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FOTO DE LA SEMANA: “Antes de partir”

Sol y Luna en los patios del Colson.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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La pesadilla de transitar por Hermosillo

David Daniel Dórame Silva*

Hace unos días tuve la idea de participar por medio de esta columna debido a mis constantes quejas con mis compañeros de trabajo sobre las condiciones deplorables de las calles de nuestra ciudad, y ¡Sí! Estoy hablando de la misma ciudad de la que un candidato a la alcaldía de Hermosillo menciona estar cerca de ser la “ciudad de nuestros sueños”, además de “moderna”. Esto me hace pensar que entre más escucho a los políticos en sus spots, más me doy cuenta del cinismo de sus discursos, al grado que pienso  que se burlan de la inteligencia de la ciudadanía. ESto me inquieta bastante.

Hago mención de esto no porque tenga alguna tendencia política —incluso reconozco haber votado por el partido del candidato antes mencionado—, sino porque me da coraje que quieran venir a vendernos la idea de que esta capital está en franca y potencial mejora, cuando con cualquier llovidita las calles se vuelven un desastre  y transitar por las distintas rutas por las que día a día nos movilizamos con nuestros automóviles, una proeza.

Por lo general, la pavimentación de calles es un punto importante en los informes políticos (a pesar de que se cobra para resolver el problema). No entiendo por qué  presumirlo si se supone que es responsabilidad del ayuntamiento. Es algo de lo que se regodean los mandatarios, sobre todo locales. Pero… ¿de qué sirve tanta pavimentación si ésta no permanece? Muchas veces no dura ni siquiera un año en buenas condiciones debido a la evidente baja calidad de los materiales con los que se realiza. Y es en serio lo de la poca duración.

Personalmente, tengo un año y medio viviendo en el fraccionamiento El Esplendor y enfrente de la etapa en la que vivo, del otro lado de un canal que están embovedando, se hizo una calle para que hubiera dos calles paralelas para transitar, una de oriente a poniente y viceversa. Eso no es lo malo, lo malo e impresionante es que no tiene ni un año la vía y ésta ya está en muy malas condiciones, lo cual, como apuntaba anteriormente, nos hace poner en tela de juicio la calidad de los materiales con los que se realizan estas obras. Y encima, los trabajos de reparación de las calles se hacen después de mucho tiempo.

Lo que se hace muchas veces es ponerles chapopote. En casos peores, los cráteres o agujeros se tapan únicamente con tierra. Además, es sabido por la mayoría que no tenemos drenaje pluvial, lo que provoca que se formen las tremendas inundaciones de cada una de las escasas temporadas de lluvias, sin mencionar que ni siquiera emparejan correctamente los recarpeteos, lo que hace que se formen borditos en el pavimento, con el resultado de que cuando pasa uno por ahí se pierde el control del carro, haciendo que el volante se mueva con brusquedad, así que que considero que puede llegar a ser peligroso para los conductores y transeúntes que pasan cerca de ahí.

Lógico, al primer indicio de lluvia, se vuelve a tener el mismo problema. Lamentablemente en nuestra ciudad se vuelve un bucle que se repite y repite.

Tal es el caso del bulevar García Morales, en el tramo del Quiroga al Solidaridad, donde periódicamente sufre uno con el tráfico que se aglomera a causa de que a cada rato están cerrados carriles. Las lluvias (con todo y que son escasas), el tránsito de vehículos pesados y de carga, sin olvidar al ya antes mencionado material paupérrimo que se utiliza para pavimentar, induce a que éstos estén la mayor parte del año en reparación y llenos de hoyos. Todo por no realizar las labores de pavimentación como se debe.

Hablando de este tema, habría que hacer mención también de las eternas calles sin pavimentar, pues sorprende ver que la ciudad sigue creciendo (en tamaño) y que muchas calles de colonias de antaño no estén pavimentadas. Lo cual, sin ánimo de ofender a nadie, hace parecer que somos una ciudad a medias y con apariencia de pueblo, contrario al supuesto modernismo del que hablan muchos mandatarios que han pasado por la silla del palacio municipal.

Ya, por último, me gustaría hacer un llamado a manera de recomendación a las autoridades a que lleven a cabo en el día a día aquella frase que dice “si vas a hacer algo, hazlo bien”, ya que creo que no se trata solamente de pavimentar, recarpetear o de construir por construir. Se deben hacer las cosas realmente buscando el bien común. Obviamente, el resultado de cualquier actividad con calidad se vería reflejado en ciudadanos contentos y se lograría a cambio una buena imagen de los gobernantes, esto, por si pretenden contender por cargos políticos más altos.

Posdata: seamos un poco más exigentes con la condición de nuestras calles y seamos analíticos antes de dejarnos llevar por las angelicales palabras que vienen de la polaca.

*Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Asistente de Difusión Cultural en El Colegio de Sonora.