental aborda una problemática tan vasta que todavía dista mucho de haber unanimidad en torno a qué es y qué debe ser. En consecuencia, los historiadores ambientales han definido este campo de investigación de la manera más amplia posible. La mayoría de los autores coincide en que esta disciplina aspira a entender el pasado del hombre en su ambiente. ¿Qué influencia ejercen los fenómenos y catástrofes ambientales en el devenir de las sociedades? ¿Cuál es el rol que ejerce la propagación de microbios y parásitos en la historia del hombre? ¿Cuáles son las consecuencias en el curso de las civilizaciones de las transformaciones que el hombre realiza en el ambiente? ¿Cómo reacciona el entorno ante las acciones humanas? ¿Cómo se ha transformado la idea de naturaleza en el tiempo?, son algunas de las preguntas más frecuentes que se hacen los historiadores ambientales.

En su libro La Máquina Orgánica, Richard White escribió lo siguiente a propósito del río Columbia, en el Pacífico Noroccidental de los Estados Unidos: “El ambiente es el salmón que nada, el río que fluye y los humanos pescando”. En efecto, la historia ambiental pretende describir y analizar las interacciones entre los elementos bióticos y abióticos de la naturaleza en el pasado, incluyendo en ella los seres humanos, quienes, con el objeto de sobrevivir, han transformado la naturaleza mediante una estrategia particular denominada cultura.
En esta inédita relación resaltan dos elementos cruciales: el primero consiste en la evidencia de que lo social no puede ser comprendido al margen de las relaciones de la especie humana con la naturaleza; el segundo, en que la historia puede y debe contribuir a que quienes se dedican a las ciencias naturales comprendan tres factores de importancia decisiva para un adecuado análisis de los problemas ambientales.

a) El primero de estos factores radica en que el Ambiente es en gran medida el resultado de antiguas y prolongadas intervenciones humanas en los ecosistemas que lo integran.

b) El segundo es el hecho de que nuestras ideas acerca de la naturaleza y de las formas en que debe ser puesta al servicio de nuestras necesidades están socialmente determinadas.

c) Y, por último, debemos recordar que los problemas ambientales que enfrentamos hoy tienen su origen en las formas en que hemos hecho uso de los ecosistemas en el pasado: es decir, que esos problemas tienen un origen histórico.

Donald Worster a principios de la década de los 80 definió la Historia Ambiental como una “nueva historia” que “busca combinar una vez más la ciencia natural y la historia, no como otra especialidad aislada, sino como una importante empresa cultural que modificará considerablemente nuestra comprensión de los procesos históricos”.

*Profesora-investigadora del Centro de Históricos de Región y Frontera de El Colegio de Sonora.